Destinos imprescindibles en Asturias para los amantes de la naturaleza Asturias ofrece una amplia variedad de destinos imperdibles para quienes disfrutan de la naturaleza. La Ruta de las Xanas presenta paisajes espectaculares y caminos impresionantes. En la Reserva Natural Integral de Muniellos , los amantes del senderismo encontrarán un refugio de tranquilidad. El Parque Natural de Somiedo , con sus impresionantes paisajes, es ideal para avistar fauna autóctona. Además, la Ruta del Cares y los Lagos de Covadonga llegan a ser experiencias únicas que brindan una conexión íntima con el entorno. Los bufones de Pría y las Cascadas de Oneta son magníficos ejemplos de la belleza natural asturiana. Cada uno de estos lugares invita a explorar y a enamorarse de Asturias.
La Ruta de las Xanas es una de esas experiencias que se quedan grabadas en la memoria de quienes la recorren. Situada en el desfiladero del mismo nombre, este sendero se adentra en un entorno natural declarado Monumento Natural en 2002. «Una ruta por el desfiladero de las Xanas hasta Pedroveya», sugiere la viajera Sandra Otero , quien destaca la belleza de las vistas iniciales y el paso por un frondoso bosque atravesado por el río.
El camino es accesible y tiene un recorrido aproximado de tres horas, permitiendo disfrutar de la magnífica flora y fauna que rodea la senda. «Es una ruta sencilla con unos parajes impactantes», comenta Andresin Cañete, refiriéndose a la atractiva experiencia que ofrece este destino.
Al llegar al final del recorrido, los viajeros tienen la oportunidad de disfrutar de la cocina local en el pueblo de Pedroveya. JUANJO recomienda el bar «Casa Generosa», donde se puede reponer fuerzas con un delicioso plato de fabada o carne de jabalí guisado. Sin duda, la Ruta de las Xanas es un lugar casi mágico que cautiva a cada paso.
La Reserva Natural Integral de Muniellos , ubicada en Cangas del Narcea, se erige como un verdadero santuario ecológico en el suroccidente asturiano. Conocida por ser el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de Europa, fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2000. Un viajero destaca que «el parque es la ruta de entrada a varias sendas muy interesantes», lo que lo convierte en un destino perfecto para los amantes de la naturaleza y la fotografía.
Acceder a Muniellos no es sencillo, ya que las visitas están limitadas a 20 personas diarias para preservar su biodiversidad. Un viajero comenta que «las reservas se abren cada diciembre y normalmente se llenan rápido». Al recorrer el bosque, los visitantes pueden admirar la impresionante flora y fauna , con posibilidades de avistar osos en su hábitat natural.
Los senderos, que incluyen rampas y accesos adaptados, permiten explorar la riqueza natural del lugar . La experiencia de recorrer sus 65 kilómetros cuadrados de pura naturaleza deja huella. Otro visitante señala que «el bosque es precioso, un tapete verde inmenso, lleno de exquisitos olores silvestres». Sin duda, Muniellos es un lugar que invita a vivir momentos inolvidables en plena armonía con la naturaleza.
El Mirador de San Roque , en Lastres, se alza como uno de los puntos más emblemáticos de la costa asturiana. Los viajeros destacan las «impresionantes vistas » que ofrece sobre el pequeño pueblo pesquero y el litoral cantábrico. Víctor Gómez describe este lugar como «imprescindible», especialmente al atardecer, cuando la belleza del paisaje alcanza su máximo esplendor. Desde el mirador se pueden avistar playas como la de La Griega, famosa por sus huellas de dinosaurios , además de los majestuosos Picos de Europa en días despejados.
Ubicado junto a la ermita de San Roque y un restaurante, el mirador suele estar concurrido, siendo un sitio ideal para capturar la típica imagen de Lastres. Rafael Vilches señala que, si bien «siempre suele estar bastante concurrido», la experiencia sigue siendo digna de visitar. La subida al mirador puede hacerse en coche o a pie, aunque muchos viajeros, como Luis Fernando, recomiendan el automóvil por lo exigente del recorrido.
Sin duda, el Mirador de San Roque es un lugar que deja una huella imborrable en quienes tienen el privilegio de visitarlo, convirtiéndose en un rincón que enamora a cada paso.
El Naranjo de Bulnes , conocido como Picu Urriellu, es uno de los iconos de los Picos de Europa y un lugar que deslumbra a cada paso. Según Alberto David , «la visión que se tiene desde el refugio situado en la misma base de esta mítica montaña es de una gran belleza y el esfuerzo realizado vale la pena». Acceder a este monumento natural puede hacerse desde varias rutas, siendo la más popular la que se inicia en el Puente la Jaya, donde se pueden contemplar vistas espectaculares del pico a medida que se avanza.
Rebeca Serna recomienda la ruta en coche que atraviesa los miradores de Asiego , Poo de Cabrales y Camarmeña, señalando que «merece la pena cada metro de subida» hacia Bulnes, un pueblo que también ofrece un espectacular mirador sobre el Urriellu. El Naranjo no solo es famoso por su verticalidad, alcanzando los 550 metros en su cara oeste, sino también por su belleza impresionante. David Vigara menciona que «las vistas desde la base del naranjo son impresionantes», y los rebecos, habituados a los visitantes, permiten acercamientos para fotografías inolvidables.
Visitar el Naranjo de Bulnes es una experiencia que combina aventura, naturaleza y paisajes de ensueño , convirtiéndose en una parada obligatoria para los amantes del trekking y la escalada.
La Reserva de la Biosfera de Redes , ubicada en Caso, es un auténtico santuario de naturaleza pura y sorprendente. Los viajeros que han explorado esta joya asturiana destacan su belleza singular y la riqueza de su biodiversidad. Según un viajero, «el Parque Natural de Redes es un lugar único en el mundo», donde uno puede perderse entre «bosques con árboles milenarios, prados por sorpresa y sonidos de la naturaleza».
La aldea de Prieres , enclavada en este entorno, es un verdadero testimonio del paso del tiempo. SerViajera describe su acceso como «sinuosa, estrecha y empinada», lo que añade un toque de aventura a la visita. Esta aldea, aunque pequeña y habitada por poco más de 24 personas, sorprende con su autenticidad: “verás madreñas embarradas en los portales de las casas, cestos con hortalizas recién arrancadas de la huerta”. La tranquilidad se siente en el aire, entre los mugidos de los animales y la melodía de las voces que resuenan en asturiano.
Numerosos viajeros también han disfrutado de experiencias únicas, como la berrea de los ciervos , que promete ser un espectáculo inolvidable. Con paisajes que cautivan desde el amanecer, la Reserva de la Biosfera de Redes es una invitación a conectar con la naturaleza y descubrir la belleza de Asturias en cada paso.
La Ruta del Alba , ubicada en el Parque Natural de Redes y comenzando en el encantador pueblo de Soto de Agues, es un recorrido que enamora a quienes se aventuran en él. «Hay una Asturias verde formada por hermosos paisajes de bosques y valles», destaca una viajera. Este sendero de aproximadamente 15 kilómetros , que se puede recorrer en unas cinco horas, ofrece una experiencia inmersiva en la naturaleza , rodeada de ríos, montañas y una vegetación exuberante.
El camino es accesible y adecuado para todos, siendo «una ruta sencilla de fácil andadura y poco desnivel», según otro viajero. Desde la primera parte, que se puede hacer en bicicleta, se divisan paneles informativos sobre el entorno natural. A medida que avanzamos, comenzamos a escuchar el murmullo del río Alba, que nos acompaña con su frescura y belleza.
Un viajero resalta que el esfuerzo al final del sendero se ve recompensado por «enormes cascadas «. Las numerosas pozas cristalinas y los exuberantes bosques de hayas y castaños crean un espectáculo visual notable, especialmente en otoño. Además, el final del recorrido alberga merenderos donde descansar y disfrutar de la paz que ofrece esta joya natural. «Asturias en estado puro » es la mejor descripción para esta ruta que invita a la desconexión y a la contemplación.
La Vía verde de la Senda del Oso , en Trubia, es un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza y la aventura. Este antiguo trazado ferroviario ofrece un recorrido que sorprende en cada paso, discurriendo entre montañas, puentes y túneles que enriquecen la experiencia. El viajero Helena Chamorro destaca que «la vía es una experiencia maravillosa» y recomienda encarecidamente visitar la casa rural Las Lagartijas , donde se pueden disfrutar de desayunos caseros que son «un detalle que merece la pena».
Ideal para realizar en bicicleta o a pie, este sendero de baja dificultad se adapta a toda la familia. La viajera de Hoteles Los Acebos menciona que es perfecto para niños, permitiendo avistamientos de las famosas osas Paca y Tola en el cercado cercano. La belleza natural del lugar es innegable, con desfiladeros y paisajes que invitan a la contemplación.
El viajero José Andrés Blanco Fernández asegura que recorrer la Senda del Oso es «una de esas rutas muy fáciles» que permiten disfrutar de la naturaleza en estado puro. Además, menciona que hay múltiples opciones de alquiler de bicicletas y alojamientos rurales en los alrededores, lo que convierte a esta vía en una escapada ideal para un fin de semana . Sin duda, la Senda del Oso es una experiencia que cautiva y deja huella en quienes la recorren.
El Parque Natural de Somiedo , ubicado en la frontera con León, es un auténtico paraíso natural que enamora a quienes lo visitan. La capital de este concejo, Pola de Somiedo, es el punto de partida ideal para explorar esta reserva de la biosfera . La viajera Enma destaca la importancia de acercarse al Centro de Interpretación y Recepción de Visitantes , donde se puede «topar con una exposición que permite la interpretación de todos aquellos elementos que componen este espacio privilegiado».
El entorno de Somiedo es realmente espectacular, con un paisaje que combina alta montaña, lagos y bosques densos. La viajera Laura Viguera recomienda las payozas, típicas construcciones rústicas, donde es posible disfrutar de la berrea de los ciervos . «Merece la pena levantarse de madrugada para acercarse a escuchar la berrea», agrega.
Los amantes de la naturaleza encontrarán aquí una rica fauna, incluyendo corzos, rebecos y hasta la presencia esporádica de osos. Gonzalo Anguita Alegret menciona que, aunque no vio osos en su visita, pudo disfrutar de un entorno indescriptiblemente bello: «Las nubes y la niebla incluso en julio no decepcionan».
Este rincón de Asturias también ofrece una rica gastronomía y la calidez de su gente, consolidando a Somiedo como un lugar perfecto para desconectar y perderse en la naturaleza. Como bien expresa la viajera ELVIRA , es un sitio donde uno se siente «la cosita más pequeña del mundo», rodeado de paisajes grandiosos. Sin duda, el Parque Natural de Somiedo es un destino que dejará huella en el corazón de todo viajero.
La Ruta del Cares , situada entre Poncebos y Caín, es una joya del senderismo en Asturias que ha dejado huella en quienes la recorren. Con una longitud aproximada de 10 kilómetros, esta ruta destaca por los impresionantes paisajes que ofrece. Un viajero comparte que «las montañas son impresionantes y sentirlas tan cerca, junto a los hondos barrancos, es espectacular». Además, el camino está tallado en la roca, lo que permite disfrutar de vistas espectaculares a lo largo del trayecto.
Para quienes deseen emprender esta aventura, se recomienda llevar calzado cómodo y suficiente agua , así como comida para disfrutar durante el recorrido. «Es una ruta fácil», señala otro viajero, aunque advierte sobre la importancia de estar atento en algunas zonas del camino. Los pueblos de Caín y Poncebos cuentan con opciones de restauración , lo que brinda la posibilidad de reponer energías tras la caminata.
La experiencia se enriquece con la oportunidad de observar la fauna local , como cabras y rebecos, que se muestran curiosos ante los visitantes. Esta ruta no solo es un sendero, sino un lugar donde la naturaleza y la historia se entrelazan, convirtiéndola en un destino imprescindible para cualquier amante de la naturaleza. «Algo que hay que ver al menos una vez en la vida», concluye otro viajero, reflejando la esencia de lo que representa la Ruta del Cares.
Los Bufones de Pría son un verdadero fenómeno natural que cautiva a los visitantes con su impresionante espectáculo. Ubicados en la localidad de Llames, estos bufones son formaciones geológicas que resultan de la erosión kárstica , creando chimeneas y grietas en los acantilados de roca. Según el viajero Victor del Pozo , la experiencia de oír «el famoso silbido que les dio el nombre de bufones de Pría» es esencial, ya que el aire atrapado es expulsado a gran velocidad, creando un ambiente único.
La belleza del paisaje y su singularidad han llevado a que esta área sea designada como Monumento Natural . La viajera Lala destaca que, en los días de mar agitado, «el espectáculo es una pasada», donde el agua puede salir por las chimeneas a modo de géiser, creando un efecto visual y sonoro memorable. Esta exhibición es más impresionante durante los meses de otoño e invierno, cuando las mareas son más fuertes, como indica la viajera Esther , quien sugiere una visita durante estas épocas para apreciar plenamente la magnitud de este fenómeno.
Acceder a los bufones es sencillo tomando un sendero desde la playa de Guadamía, donde podrás disfrutar de impresionantes vistas. Sin embargo, es importante mantener la distancia, ya que «la fuerza con la que sale el agua y el aire puede desembocar en accidentes», advierte el viajero Lucalu . Con calzado adecuado, la visita a Los Bufones de Pría garantiza una experiencia inolvidable en un rincón natural deslumbrante de Asturias.
El Mirador del Fitu , ubicado en Caravia, es un punto emblemático que invita a ser descubierto por todos aquellos que visitan Asturias. Este mirador, que se inauguró en 1927, se sitúa a 1.100 metros de altura en la Sierra del Sueve y ofrece impresionantes vistas panorámicas de 360 grados . Rafael Vilches destaca que desde este mirador se pueden observar «valles, montañas y la costa del Mar Cantábrico», lo que lo convierte en un lugar imperdible para los amantes de la naturaleza.
El viajero Pablo Gutiérrez menciona que se trata de «uno de los miradores más espectaculares de la costa asturiana», donde en días claros es posible avistar los Picos de Europa . Sin embargo, la climatología puede interferir en la experiencia, pues la niebla a menudo puede ocultar parte del paisaje. Ricardo González resalta que desde esta atalaya se pueden contemplar más de 100 kilómetros de costa , desde Caravia hasta el Faro de Peñas.
La llegada al Mirador del Fitu es fácil, siguiendo la carretera AS-260 . Marina Fornés encontró el mirador «por pura casualidad», y aunque el día estaba nublado, las vistas quedaron grabadas en su memoria. Por su parte, Celia Muñoz recalca que en «un día despejado, el resultado es increíble», mostrando los colores y formas del terreno.
Este mirador se presenta como un tesoro oculto en Asturias , un lugar que deslumbará a cualquier visitante con su belleza natural y su singular posición entre mar y montaña.
Las cascadas de Oneta , un encantador paraje natural ubicado en la comarca de Navia, son un destino que enamora a quienes buscan escapar de la rutina. Este recorrido ofrece una experiencia de inmersión en la naturaleza, comenzando en el pintoresco pueblo de Oneta , donde los viajeros pueden disfrutar de su colección de hórreos y paneras típicas asturianas. A solo media hora de caminata se encuentra la primera y más accesible de las cascadas, la de Firbia, rodeada de un hermoso paisaje donde «imaginamos xanas entre el murmullo del agua».
El viajero Sergio M. describe este lugar como un espacio de «tranquilidad y unas vistas increíbles», ideal para aquellos que buscan serenidad. A lo largo del sendero, se puede apreciar la rica flora asturiana, con castaños y robles, mientras se avanza hacia la segunda cascada, la Ulloa, que aunque es de menoraltura, no pierde belleza. La ruta es apta para familias, y como menciona sonia , «se puede ir con niños, perros y demás mascotas». Sin embargo, es recomendable llevar buen calzado, ya que el acceso a la última cascada, Maseirua, puede ser complicado. Sin duda, visitar las cascadas de Oneta es una excelente manera de conectar con la naturaleza y disfrutar de un entorno de ensueño.
Los Lagos de Covadonga , situados en el corazón de los Picos de Europa , son un paraje natural que deslumbra a todos los que los visitan. Según un viajero, «los Lagos de Covadonga son como dos grandes manchas de tinta azul en la camisa verde de Asturias», proporcionando una vista impresionante que invita a perderse en la belleza del paisaje. La experiencia de llegar hasta ellos, ya sea en autobús desde Covadonga o aventurándose en coche, es igualmente memorable. La viajera Marta Pilar resalta que “el tiempo se quedó quieto”, lo que hace que cada visita sea casi mágica.
Una de las mejores maneras de disfrutar estos lagos es pasar la noche en su cercanía, tal como lo hizo Cristina E Lozano , quien describe su experiencia como «sencillamente espectacular». Al amanecer, los lagos ofrecen un espectáculo visual único, especialmente cuando las pequeñas montañas se reflejan en sus aguas. Sin embargo, se debe tener cuidado con los encuentros con el ganado que pasta libremente por la zona.
La accesibilidad y los caminos bien señalizados hacen que la visita sea apta para cualquier edad, aunque los viajeros con niños deben tener en cuenta la dificultad de los caminos. Guillermo García comenta que el trayecto proporciona «una primera panorámica del lago Enol» que hace que valga la pena cada kilómetro recorrido. Sin duda, los Lagos de Covadonga son una joya natural que atrae a aventureros y familias por igual, ofreciendo un paisaje que deja una huella imborrable en el corazón de quienes los visitan.
El Mirador de la Reina , ubicado en Covadonga, es un punto de parada imprescindible en el camino hacia los lagos de Covadonga. Este lugar no solo ofrece vistas impresionantes de los Picos de Europa , sino que también permite sumergirse en un entorno natural de asombroso verdor . Marta Pilar comparte su experiencia al mencionar que «desde allí pudimos contemplar el Valle de Cangas de Onís, magníficamente verde», reflejando la belleza que rodea este sitio. Durante su trayecto, se encuentran con rebaños de vacas que añaden un toque pastoral al paisaje.
La experiencia se hace más mágica durante el atardecer, tal como lo destaca Miguel Egido , quien sugiere que «te detengas en él a medida que subes, de día, y vuelvas a hacerlo aprovechando el atardecer en tu descenso». Estos momentos de contemplación resultan ideales para disfrutar la paz y tranquilidad del lugar. Ana Zamora también reitera su encanto, haciendo hincapié en que «es obligatorio el mirador de la Reina «, donde los visitantes a menudo tienen la suerte de fotografiarse junto a las vacas que pastan en sus cercanías.
Además, quienes buscan un refugio familiar, como Roge , encuentran en este mirador una oportunidad perfecta para disfrutar de un almuerzo en la autocaravana , rodeados de una naturaleza impresionante. Con cada visita, el Mirador de la Reina evoca un profundo sentimiento de libertad y conexión con el entorno natural, convirtiéndose en un lugar inolvidable para todos los viajeros.
La Fuente Los Siete Caños en Covadonga es un lugar mágico que atrae a los viajeros por su belleza natural y sus significativas tradiciones. Situada a los pies de la cueva de La Santina, esta fuente es famosa por sus siete caños de agua cristalina . La leyenda dice que «si bebes de los siete caños aguantando la respiración, tendrás que casarte en el plazo de un año», lo que ha llevado a muchos a acercarse con la esperanza de encontrar el amor. Como menciona una viajera, «es costumbre tirar una moneda en la cascada y pedir un deseo», lo que añade un elemento de emoción a la visita.
Además, el entorno que rodea a la fuente es igualmente cautivador. Desde impresionantes paisajes montañosos hasta el estanque cercano, los visitantes se sienten rodeados por la belleza de la naturaleza. «Aquellos que miren a su alrededor verán que todo es precioso», destaca un viajero acerca del paisaje que acompaña a este emblemático lugar. Por lo tanto, visitar la Fuente Los Siete Caños no solo es una experiencia espiritual y cultural , sino también una oportunidad para disfrutar de la impresionante naturaleza asturiana.
Asturias, con su impresionante diversidad paisajística, se erige como un verdadero refugio para los amantes de la naturaleza. Cada rincón revela joyas como la ruta de las Xanas , los espectaculares lagos de Covadonga y las cascadas de Oneta, que invitan a la exploración y la contemplación. Sin duda, un destino que enamora y deja huella en el corazón de quienes lo visitan.