Tras las huellas ancestrales de Apurímac
Conjunto Arqueologico de Saywite, por martin fernandez bilbao El Conjunto Arqueológico de Saywite es una maravilla que invita a los visitantes a explorar el profundo legado Inca relacionado con el agua . Este sitio, conocido por su destacado culto al agua , presenta un impresionante monolito que mide 2.5 metros de altura y 4 metros de diámetro, adornado con más de 200 figuras talladas. El viajero Martin Fernández Bilbao destaca la relevancia histórica de este lugar al señalar que «culto al agua» es un concepto fundamental en la cultura Inca, lo que convierte a Saywite en un sitio arqueológico imprescindible.
Además de su riqueza histórica, el entorno natural en el que se encuentra Saywite aporta un atractivo adicional. Las impresionantes vistas de los alrededores combinadas con el interés arqueológico hacen de esta visita una experiencia única . Los viajeros se ven envueltos en un paisaje que complementa la majestuosidad de las estructuras antiguas. Cada rincón del sitio parece contar una historia, y muchos concuerdan en que la experiencia es un deleite tanto para la mente como para los sentidos. Sin duda, Saywite es un lugar que cautiva y sorprende a quienes buscan conectar con la historia y la belleza natural de Apurímac.
Pueblos con historias que encantan
Valle de Cachora, por karelito El Valle de Cachora es un destino que cautiva por su belleza natural y su rica cultura. Este pequeño pueblo, enclavado en un impresionante paisaje montañoso, se convierte en el punto de partida ideal hacia las majestuosas ruinas incas de Choquequirao . La viajera Katia Herz Castro resalta la magia de la caminata hacia Choquequirao, donde «no solo por la gente y su extraordinaria cultura, sino por los bellos paisajes y las historias que estos resguardan» se convierte en una experiencia inolvidable. Los colores y las vistas que se pueden disfrutar son simplemente espectaculares, según ella.
Por su parte, el viajero karelito enfatiza que «Cachora es un pequeño pueblo situado en la parte inferior de un hermoso valle donde podemos ver el primer glaciar». Esta característica geográfica hace del lugar un entorno único para los amantes de la naturaleza. Caminar por sus senderos no solo permite el acceso a impresionantes panoramas , sino que también ofrece la oportunidad de conocer un rincón de Perú lleno de historia y esplendor. Sin duda, el Valle de Cachora es un tesoro que todo viajero debería explorar.
Cachora, por Chris Pearrow Cachora es un pintoresco pueblo rústico que se sitúa a orillas del río Apurímac, siendo el punto de partida para quienes se aventuran en el camino hacia las impresionantes ruinas de Choquequirao . Aquí, el viajero Chris Pearrow destaca que «Cachora es un pueblo rústico y tranquilo» rodeado de una belleza natural inigualable . Aunque el lugar no tiene mucho en términos de infraestructura, como una plaza mayor y algunas tiendas, su entorno lo convierte en un destino único. La tranquilidad es palpable, con huertos y arrozales que embellecen el paisaje andino.
El viajero wayki fer resalta que el pueblo es «sunny, hermosa» y que se puede encontrar todo lo necesario para iniciar una gran travesía. Es recomendable disfrutar de una buena comida antes de emprender la jornada, ya que el camino hacia Capuliyoc es largo y lleno de belleza natural. Además, no olvides llevar suficiente agua para hidratarte durante la caminata. Cachora se convierte así en un imprescindible para quienes buscan conectar con la naturaleza y disfrutar de vistas espectaculares en su travesía por Apurímac .
Andahuaylillas, por Maria Alejandra Benítez Guzzetti Andahuaylillas es un encantador pueblo ubicado a 37 km al sur de Cuzco, conocido principalmente por su impresionante iglesia, que ha sido apodada la Capilla Sixtina de América del Sur . Esta joya arquitectónica destaca por su riqueza pictórica y es considerada un atractivo turístico que no se puede dejar de visitar. Como menciona una viajera, «la plaza del poblado de Andahuaylillas con su ceibo centenario y su mercadillo artesanal es un paseo imperdible».
El ambiente de Andahuaylillas invita a pasar más tiempo explorando sus calles pintorescas y disfrutando de la tranquilidad del lugar. La plaza, adornada con enormes árboles y sauces llorones, ofrece un espacio perfecto para relajarse mientras observas las propiedades agrícolas que rodean el pueblo. Según un viajero, «nunca usen numeraciones, sugiere disfrutar de su bonita plaza con sombra en el centro».
Una visita a Andahuaylillas no solo proporciona una experiencia cultural profunda , sino que también permite disfrutar de la belleza paisajística que caracteriza a esta región andina. Este pueblo es, sin duda, una joya que deslumbra a quienes buscan el verdadero encanto de Perú.
Arte religioso y espiritualidad andina
Iglesia de Andahuaylillas, por SerViajera La Iglesia de San Pedro de Andahuaylillas se erige como un verdadero tesoro del siglo XVI en una de las zonas menos visitadas de Perú. Esta joya arquitectónica ha sido denominada «la Capilla Sixtina de América del Sur » gracias a sus impresionantes frescos de la escuela cusqueña que adornan sus paredes. La viajera SerViajera describe su llegada al pueblo como un viaje a la soledad: «me impresionaron la soledad, el polvo, el infinito color marrón». A medida que avanza por la empedrada calle que lleva a la iglesia, se encuentra con un entorno polvoriento, rodeado de majestuosos árboles ‘pisonays’.
La autora destaca la belleza conmovedora de la iglesia, pese a su estado de deterioro: «todo a punto de desmoronarse, descascarado, mutilado, pero aún conmovedor y bellísimo». Los detalles del techo artesonado y los altares fileteados en oro ofrecen un vistazo a la riqueza cultural de la época colonial. Además, Miguel Olivera menciona que la región es un lugar donde aún se habla quechua, lo que resalta la conexión cultural que los visitantes pueden experimentar. Así, Andahuaylillas no solo ofrece un viaje a través del tiempo, sino también una inmersión en la vida local de Apurímac .
San Pedro Apostol, por Almudena El Templo de San Pedro Apóstol , ubicado en Andahuaylillas, es un espacio que deslumbra a los visitantes por su rica ornamentación y su historia. Almudena destaca que el ticket de entrada tiene un costo de cinco soles, lo que lo convierte en una opción accesible para explorar esta joya arquitectónica , conocida como la Capilla Sixtina de América. Fundado en 1572 por el Virrey del Perú, Francisco de Toledo, el templo ha mantenido su autenticidad a través de los siglos.
Su estructura se caracteriza por una nave alargada, un campanario y capillas a ambos lados, siguiendo el estilo de construcción tradicional de las parroquias de los pueblos indígenas del sur andino. La riqueza de sus pinturas murales es un verdadero deleite visual, aunque en la actualidad están en proceso de restauración, lo que ha restringido las fotografías en su interior. Sin embargo, la viajera comparte que incluso desde el exterior, se pueden apreciar las bellezas del lugar, haciendo de la visita una experiencia memorable , «una verdadera pena que no permitan fotografiar, pero los murales son realmente preciosos». Sin duda, San Pedro Apóstol es un destino imperdible para quienes buscan sumergirse en la historia y cultura de Apurímac .
Naturaleza y paisajes que asombran
El Santuario Nacional Ampay , ubicado cerca de la ciudad de Abancay, es un destino que cautiva a los viajeros. La viajera Sayuri Ruiz lo describe como «lindo», destacando su atractivo natural . Gaël Champossin ofrece una vista más detallada sobre su visita, sugiriendo que lo ideal es ir acompañado de alguien que conozca el lugar, ya que esto enriquece la experiencia. Menciona que todos en Abancay saben cómo llegar al santuario y que es fácil encontrar transporte, comúnmente en taxi.
El recorrido comienza en un punto donde se registra la entrada, y se caracteriza por una subida larga y desafiante. Es recomendable iniciar temprano, preferentemente en un día despejado, para disfrutar plenamente del paisaje. El santuario alberga una rica fauna y flora , destacando el intimpa, un árbol perenne exclusivo de Perú, así como especies protegidas. Para los más aventureros, la travesía incluye cruzar la carretera que conecta dos hermosos lagos, y al llegar a la cumbre, se puede contemplar el impresionante «Nevado». Este santuario es, sin duda, una joya natural que no debe faltar en la lista de exploraciones en Apurímac.
Mirador de Capuliyoc, por Chris Pearrow El Mirador de Capuliyoc , ubicado a 2910 metros sobre el nivel del mar, es el primer gran hito en la ruta hacia Choquequirao desde Cachora. Este lugar mágico, descrito por el viajero Chris Pearrow como un sitio con «vistas asombrosas «, permite a los visitantes sumergirse en la majestuosidad del valle de Apurímac y la imponente cordillera de Vilcabamba. Aunque la infraestructura es sencilla, con una cabaña rústica para descansar y reponer energías, el mirador ofrece panorámicas que realmente hacen que el esfuerzo del trekking valga la pena.
Además de disfrutar del paisaje, los aventureros pueden tener la suerte de avistar un cóndor andino surcando los cielos. Sin embargo, la experiencia no termina ahí, ya que para continuar la travesía hay que enfrentar uno de los tramos más exigentes: una bajada de 11 kilómetros en zig-zag hacia Playa Rosalina. Como menciona Chris Pearrow, al llegar “sentirás que tus piernas son como gelatina”, pero la recompensa de disponer de estas vistas y de la experiencia vivida será un recuerdo imborrable en la memoria de quienes transitan por esta significativa parada.
Cocamasana, por Chris Pearrow Cocamasana se presenta como un destino imperdible para los amantes del trekking en la ruta hacia Choquequirao. Este encantador camping es el lugar ideal para pasar la primera noche tras un largo descenso desde el Mirador de Capuliyoc, donde los viajeros se enfrentan a un recorrido que combina miradores impresionantes con una vegetación exuberante . Chris Pearrow menciona que «al llegar a Cocamasana sentirás una ola de euforia por haber llegado y poder quitarte las botas», pero sugiere tomar un respiro antes de proseguir hasta Playa Rosalina, dado que el camino hacia allí puede ser un desafío considerable.
La experiencia puede tornarse exigente debido a la humedad y los empinados senderos, así como la presencia de mosquitos, lo que hace que los viajeros aprecien aún más la llegada a este camping. Sin embargo, Pearrow aconseja planificarse bien, ya que el ascenso tras cruzar el río es duro y requiere energía. El viajero destaca que el camping en Playa Rosalina ofrece duchas, aunque no son calientes, lo que puede ser un alivio después de una jornada intensa. Cocamasana no solo es un punto de descanso, sino también una experiencia que forma parte del desafío y la belleza de explorar esta zona de Apurímac.
Playa Rosalina, por Chris Pearrow Playa Rosalina se convierte en un refugio ideal para quienes emprenden la caminata hacia Choquequirao . Situada a orillas del río Apurímac, se encuentra a unas seis horas de marcha desde el Mirador de Capuliyoc. El viajero Chris Pearrow destaca que a pesar de la tentación de detenerse en Cocamasana, «me recomiendo hacer el esfuerzo en seguir a Playa Rosalina». Este camping, aunque básico, cuenta con baños y duchas de agua fría, creando un alivio tras una intensa jornada de trekking.
El sitio es amplio, con capacidad para alrededor de 20 o 30 tiendas de campaña, lo que garantiza que, incluso durante la temporada alta, «tendrás mucho espacio para relajarte «. La belleza natural del lugar, combinada con la tranquilidad que ofrece, convierte a Playa Rosalina en una pausa perfecta antes de enfrentar la exigente subida al día siguiente. La viajera sugiere tomar en cuenta la necesidad de descansar bien, ya que les espera una «subida brutal hasta Marampata y las ruinas de Choquequirao». Sin duda, Playa Rosalina es un destino imperdible en esta aventura .
Puentes entre el pasado y el presente
El Puente Colonial Pachachaca , conocido como el «Puente del Mundo», es una joya arquitectónica ubicada en el camino de Lima a Abancay. Este impresionante puente de calicanto no solo es un testigo del pasado colonial de Perú, sino que también forma parte crucial de la historia, ya que en este lugar se libró una célebre batalla entre los conquistadores. Según el viajero Ulises Ibáñez, aquí «Diego de Almagro derrotó a Alonso de Alvarado con el apoyo de Paullu Inca en 1517», marcando los inicios de las pugnas entre los conquistadores Pizarro y Almagro.
Los visitantes no solo se ven impresionados por la magnífica construcción del puente, sino que también pueden disfrutar de las espectaculares vistas que ofrece el entorno. Esta estructura es un recordatorio tangible de la rica historia de la región y se encuentra rodeada de paisajes naturales que invitan a la exploración. Por lo tanto, hacer una parada en el Puente Colonial Pachachaca es una recomendación imprescindible para quienes buscan conectar con el legado cultural y la historia fascinante de Apurímac.
Ciudades que laten con vida propia
Abancay, por Karelito Abancay, la encantadora capital de Apurímac, es un destino donde la historia y la naturaleza se entrelazan en un entorno acogedor. Esta ciudad, conocida como el «eterno valle primaveral», destaca por su clima templado y su impresionante paisaje andino. Un viajero señala que «Abancay tiene tantos lugares admirables para conocer desde su Catedral, hasta centros arqueológicos como Saywite». La riqueza cultural y histórica de esta región se refleja en sus monumentos, como el puente colonial de Pachachaca y la Casa de Illanya.
Además, la belleza natural de Abancay es innegable. El Santuario Nacional de Ampay ofrece espectaculares vistas y la oportunidad de disfrutar de dos lagunas rodeadas de montañas. Un visitante lo describe como «un excelente paseo», destacando la singularidad del árbol intimpa, que solo se encuentra aquí. Para aquellos en busca de aventura, existen opciones como los baños termales de Cconoc. También es recomendable disfrutar de la gastronomía local, con platos como los «tallarines casa» con cuy, que permiten una experiencia culinaria auténtica.
A pesar de ser menos conocido por el turismo masivo, Abancay ofrece un refugio perfecto para aquellos que deseen explorar una parte menos transitada de Perú. Así, esta ciudad es un destino valioso que deja huellas en quienes se atreven a descubrir sus encantos.
Miradores del camino, horizontes de Apurímac
De Ayacucho a Abancay, por Karelito El recorrido de Ayacucho a Abancay se presenta como una experiencia única llena de contrastes y esplendor natural. Durante el viaje, los viajeros se asombran ante un paisaje que parece sacado de un cuento. Karelito menciona que «el paisaje le espera», llevando a los aventureros a atravesar impresionantes altitudes de hasta 4500 metros antes de descender a los valles. Este trayecto no es solo un simple traslado, sino una auténtica aventura a través de caminos desafiantes y bacheados que requieren el uso de habilidades para sobrellevar la travesía.
Los visitantes también destacan que, aunque el viaje puede resultar una experiencia dura por las condiciones del camino, las impresionantes vistas hacen que valga la pena cada momento. La diversidad de paisajes, desde las altas montañas hasta los exuberantes valles, ofrece un cambio de escenario que es difícil de igualar. Cada jornada se convierte en un deleite visual, haciendo que incluso los días difíciles estén llenos de sorpresas. Sin duda, la ruta de Ayacucho a Abancay es un viaje que promete maravillar a cada viajero.
Herencia y saberes en los museos de Apurímac
Museo Ritos andinos, por Almudena El Museo Ritos Andinos es un espacio fascinante y esencial para comprender la rica herencia cultural de Apurímac . Situado cerca de la Iglesia de San Pedro Apóstol, este museo etnológico permite a los visitantes explorar los ritos ancestrales relacionados con productos emblemáticos como el maíz y la coca. Almudena destaca que «lo más curioso es ver las momias que existen, en las que se pueden observar las deformaciones de cráneos y trepanaciones que se hacían». Estas prácticas, que se llevaban a cabo en los primeros años de vida, reflejan la complejidad de las culturas precolombinas, donde tales modificaciones podían indicar un estatus social o una distinción entre grupos.
Marie y Matt sugieren que el espacio, aunque pequeño, «vale la pena una visita, si sois fans de mini exposiciones sobre ruinas incas «, lo que lo convierte en una parada perfecta antes de continuar la exploración por el pueblo de Andahuaylillas. La entrada al museo es de monto voluntario, lo que permite a todos disfrutar de este valioso tesoro cultural. Visitar el Museo Ritos Andinos es una oportunidad imperdible para adentrarse en las tradiciones y costumbres que definieron a las civilizaciones andinas.
Museo Arqueológico y Antropológico De Abancay Illanya : Instituto Nacional De Cultura Región Apurímac, por LUIS AGUILAR SERRANO En el corazón de Abancay se encuentra el Museo Arqueológico y Antropológico de Abancay Illanya, un espacio que destaca por su rico legado cultural. Viajero LUIS AGUILAR SERRANO resalta la importancia de valorar el patrimonio de nuestros antepasados , mencionando que es necesario conocer y preservar estos tesoros. Este museo pequeño pero valioso se convierte en un recurso clave para la educación, ya que invita a la población estudiantil abanquina a conocerlo, visitarlo y difundir su oferta cultural.
Los visitantes encuentran en este lugar una experiencia única, donde pueden apreciar la diversidad de la historia y sus manifestaciones. El museo no solo se limita a exhibir artefactos; su objetivo es fomentar la apreciación de la cultura local. Como señala el viajero, es esencial promover visitas guiadas que ayuden a las nuevas generaciones a conectar con sus raíces. El Museo Arqueológico y Antropológico de Abancay Illanya se presenta como un sitio imprescindible para quienes buscan comprender y disfrutar de la riqueza cultural de Apurímac .
Apurímac se revela como un tesoro lleno de historia , cultura y belleza natural. Sus museos y monumentos, junto a encantadores pueblos y paisajes impresionantes, ofrecen una experiencia auténtica para quienes buscan sumergirse en la riqueza de esta región peruana . Los rincones explorados invitan a deleitarse y conectarse con un patrimonio que cautiva y asombra a cada paso.