Curtiembres de Fez Fez

Cómo llegar Guardar

Si de por si se nos haría bastante...

Si de por si se nos haría bastante engorroso encontrar algo o a alguien en un zoko marroquí, aún mas nos puede costar hallarlo en esta especie de piletones donde los marroquíes tiñen sus cueros. Acompañado por dos muchachos del lugar, logré llegar hasta los piletones mismos, donde, según ellos no logra llegar cualquier extranjero, sino pagando. Adjunto unos videos para que vean de que les hablo. El lugar es mal oliente, la gente no tiene cara de pretender hacer amigos, lamentablente quienes trabajan en estos sitios ven como su salud se debilita atento a los químicos utilizados en el proceso de pintura. No es un lugar al cual recomiende ir solo, como ya les dije, pude entrar debido a que me acompañaron dos personas del sitio. Según ellos, debido a lo mal que huele el sitio, inclusive ni la policía husmea por allí, por lo que es un sitio privilegiado para que los malvivientes hagan de las suyas, incluso los vendedores de drogas...

Martin Susel
Martin Susel
16 Septiembre 2009

Ya lo dije cuando escribí sobre su...

Ya lo dije cuando escribí sobre su medina: Las Curtiembres de Fez revuelven el corazón. A pesar de eso las busco, me pierdo en el laberinto de callejuelas y pasajes y milagrosamente las encuentro. Aunque seas un viajero experimentado, se te notará en la cara que estás impresionado. Es que ni bien traspasas la entrada sientes que te has transportado en el tiempo y que estás en pleno Medioevo.
Las curtiembres de Fez no han cambiado nada desde esa época: El suelo arcilloso, machacado por los siglos, está horadado en innumerables y diminutas piletas que contienen agua con tinturas. A veces tienen un color rojo intenso, otras azul cielo, otras amarillo oro. Las piletas no tienen techo, o sea que los hombres que trabajan con medio cuerpo sumergido en el agua coloreada también trabajan bajo el sol despiadado.
Una vez teñidos, los cueros son tendidos en las terrazas o estirados en el suelo sobre montones de paja. Con ellos se fabricarán una cantidad de productos que uno, sin darse cuenta, inspecciona en los puestos de la medina. Pero la historia, la larga historia de cómo se producen sandalias, cinturones, chaquetas, bolsos y carteras empieza aquí, en las piletas de colores que hierven al sol.

Serviajera
Serviajera
07 Febrero 2010
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