El estilo provenzal Arles

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Callejeando por Arles

Una vez pasado el impacto de la monumentalidad de esta impresionante villa, merece la pena relajarse, caminar y disfrutar de la belleza de las fachadas y de algunos rincones que tienen ese encanto que han hecho tan famosa a la Provenza.

Perderte por las calles de Arles, imaginar que por esos mismos lugares han pasado grandes genios plasmando instantáneas en sus cuadros. Descubrir bellos tesoros ocultos, tiendas exquisitas, hoteles con encanto, patios mediterràneos.

Y aunque parezca imposible en un lugar tan turístico, incluso pasear por calles solitarias donde el único ruido es el de tus pasos y el de la cámara disparando con sutileza para fotografiar preciosas postales provenzales.

Son estos los espacios que más me fascinan de las ciudades, de los pueblos, de las aldeas, los olvidados por las guias turísticas, los abandonados de los ojos ávidos de coleccionar fotos que luego enseñar sin haber disfrutado de cada instante, de cada rincón, del auténtico pulso del lugar. Es en estos lugares donde las personas autóctonas charlan contigo y te contagian de su alegría y de su orgullo por el "terroir".

Es entonces cuando Provenza te regala el olor a lavanda, el cricri de la chicharra, sus más intimos colores y sabores. Es entonces cuando puedes entender un estilo de vida: El provenzal, que muchos envidian y otros se empeñana en copiar. Imposible, Provenza es única.

Eva Pm
Eva Pm
06 Noviembre 2010
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IMPRESCINDIBLE