Entre montañas, valles y panorámicas de cuento
Monte San Lorenzo, por Lonifasiko El Monte San Lorenzo es un lugar emblemático en La Rioja, apreciado tanto por locales como por visitantes que buscan conectar con la naturaleza. Con una altitud de 2271 metros, es la cima más alta de la Sierra de la Demanda y ofrece vistas espectaculares de la región . Según el viajero Lonifasiko , «estar en la cima del pico San Lorenzo es una sensación que produce dominar La Rioja con todos los sentidos». Este monte es ideal para montañeros y senderistas que buscan una experiencia única.
La ascensión puede comenzar desde varios puntos, siendo la estación de esquí de Valdezcaray una de las rutas más populares. «Es una ascensión dura pero bonita «, expresa Lonifasiko, quien también advierte sobre la precaución necesaria en invierno debido a las posibles condiciones adversas. A lo largo de la ruta, los caminantes pueden disfrutar de la belleza natural y, si tienen suerte, observar la fauna local, como ciervos, tal y como relata Andrea Rubio Prado .
En la cima, los viajeros son recompensados con panoramas impresionantes: «la vista hacia los picos de Urbión, Moncayo y más es simplemente inigualable». Además, el día de San Lorenzo, se celebra una romería que incluye misas en la cumbre, convirtiendo este monte en un lugar de tradición y devoción para los habitantes de Ezcaray. Sin duda, el Monte San Lorenzo es un tesoro natural que merece ser explorado.
Valle de Ezcaray, por encarni El Valle de Ezcaray es un lugar mágico que invita a sus visitantes a disfrutar de la serenidad y la belleza del entorno natural. Según un viajero, este rincón es «una pequeña aldea en un bonito valle en el que mis padres nacieron y me enseñaron a querer». Esta conexión emocional con el lugar resalta su encanto, ya que no solo es un destino turístico, sino también un hogar con historia y tradición.
Las temporadas de otoño son especialmente impresionantes en el valle. Los colores de los bosques crean un espectáculo visual que atrapa a los que buscan capturar imágenes memorables. Como menciona otro viajero, se trata de «captar los colores de nuestros bosques durante el Otoño», lo que convierte a este lugar en un paraíso para los fotógrafos y los amantes de la naturaleza.
Además, el valle ofrece un ambiente perfecto para relajarse y disfrutar de la naturaleza , ya sea caminando por sus praderas en invierno o degustando un buen vino. Un viajero destaca que aquí se puede «perderse por la nieve» mientras se saborea «la comida y la bebida con sus buenos pinchos». Este lugar es ideal para desconectar del ajetreo cotidiano, sumergiéndose en la paz que solo un entorno rural puede brindar.
Sierra de la Demanda, por María Zabaleta La Sierra de la Demanda es un verdadero tesoro natural que ofrece un espectáculo imponente durante todo el año. Los viajeros destacan su belleza en cada estación, y especialmente en invierno, cuando se convierte en un paraíso para los amantes de la nieve . María Zabaleta , apasionada del esquí, lo resume perfectamente al mencionar que esquiar en este entorno “es todo un lujo” gracias a la “buena nieve” y el “cielo azul intenso”.
En otoño, la sierra se transforma en un lienzo vibrante, donde los colores de la naturaleza crean una atmósfera mágica. José María Álvarez describe este escenario como un “impresionante reducto natural ” que invita a la reflexión y al disfrute de las maravillas del entorno. Los senderos serpenteantes y los paisajes majestuosos proporcionan un refugio ideal para quienes buscan desconectar y sumergirse en la calma de la naturaleza. La Sierra de la Demanda es, indudablemente, un lugar que nadie debería perderse al visitar Ezcaray y sus alrededores.
Vía Verde del Oja, por Millan Dasairas La Vía Verde del Oja es una ruta cautivadora que se extiende desde Casalarreina hasta Ezcaray, cubriendo un total de 28 km a través de paisajes naturales y pintorescos . Este trazado ecológico, que aprovecha el antiguo recorrido del ferrocarril que conectaba los pueblos de la región desde 1916, permite a los viajeros disfrutar de la historia y la belleza del entorno. Un viajero destaca que el recorrido es «realmente agradable, con las laderas del valle y los pueblos de la zona como compañeros de ruta», lo que hace que cada instante sea mágico.
Ideal para realizar en bicicleta, correr o simplemente pasear, la vía es un espacio compartido por aquellos que buscan conectar con la naturaleza. La presencia imponente de la Peña de San Torcuato acompaña a los excursionistas, añadiendo un atractivo especial al trayecto. Otro viajero sugiere que «acabar en Ezcaray, tomando un cafecito en la cafetería La Estación, es la mejor manera de finalizar el paseo», brindando así un cierre perfecto a una jornada llena de actividades. La Vía Verde del Oja es sin duda una experiencia espectacular para quienes deseen explorar la belleza de La Rioja mientras se empapan de la tradición local.
Peña San Torcuato, por Rebeca Serna - Viajeros 3.0 Peña San Torcuato es uno de esos rincones en La Rioja que promete una experiencia inolvidable para aquellos que buscan naturaleza y panorámicas impresionantes. Según Rebeca Serna, este lugar ofrece «las mejores vistas del valle del río Oja», permitiendo contemplar la localidad de Ezcaray desde las alturas. Acceder a Peña San Torcuato es una tarea sencilla, ya que el sendero que comienza en la Ermita de Nuestra Señora de Allende es apto para todos los públicos. La travesía toma alrededor de 20 minutos, durante los cuales se superan 200 metros de desnivel hasta alcanzar los 1016 metros de altura.
Una vez en la cima, donde abundan antenas y repetidores, el viajero puede optar por continuar el sendero para disfrutar aún más del paisaje. «Si decides alargar la ruta, puedes caminar por el mismo sendero», explorando vistas aún más bellas y, en aproximadamente 40 minutos, llegar al pintoresco pueblo de Turza . Sin duda, Peña San Torcuato es un destino ideal para combinar con la visita a Ezcaray, ofreciendo un merecido premio para quienes se aventuran a conocerlo.
La esencia de la vida en el pueblo riojano
Plaza del Quiosco, por Lonifasiko La Plaza del Quiosco, oficialmente conocida como Plaza del Conde de Torremúzquiz, es un encantador corazón de Ezcaray que no deja indiferente a quienes la visitan. Esta plaza, reconocida por su característico quiosco de música de base de piedra, es un punto de encuentro vibrante, especialmente durante las festividades. Como señala un viajero, «en él suele tocar la Orquesta Municipal de Ezcaray durante las fiestas del pueblo, que tienen lugar el 10 de agosto, festividad de San Lorenzo».
La plaza tiene una forma curiosamente irregular, que comienza cuadrada, se transforma en rectangular y termina asemejando una botella de vino, un guiño a la tradición vinícola de la región . Rodeada de bares y cafeterías, su ambiente bullicioso se convierte en un atractivo irresistible para los visitantes, quienes disfrutan de «buen ambiente y también buenas tapas para degustar con ricos caldos de la zona».
Las fachadas blasonadas y las casas de tonos claros con detalles en madera oscura aportan un aire rural distintivo que enamora. Este rincón de Ezcaray es, sin duda, un lugar donde la tradición y el placer se entrelazan, haciendo de la Plaza del Quiosco un espacio perfecto para disfrutar de la vida local y de la gastronomía riojana.
Plaza de la Verdura, por Dónde vamos Eva La Plaza de la Verdura se perfila como un núcleo vibrante en el corazón de Ezcaray, donde la tradición y la vida social confluyen armoniosamente. Este espacio, repleto de encanto, destaca por su arquitectura popular , con «bonitas casas tradicionales con soportales» que otorgan un carácter único al lugar. La viajera Eva comenta que es «un lugar animado» donde se desarrollan diversas actividades a lo largo del año, convirtiéndose así en un punto de encuentro ideal para los habitantes y visitantes de la villa.
La plaza no solo es un refugio ante las inclemencias del tiempo, sino también un espacio donde se agrupan algunas terrazas de conocidos bares de tapas y pintxos , perfectos para degustar la gastronomía local. Carlos Cuezva Tecedor destaca la belleza del lugar llamándolo simplemente «bonita plaza». Es un sitio que invita a ser fotografiado, como menciona Eva, quien la describe como «fotogénica y bien conservada», a tal punto que «a veces parece una bonita postal de la villa». La Plaza de la Verdura es, sin duda, un imprescindible para quienes visitan Ezcaray.
Cilbarrena, por Juan Bujanda Cilbarrena, una aldea abandonada cercana a Ezcaray, es un destino perfecto para aquellos que buscan conectarse con la naturaleza y la tradición. Juan Bujanda comparte que este paseo es una de sus actividades habituales durante sus vacaciones en Ezcaray, destacando que «de ella no queda más que la ermita de San Juan , a la que sube la cofradía de su nombre a celebrar misa». El sendero hacia la ermita, que se puede recorrer en aproximadamente media hora, es accesible y permite disfrutar de un ambiente tranquilo con algún paseante ocasional.
La llegada a la ermita es particularmente gratificante, ya que el viajero puede relajarse mientras contempla el silencio que lo rodea. Es un lugar ideal para escapar del bullicio y desconectar del día a día, como indica el viajero Miguel, quien menciona que «al llegar a la ermita te puedes relajar disfrutando del silencio o leyendo un rato». Este refugio, inmerso entre montañas y cargado de historia, no solo ofrece un regenerador momento de calma, sino que también invita a todos los que lo visitan a experimentar la riqueza cultural y natural de La Rioja .
Turza, por Rebeca Serna - Viajeros 3.0 A solo 9 kilómetros de Ezcaray se encuentra Turza, un pintoresco pueblo semi abandonado que cautiva a quienes lo visitan. Este enclave, que en 2010 albergaba apenas 9 habitantes, presenta una mezcla de casas semi-derruidas y otras rehabilitadas que preservan la arquitectura tradicional, aportando un encanto singular al lugar. En palabras de una viajera, «esa mezcla de casas semi-derruidas con otras rehabilitadas siguiendo el mismo estilo arquitectónico le da un encanto especial al conjunto».
El acceso a Turza se puede hacer tanto en coche como a pie, aunque se recomienda la ruta de senderismo que recorre el GR 93. Este paseo es descrito como «muy sencillo y bonito», ideal para disfrutar del paisaje que rodea el pueblo. Sin embargo, quienes opten por el coche deben estar preparados, ya que «los últimos kilómetros se encuentran sin asfaltar».
Una vez en Turza, la calma reina en sus calles y sus casas de piedra rojiza, invitando a desconectar del ajetreo diario. Aquí no encontrarás servicios comerciales, solo la tranquilidad que brinda un entorno natural de bosques frondosos y altos picos de la Sierra de la Demanda, convirtiendo este lugar en un destino perfecto para aquellos que buscan paz y serenidad en medio de la naturaleza.
Patrimonio y leyendas entre piedra y madera
Argolla del fuero, por Millan Dasairas La Argolla del Fuero se encuentra en la emblemática Plaza de la Verdura de Ezcaray , un rincón que todo viajero debe visitar. Este símbolo histórico, de gran relevancia para la ciudad, permite conectar con su pasado. Según el viajero Millan Dasairas , «la historia detrás de esta argolla se remonta en el pasado de la ciudad», describiendo cómo este objeto otorgaba el privilegio de refugio a quienes lo tocaban. Cualquier persona que llegara al valle y hiciera lo necesario podría disfrutar de un día de descanso en Ezcaray, además de contar con un día de ventaja respecto a sus perseguidores.
La leyenda de la Argolla surge del decreto del Rey Fernando IV , quien en el año 1312 concedió fueros a las villas del valle, incluida Ezcaray. El viajero Pedro Masip Pérez también resalta la importancia del lugar, señalando simplemente «Argolla». Esta singular pieza no solo es un elemento turístico , sino también un recordatorio palpable de los derechos y libertades que una vez se otorgaron a los habitantes de la región. Cada visita a la Argolla del Fuero invita a reflexionar sobre la historia y las tradiciones que dan vida a Ezcaray.
Puente de Canto, por Lonifasiko El Puente de Canto se erige como un símbolo histórico y carismático en la parte alta de Ezcaray. Según el viajero Lonifasiko , este puente «constituye en cierta manera el final de la ilustre villa de Ezcaray», funcionando como la última salida hacia localidades como Urdanta y Zaldierna, así como hacia la Estación de Esquí de Valdezaray . Construido sobre el río Oja, este puente destaca por sus cuatro arcos que dan vida a cuatro bonitos «ojos». Durante la primavera, el río muestra su fuerza, mientras que en verano, a veces «aparentemente» parece seco debido a su caudal subterráneo.
El Puente de Canto no solo es un lugar de paso para coches y peatones por igual, sino que también ofrece vistas espectaculares del valle del Oja y de la Sierra de la Demanda. El viajero menciona que «vale la pena citar los excelentes paisajes que se divisan desde el puente», donde los visitantes pueden disfrutar de un entorno natural envidiable. Con mesas y césped cuidado en ambas orillas, este puente continúa siendo un punto de encuentro y una pasarela hacia la belleza de Ezcaray y sus montañas circundantes.
Puente de Landía, por Millan Dasairas El puente de Landía , situado en Ezcaray, es un vestigio de la historia local que invita a los viajeros a sumergirse en su belleza natural. Aunque su estructura original fue erosionada por una riada en 1920, los restos del puente aún ofrecen un espectacular mirador sobre el río Oja . Millan Dasairas comenta que «el paraje natural que lo rodea deja estampas increíbles» y resalta la tranquilidad de observar las pequeñas caídas de agua que se forman a los pies del puente.
El entorno es perfecto para disfrutar de un paseo fluvial que se extiende a ambos lados del río, rodeado de un manto verde de césped y la sombra de los árboles. Desde este punto, se puede divisar la carretera que conecta Ezcaray con los pueblos cercanos, así como el inicio de la Vía Verde. Este rincón, con su historia de resiliencia y su actual función como espacio de contemplación, se convierte en una parada obligada para quienes buscan conectar con la naturaleza y la tradición de La Rioja.
Crucero de San Lázaro, por Millan Dasairas El crucero de San Lázaro , un monumento emblemático del siglo XVI , se encuentra en una encrucijada de caminos, cumpliendo con su tradicional función de guiar a los viajeros. Recientemente, este crucero ha sido restaurado debido a su deterioro, lo que permite apreciar nuevamente su historia y relevancia en la región. Millan Dasairas destaca la importancia de este lugar al mencionar que «como todo crucero, su finalidad es indicar el camino a seguir».
Su imagen principal presenta a Cristo crucificado, acompañado por la figura de la Virgen María con el niño, lo que añade un profundo significado espiritual al monumento. Los visitantes que se acercan al crucero no solo pueden admirar su belleza arquitectónica , sino también reflexionar sobre la historia que representa. Esta obra es un testimonio del patrimonio cultural de Ezcaray y de cómo tradiciones se entrelazan con la vida cotidiana de sus habitantes, constituyendo un punto de interés tanto para los lugareños como para quienes visitan la localidad. Sin duda, el crucero de San Lázaro es una parada esencial en la exploración de la riqueza cultural de La Rioja .
Casa del Tinte, por ANADEL La Casa del Tinte , un impresionante edificio inaugurado en 1749, se erige como un testimonio del patrimonio histórico de Ezcaray . Situada en la entrada del pueblo proveniente de Haro, esta construcción fue originalmente la Real Fábrica de Santa Bárbara , dedicada a la producción de paños y un centro de actividad para muchos habitantes de la zona. Según el viajero Ana del, al llegar la primera impresión es notable: «Hay buen sitio para aparcar y a la izquierda verás un gran edificio». Hoy en día, la Casa del Tinte alberga el nuevo ayuntamiento y un albergue, manteniendo así su relevancia en la comunidad local.
La visita a este lugar no solo ofrece un vistazo a la historia industrial de Ezcaray, sino que también permite disfrutar de su arquitectura robusta y su entorno. La viajera destaca su importancia al señalar que fue «lugar donde trabajaron muchos vecinos de la zona», reflejando el impacto social que tuvo en la vida del pueblo. La Casa del Tinte es un punto que merece la pena explorar, combinando cultura, historia y la belleza de La Rioja.
El arte sagrado y su huella espiritual
Ermita de Santa Bárbara, por Ignacio Izquierdo La ermita de Santa Bárbara se alza a mil metros de altitud sobre un cerro que ofrece unas vistas espectaculares de Ezcaray y su valle. Este pequeño templo, de construcción rectangular y altar barroco que data del siglo XVIII, es un lugar ideal para aquellos que buscan conectarse con la naturaleza y disfrutar de un entorno privilegiado. Lonifasiko destaca la necesidad de «subir a la ermita» para ver «una panorámica perfecta» y apunta que el camino, aunque zigzagueante, vale la pena por la experiencia visual .
El acceso a la ermita puede hacerse tanto a pie como en coche, y se recomienda disfrutar del trayecto por un camino que, a pesar de ser «bastante empinado», proporciona una sensación de aventura. Los viajeros también mencionan que «merece la pena acercarse», ya que desde la cima se puede contemplar Ezcaray en todo su esplendor. Ainara Garcia enfatiza que es «obligatorio ir con cámara de fotos», ya que la vista panorámica es de 360º, y Javier Perez Gutierrez refuerza esta idea al calificarlo de «imprescindible». Sin duda, la ermita de Santa Bárbara es un rincón mágico de La Rioja que invita a ser explorado y disfrutado.
Ermita de Allende, por Pedro Aransay La Ermita de Allende es un lugar emblemático que ofrece una conexión profunda con la tradición y la espiritualidad de Ezcaray. Esta pequeña pero significativa construcción alberga a la patrona del pueblo , la Virgen de Allende, convirtiéndola en un destino de peregrinación para muchos. El viajero Pedro Aransay destaca su entorno, describiéndolo como «un paraje en el que se respira tranquilidad», ideal para disfrutar de un paseo junto al río Oja, lo que añade un atractivo natural a la visita.
El interior de la ermita no solo sorprende por su historia, sino también por su arte, ya que cuenta con «una magnífica colección de cuadros de Ángeles Arcabuceros». Por su parte, la viajera Carmen Monje Maté resalta la vista privilegiada que ofrece la ermita, que «domina todo Ezcaray», lo que permite apreciar la belleza del paisaje circundante. Sin duda, la Ermita de Allende es un lugar que combina espiritualidad, arte y naturaleza, convirtiéndose en una parada obligada para quienes visitan esta encantadora localidad de La Rioja.
Iglesia de Santa María La Mayor, por Dónde vamos Eva La Iglesia de Santa María La Mayor en Ezcaray es un magnífico ejemplo de edificación religiosa que destaca por su sobria elegancia. Este hermoso edificio de sillería se erige con distinción, perfectamente integrado en la arquitectura popular de la localidad . Según un viajero, es «elegante y sencilla», un rasgo que la diferencia de otras iglesias que se pueden visitar en la ruta. La actual construcción data del siglo XV y se asienta sobre los restos de una antigua iglesia románica, lo que añade una rica capa de historia al lugar.
Al entrar, los visitantes son recibidos por un interior que no deja indiferente, resaltando su impresionante retablo y el pequeño museo de la sacristía. Como comenta otro viajero, es importante «rodearla para disfrutar de sus interesantes ángulos», lo que permite apreciar la magnífica piedra que compone su estructura. La iglesia no solo es un lugar de culto, sino también un espacio donde la historia y la belleza se entrelazan, convirtiéndose en un punto de interés imprescindible para quienes recorren Ezcaray.
Residencias señoriales e historias de linaje
Palacio del Arzobispo Barroeta, por ANADEL El Palacio del Arzobispo Barroeta se erige como uno de los edificios más emblemáticos de Ezcaray, un testimonio del pasado histórico y aristocrático de la localidad. Construido en 1766, este palacio destaca por sus hermosas fachadas adornadas con escudos de armas, que hacen eco de la importancia que tuvo la región en tiempos pasados. Un viajero menciona que se trata de «uno de los más bonitos» y subraya su privilegiada ubicación, justo al lado de la plaza del Quiosco, lo que facilita su visita.
Los detalles arquitectónicos y la historia que respira el lugar son elementos que atraen a los visitantes. Otro comentario destaca que «posee algunos edificios palaciegos dignos de ser visitados», lo que confirma la riqueza cultural que envuelve a Ezcaray. La majestuosidad del Palacio del Arzobispo Barroeta no solo cautiva a quienes buscan disfrutar de la belleza arquitectónica sino también a aquellos interesados en sumergirse en la tradición y el legado de esta encantadora localidad riojana. Sin duda, es un espacio que no debe pasarse por alto al explorar los tesoros que ofrece Ezcaray.
Palacio del Angel, por ANADEL El Palacio del Ángel es una de las joyas arquitectónicas que se pueden encontrar en Ezcaray, destacando por su imponente fachada adornada con escudos de armas que reflejan su historia y grandeza. Este edificio, construido en 1753, se encuentra frente a la iglesia de Santa María la Mayor y es un claro ejemplo del estilo gótico aragonés . La viajera ANADEL describe el palacio como «una maravilla en medio de la zona palaciega», lo que subraya su relevancia dentro del entorno arquitectónico de la ciudad .
Los visitantes del Palacio del Ángel tienen la oportunidad de disfrutar de una maravillosa panorámica de la catedral , lo que convierte a este lugar en un punto estratégico para quienes desean explorar la belleza de Ezcaray. Además, su estética sobria y elegante invita a los amantes de la fotografía a capturar cada rincón de este emblemático sitio. Sin duda, el Palacio del Ángel es un lugar que no debe faltar en la ruta de quienes buscan sumergirse en la tradición y el patrimonio cultural de La Rioja .
Tradición textil y sabores auténticos
Fábrica de Mantas de Ezcaray, por raul La Fábrica de Mantas de Ezcaray es un lugar que encierra la esencia de la tradición artesanal de La Rioja . Este rincón ha sido altamente recomendado por varios viajeros, quienes destacan su rica historia familiar: «los hermanos Valgañón son herederos de este negocio que pasa de generación en generación de padres a hijos». Al visitar el establecimiento, los visitantes pueden maravillarse con el proceso de elaboración de mantas de pura lana , aprendiendo sobre las técnicas de cardado y tejido que han permanecido vigentes a lo largo del tiempo.
Los viajeros elogian la calidad y variedad de sus productos, resaltando que «esta pequeña fábrica de mantas produce para marcas de la talla de Loewe, Armani». Además de las mantas, la fábrica ofrece bufandas y chales, todos con un tacto agradable y ligeros a la vez. La experiencia de comprar una manta en este espacio, donde «es como retroceder en el tiempo», se convierte en un recuerdo imborrable. La calidez y belleza de los productos no solo hacen que sean perfectas para abrigarse, sino también un regalo original que muchos viajeros llevan consigo. Sin duda, un lugar imprescindible en Ezcaray para quienes buscan una conexión con la tradición y la artesanía local .
Ultramarinos en Ezcaray es un verdadero tesoro para los amantes de la gastronomía. Esta encantadora tienda, ubicada en el corazón de la localidad, ofrece una amplia selección de productos de la tierra que deleitarán a cualquier visitante. La viajera SerViajera menciona que es «imposible no comprar» debido a la fascinante variedad de productos que se pueden encontrar. Desde vinos exquisitamente seleccionados hasta quesos caseros, miel de brezo y romero, cada rincón de Ultramarinos invita a explorar.
El local no solo destaca por su surtido de embutidos de ciervo y jamones, sino también por sus montañas de tocino y setas que son un verdadero manjar. La variedad culmina con dulces y frutas en almíbar, convirtiendo cada visita en una experiencia sensorial . Según la viajera, «en este supermercado es imposible evitar la tentación de comprar «. Ultramarinos no solo es un lugar para adquirir productos, sino un espacio que celebra la rica tradición gastronómica de La Rioja , haciendo de cada visita una oportunidad para llevarse un pedazo de la región.
Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, por Dónde vamos Eva La Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara es un edificio emblemático en Ezcaray que sorprende a quienes lo visitan. Este antiguo establecimiento, que refleja la importancia de la industria textil en la historia de la localidad, se ha transformado en un espacio multifuncional que incluye un albergue, dependencias municipales y un teatro. La viajera Eva comenta que es “uno de esos edificios reales con historia que cuando los descubres te dejan con la boca abierta”, resaltando la magia que emana de este lugar.
La fábrica es un ejemplo de la reconversión de edificios patrimoniales que preservan su legado. Además, se destaca como un espacio casi mágico que invita a adentrarse en el rico patrimonio de Ezcaray, una localidad reconocida como la primera villa turística de La Rioja. Con su arquitectura impresionante y su historia fascinante, la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara ofrece a los visitantes una experiencia única que combina tradición y modernidad, convirtiéndose en una parada ineludible para quienes exploran la belleza del entorno montañoso.
Aventuras y experiencias para los sentidos
Estación de Esquí de Valdezcaray, por Ignacio Izquierdo La estación de esquí de Valdezcaray se erige como un destino ideal para los amantes de la nieve que buscan una experiencia familiar y accesible . Situada a menos de 40 minutos de Logroño, es un lugar que combina la práctica del esquí con la belleza de su entorno natural. Según un viajero, «la renovada y modernizada estación de esquí en Valdezcaray es uno de los puntos de encuentro de los amantes del esquí». Esta estación cuenta con una variedad de pistas que se adaptan a todos los niveles de habilidad, con opciones que van desde seis pistas verdes para principiantes hasta desafiantes pistas negras.
Los usuarios destacan la atmósfera amigable y acogedora del lugar. Un visitante menciona que «es ideal para principiantes», resaltando lo divertido que es aprender a esquiar en grupo. Por su parte, otro viajero describe a Valdezcaray como «una estación familiar y completa», donde se puede disfrutar de la nieve mientras los más pequeños realizan sus primeras bajadas. Con diversas instalaciones como bares y alquiler de material, Valdezcaray se presenta como un punto de partida perfecto para disfrutar de un fin de semana lleno de actividades en un entorno de montaña.
Fin de semana micológico, por Txaro Franco El Fin de semana micológico en Ezcaray se ha convertido en una cita ineludible para los amantes de la naturaleza y la gastronomía. Durante este evento, que se celebra en torno a mediados de noviembre, los visitantes tienen la oportunidad de adentrarse en los bosques de la región para recoger setas en un entorno otoñal incomparable. Txaro Franco , viajera que ha participado en esta actividad, comenta sobre su experiencia: “El plan es el siguiente: el sábado toca ir a recoger setas al monte. Un lujo disfrutar del bosque en otoño”.
Además de la recolección, los participantes llevan sus setas a un punto de consulta con expertos que ayudan a identificar cuáles son comestibles. La jornada culmina con una impresionante exposición el domingo, destacando la variedad y riqueza de setas que ofrece la región. Carlos Cuezva Tecedor , otro viajero entusiasta, describe este evento como “la mejor exposición micológica del norte de España ”.
El fin de semana no solo se centra en la micología; también se puede disfrutar de la gastronomía local en bares y restaurantes de la zona, donde las setas se cocinan de forma creativa en deliciosos pinchos y tapas. Por si fuera poco, la belleza del río Oja añade un toque especial a la experiencia, ofreciendo un marco perfecto para disfrutar de paseos caminando al lado del agua. Así, Ezcaray se convierte en un destino ideal para un fin de semana de tradición, naturaleza y buena comida .
Mirador de los estudiantes, por Millan Dasairas El Mirador de los Estudiantes es un rincón en Ezcaray que brinda una perspectiva única de la villa y el paisaje circundante. A diferencia del más conocido atrio de la ermita de Santa Bárbara, este mirador ofrece una visión alternativa que no decepciona. Millan Dasairas describe este lugar con entusiasmo: «Desde el Mirador de los Estudiantes puede contemplarse una visión alternativa». Esta localización se encuentra accesible a través de una pista forestal que comienza en la carretera general de Ezcaray, dirección a Bonicaparra.
Los visitantes recomiendan especialmente la experiencia de ir en diferentes momentos del día. Millan sugiere acercarse «al anochecer» o, para los más aventureros, aprovechar el «buen madrugón» y disfrutar del amanecer. La corta caminata por la pista es gratificante y culmina en una zona de aparcamiento acondicionada , perfecta para detenerse y relajarse. Aquí, se invita a los viajeros a contemplar cómo «Ezcaray se enciende y relájate». Un lugar ideal para aquellos que buscan conectar con la naturaleza y disfrutar de vistas inigualables en La Rioja .
Ezcaray se presenta como un destino único donde la belleza natural de las montañas se entrelaza con una rica tradición cultural. Los visitantes pueden disfrutar de sus encantadoras plazas, iglesias históricas y actividades al aire libre, como el esquí y el senderismo, que invitan a la exploración. Este rincón de La Rioja promete experiencias inolvidables, resguardando la esencia de un pasado vibrante en cada paso.