Descubre el encanto del Oriente de Asturias Asturias Oriental ofrece un sinfín de miradores ocultos que permiten disfrutar de paisajes únicos. En Bulnes, el mirador proporciona vistas impresionantes del Naranjo de Bulnes y su entorno montañoso. Tazones, un pintoresco puerto, es perfecto para contemplar el mar y la costa. En Espinaredo, el mirador de la Capilla de Santa Cruz ofrece una panorámica del valle. Desde el Paseo de San Pedro en Ribadesella , se pueden ver los acantilados y el río Sella, creando un cuadro natural excepcional en una caminata tranquila. Estos lugares, aunque menos conocidos, brindan una conexión especial con la naturaleza y la tranquilidad del entorno asturiano.
La Sifonería, ubicada en Cangas de Onís, es un rincón que resalta lo mejor de la gastronomía asturiana , según los viajeros que han tenido el placer de visitarla. Celia Muñoz describe este lugar como «una sidrería antigua, pequeña y donde se puede disfrutar de lo mejor de la tierra». Los comensales destacan la Sidra Cortina y una carta que combina la cocina tradicional con un tapeo variado. La Sartén de Javi Nacho es uno de los platos más aclamados, una deliciosa versión de huevos rotos que ha conquistado a muchos, como señala Sefiasturias : «la sartén es riquísima, patatas panadera con cebolla, jamón serrano y dos huevos fritos».
La decoración del lugar, con su colección de botellines antiguos, también es un punto a favor. Tal como menciona Allihenna Sensela , la selección de quesos y embutidos es ideal para quienes buscan picnic asturianos, y el trato del personal es calificado como «sensacional». La Sifonería no solo ofrece una experiencia gastronómica de calidad , sino que también permite llevarse a casa parte de su esencia, ya que se pueden comprar productos locales. Los viajeros coinciden en que los postres caseros, como la tarta de queso, son un final perfecto para una comida inolvidable. Sin duda, un lugar que vale la pena descubrir en Asturias Oriental.
Espinaredo, un encantador pueblo del concejo de Piloña, se destaca por ser un lugar de tranquilidad y belleza natural. Con una población de apenas 75 habitantes, este pequeño rincón asturiano es famoso por su impresionante cantidad de hórreos, siendo «el pueblo con más hórreos de Asturias «. Los visitantes se maravillan al pasear entre sus 27 hórreos, muchos de los cuales datan de los siglos XVI y XVII, donde se puede apreciar la mezcla de motivos solares pre-románicos y cristianos.
Rodeado de densos bosques de nogales , robles, castaños y abedules, Espinaredo ofrece un ambiente sereno ideal para desconectar. «Es un lugar encantador y tranquilo», con casas rurales que brindan precios asequibles , lo que invita a prolongar la estancia. Además, la proximidad a la ruta del río Infierno ofrece la oportunidad de disfrutar del senderismo y la naturaleza.
Los viajeros celebran la preservación del entorno y la oportunidad de contemplar «el buen número de hórreos en bastante buen estado de conservación». Aunque algunos hórreos se utilizan para almacenar objetos, una mayor atención a su uso tradicional podría potenciar el turismo. Definitivamente, Espinaredo es un destino que merece ser explorado por aquellos que buscan descubrir los encantos ocultos de Asturias .
La Iglesia de la Asunción de Cangas de Onís , también conocida como la de Santa María, es una joya arquitectónica situada en el corazón de la localidad. Esta iglesia, construida en 1963, se erige con una majestuosa torre de 33 metros y un característico campanario de tres niveles que alberga seis campanas. La viajera Maria Martinez Vicente destaca su «estructura escalonada en tres pisos hasta terminar en una formación triangular», lo que la convierte en un punto focal en la plaza donde se halla, adornada con jardines y la emblemática estatua de Don Pelayo.
El interior de la iglesia no deja indiferente a quienes la visitan. CUCA menciona que «destacan sus vidrieras y las pinturas del artista asturiano Casimiro Baragaña», lo que aporta un aire de arte y color al espacio sagrado. Aunque algunos viajeros, como Sara Fernandez Yuste , no tuvieron la oportunidad de explorar su interior, coinciden en que «solo su original fachada merece la pena». Además, Curiositravel Blog de viajes y curiosidades menciona que en la plaza frente a la iglesia se celebra un mercado los domingos, donde los visitantes pueden encontrar productos frescos y artesanales, haciendo de este lugar un punto de encuentro vibrante y lleno de vida . Sin duda, la Iglesia de la Asunción es un lugar encantador que refleja la rica historia y cultura de Cangas de Onís.
El Naranjo de Bulnes , conocido también como Picu Urriellu , se erige majestuoso en el corazón de los Picos de Europa, un icónico destino para los amantes de la montaña y la naturaleza. La base de esta imponente formación rocosa ofrece vistas impresionantes, siendo un lugar de referencia para alpinistas y excursionistas. Alberto David comparte su experiencia al ascender desde el Puente la Jaya , destacando que la «visión que se tiene desde el refugio es de una gran belleza y el esfuerzo realizado vale la pena».
Los miradores cercanos son otra forma de disfrutar de este tesoro natural. Rebeca Serna recomienda una ruta en coche de 15 kilómetros que conecta varios miradores. Esta excursión permite contemplar la verticalidad del Naranjo de Bulnes y el paisaje circundante, indicado como «cada metro de subida merece la pena». Además, quienes optan por aventuras más intensas pueden encontrar diversas vías de escalada , como señala Nacho Miravalles , quien menciona que «el Picu Urriellu es una de las cumbres más míticas por su belleza y dificultad».
Las oportunidades de observar la fauna local y disfrutar de la paz que se respira en la zona son características que atraen a viajeros de todo el mundo. David Vigara destaca que es posible ver rebecos que se acercan sin miedo a los visitantes, proporcionando momentos únicos para quienes buscan conectar con la naturaleza. El Naranjo de Bulnes es, sin duda, un destino que deja una huella imborrable en el corazón de quienes lo visitan.
La Cuevona de Ardines , situada cerca de Ribadesella, es un monumento natural que sorprende a todos los que la visitan. Con un recorrido de aproximadamente 300 metros, esta cavidad ofrece una experiencia única tanto a pie como en coche. Como señala una viajera, «es una forma diferente y gratuita de realizar espeleología con un acceso libre para todos los curiosos y viajeros». Para llegar, es recomendable dejar el vehículo en una explanada y disfrutar del trayecto caminando, lo que permite apreciar mejor sus impresionantes formaciones calcáreas .
Al entrar, los viajeros son recibidos por un entorno mágico, iluminado para realzar la belleza de estalactitas y estalagmitas. Un usuario comparte que «hay que subir 300 escalones para llegar a ella, pero vaya si merece la pena». A lo largo del recorrido, los visitantes pueden disfrutar de la acústica del lugar , donde el eco del motor se mezcla con la sorpresa ante las grandes bóvedas. No hay que olvidar que, aunque la cueva tiene su propia iluminación, algunos viajeros comentan que «la iluminación es un poco dejado», lo que podría mejorarse.
Asegúrate de visitar la Cuevona de Ardines si estás en la zona; será, sin duda, una experiencia inolvidable.
Ribadesella es un encantador pueblo asturiano que se encuentra en la desembocadura del río Sella . Con su mezcla de naturaleza y arquitectura, cada rincón invita a ser explorado. Las coloridas casas de estilo indiano y los balcones de madera le dan un toque especial. Selina menciona que “las casas son de diferentes colores, siendo el azul el preferido”, lo que resalta el atractivo estético del lugar.
Los visitantes aprecian su animado ambiente, aunque algunos advierten que es mejor evitar la zona en fiestas grandes como el descenso del Sella, ya que «todo está másificado». Sin embargo, las tranquilas calles, el paseo marítimo y la «playita de la Atalaya» ofrecen momentos de relajación. fernan51 destaca «las vistas bellísimas» desde la ermita de Nuestra Señora de la Guía, que son una recompensa tras la subida.
El pueblo también ofrece una rica gastronomía. Selina recomienda la sidrería Tarteru por sus deliciosas croquetas de queso de cabrales, que son “raciones gigantescas”. Para los amantes de lo dulce, la Confitería La Veguina es toda una tentación.
Ribadesella es un lugar que combina historia y modernidad, donde los visitantes pueden perderse en sus calles, disfrutar de la belleza del entorno y explorar las cuevas prehistóricas cercanas . Maria J Lallana señala que “el río, la montaña y el mar convierten a Ribadesella en uno de los lugares más agradables de Asturias”. Es un destino que, a pesar de las multitudes en verano, promete ofrecer momentos inolvidables a quienes se aventuran a conocerlo.
El Paseo de San Pedro en Llanes es un rincón excepcional que encantará a quienes busquen una experiencia única en la costa asturiana . Los viajeros destacan su belleza natural y el ambiente sereno que se respira al recorrerlo. Pedro Jareño menciona que «pasear por su peculiar paseo marítimo» es un placer inigualable, gracias a su ubicación en lo alto de una muralla defensiva cubierta de césped, lo que permite disfrutar de vistas memorables. Las panorámicas de acantilados y el Mar Cantábrico, combinadas con la encantadora vista de la villa de Llanes y los Picos de Europa, hacen que este paseo sea verdaderamente especial, como señala Rafael Vilches .
El sendero, parte de la Senda Costera de Llanes , se extiende desde la Playa del Sablón hasta la Playa de San Antolín, y ofrece un recorrido de 30 kilómetros por la costa . Lain comenta que el Paseo de San Pedro fue lo que más le impresionó de Llanes, ya que se trata de «un pequeño rinconcito verde » donde se puede perder la vista en el horizonte. Además, rosana resalta que las vistas son tan espectaculares que «solo podrás apreciarlo con tus propios ojos». En este lugar, el susurro del mar acompaña cada paso, creando una atmósfera mágica que perdura en la memoria de quienes lo visitan.
En el corazón de Cangas de Onís se encuentra el Restaurante El Abuelo , un establecimiento que ha dejado una huella imborrable en los viajeros que buscan una experiencia auténtica de la cocina asturiana . Desde su inauguración en 1982, ha sido un referente local gracias a su ambiente acogedor y a la calidad de su oferta culinaria . La viajera Marta Pilar destaca la “agradable atención y excelente cocina ” que se puede disfrutar en este rincón, donde el menú del día, que incluye platos como fabada asturiana y escalopines al cabrales, ofrece una gran relación calidad-precio , “realmente muy económico y abundante”.
Los comensales elogian la rapidez del servicio y la amabilidad del personal, con Ramón a la cabeza, quien, como menciona el viajero Carlos Lopez Romanillos , tiene una “cercanía” que hace que cada visita se sienta especial. Los platos son elogiados por su sabor y frescura; María Sánchez Cristóbal bromea sobre tener que ser “sacados en carretilla” debido a la generosidad de las porciones. Las delicias asturianas , desde el cordero hasta el arroz con leche, hacen de El Abuelo un lugar imperdible en el itinerario de cualquier visitante. Sin duda, una parada obligatoria para quienes desean disfrutar de lo mejor de la gastronomía de la región.
Llanes, una guapísima villa marinera del oriente de Asturias, es un destino que encanta a los viajeros por su belleza y su rica oferta cultural. “Llanes es un pueblecito precioso, pesquero, encantador, colorido”, describe una viajera, resaltando su vibrante puerto y las casas señoriales que adornan sus calles empedradas. A pesar de las inclemencias del tiempo, el lugar mantiene su atractivo natural.
Las experiencias gastronómicas también son parte esencial de la visita. Un viajero relata cómo encontraron una cena memorable en el Bar-Restaurante Riegu , disfrutando de cochinillo y pastel de cabracho en Noche Buena. A pesar de las dificultades para encontrar restaurantes abiertos, el encanto del pueblo hizo que su visita fuera “un verdadero placer”, con la tranquilidad que ofrecen sus calles semivacías.
Para los amantes de la aventura, Llanes ofrece múltiples alternativas, desde rutas de senderismo como la ruta del Cares hasta actividades de descenso de ríos . Un viajero menciona la emoción de navegar por el río Sella , creando recuerdos imborrables. Llanes se presenta como un destino lleno de encantos ocultos, donde la belleza natural y la cultura asturiana se entrelazan para ofrecer una experiencia única.
El río Sella , uno de los más emblemáticos de Asturias, se convierte en un escenario ideal para disfrutar de actividades al aire libre . Como señala un viajero, «se trata de toda una tradición para muchos asturianos», especialmente la experiencia del descenso en canoa , que se vive con amigos y familia. A lo largo de sus 56 kilómetros, el río ofrece tramos de diferentes longitudes, desde 7 hasta 20 kilómetros, permitiendo que cada grupo elija su aventura.
El viajero Francisco Javier destaca que el recorrido inicia desde Arriondas, donde las empresas proporcionan todo el equipo necesario, incluyendo chalecos, neoprenos y un picnic. «Es recomendable hacerlo entre semana «, comenta jrgil , al mencionar que el río puede masificarse durante el fin de semana. Sin embargo, el descenso ofrece momentos únicos, como el desafío de elegir entre aguas tranquilas o tramos con rápidos , donde se viven risas y emoción a partes iguales.
El Sella no solo atrae a aventureros, sino también a pescadores, conocido por ser uno de los mejores ríos salmoneros de España . Durante el primer fin de semana de agosto, el Sella cobra vida con la Fiesta de las Piraguas , un evento que combina deporte y tradición, donde miles de “Selleros” se reúnen para animar a los palistas en una celebración llena de folklor asturiano.
Sin lugar a dudas, el río Sella es un lugar donde la naturaleza y la alegría se entrelazan, haciendo de cada visita una experiencia inolvidable.
La Ruta del Cares , que se extiende entre Poncebos y Caín, es uno de los senderos más emblemáticos de Asturias y una experiencia imprescindible para los amantes de la naturaleza . Los viajeros destacan su extraordinario entorno, con paisajes que dejan sin aliento . Como menciona una viajera, «impresionantes las montañas y sentirlas tan cerca, los hondos barrancos por los que pasa un río verde y cristalino».
Este recorrido, de aproximadamente 12 kilómetros en una sola dirección, puede ser exigente si se opta por la ida y vuelta, sumando un total de 24 kilómetros. Es aconsejable llevar calzado cómodo, agua y algo de comida, especialmente si planeas disfrutar del paisaje durante el trayecto. Según Javi Girón García , «es conveniente llevarse algo más de comida, aunque en Caín y Poncebos hay restaurantes para comer».
El camino está tallado en la roca y es perfectamente señalizado, permitiendo a los senderistas sumergirse en la grandeza de los Picos de Europa. Además, la ruta es conocida por la fauna que habita en la zona , donde incluso las cabras y rebecos se acercan a los excursionistas en busca de algo de comida.
Sin duda, la Ruta del Cares ofrece una experiencia única, donde la belleza natural se encuentra con la historia de su construcción, convirtiendo cada paso en una aventura inolvidable.
Ubicado en la Sierra del Sueve, el Mirador del Fitu ofrece una de las panorámicas más impresionantes de Asturias y de toda la costa cantábrica. A 1.100 metros de altura, este mirador, inaugurado en 1927, se ha convertido en un punto de referencia para los amantes de la naturaleza. “Desde este mirador, se tiene vistas del parque nacional de los picos de europa , la Reserva Natural de Sueve, y el Parque Natural de Ponga”, comparte Rafael Vilches , quien destaca la diversidad de paisajes que se pueden apreciar.
Los viajeros que lo visitan aseguran que, en días despejados, el espectáculo visual es simplemente impresionante. Pablo Gutiérrez afirma que se puede “ver de un solo vistazo el mar y la montaña” y, como añade Ricardo González López, la orografía del lugar permite obtener “más de 100 km de costa” en una sola vista.
A pesar de que la climatología puede presentar desafíos, los visitantes como Marina Fornes se sorprenden gratamente incluso en días nublados, describiendo las vistas como una “auténtica maravilla”. Este mirador es, sin duda, un destino obligado para todo aquel que se adentre en el oriente asturiano, prometiendo una experiencia inolvidable que quedará grabada en la memoria de quienes lo visitan.
El Parque Natural de Somiedo , situado en la frontera con León, es un auténtico paraíso natural y una reserva de la biosfera , con 38 municipios y apenas 1600 habitantes. La capital, Pola de Somiedo , se erige como el punto de partida ideal para explorar este rincón de Asturias. La viajera Enma comenta que «Pola de Somiedo es el lugar donde se encuentra la sede del parque, con restaurantes, tiendas, y un centro de información turística que no te puedes perder». Además, el Centro de Interpretación es un valioso recurso para entender la riqueza del entorno.
Las amantes de la naturaleza se sentirán como en casa, ya que aquí la rica fauna y flora abundan. Como menciona la viajera Laura Viguera , es recomendable “levantarse de madrugada para acercarse a escuchar la berrea”, una experiencia única que revela la vida silvestre del lugar. El entorno es inigualable, con paisajes verdes que te conectan con la esencia de Asturias.
El viajero Carlos Blanco resalta que «el Parque Natural de Somiedo es uno de los últimos reductos donde la naturaleza es pura», invitando a perderse en sus altas cumbres y bosques, que son refugio de diversas especies como ciervos y lobos. Somiedo no es solo un destino, sino un lugar donde desconectar del mundo y disfrutar de la grandeza de la naturaleza.
Lastres, un encantador pueblo pesquero en la costa de Asturias , destaca por su belleza y su riqueza histórica, habiendo sido declarado Conjunto Histórico-Artístico . El viajero Joxu lo resume perfectamente al describirlo como «uno de los pueblos más bonitos de toda Asturias». Su influencia se ha visto extendida por la popular serie de televisión Doctor Mateo, lo que ha incrementado su fama y visibilidad, aunque su atractivo es ancestral.
El pueblo se asienta de forma escalonada, lo que permite disfrutar de impresionantes vistas, especialmente desde el mirador de San Roque . Tal como menciona Lucalu , «empezar la visita por el mirador de San Roque … hace que todo te parezca ya bonito». Pasear por sus calles empedradas es una experiencia que permite descubrir casonas típicas asturianas y el ambiente auténtico del lugar.
Entre sus atracciones destacan la iglesia de Santa María de Sábada, el puerto pesquero y la playa cercana, ideales para disfrutar de la gastronomía local . No es sorprendente que Silvia del Moral lo califique como «un pueblo de cuentos». Lastres es, sin duda, un destino que combina tranquilidad, paisajes impresionantes y un rico patrimonio cultural .
El Museo del Jurásico de Asturias , conocido como MUJA, se encuentra en una ubicación privilegiada entre Colunga y Lastres, y destaca por su espectacular estructura en forma de huella de dinosaurio . Este fascinante museo no solo atrae a los más pequeños, sino que también permite a los adultos disfrutar de un emocionante viaje al pasado. Como señala un viajero, es un lugar «muy entretenido para niños y adultos», ideal para un día nublado.
Al llegar, los visitantes son recibidos por una colección impresionante de réplicas de dinosaurios situadas en los alrededores. La exposición interior se organiza cronológicamente , permitiendo a los asistentes descubrir desde las primeras etapas de la Tierra hasta la era de los dinosaurios y su posterior extinción. Como menciona otro viajero, se pueden apreciar «colecciones de huellas y fósiles » que han sido encontrados en la Costa de los Dinosaurios, todo ello acompañado por unas vistas espectaculares hacia el puerto de Lastres y la playa de la Griega.
Los viajeros también destacan la experiencia inmersiva, con exposiciones tan realistas que resultan asombrosas, como la muestra de «Dino-robots», que no deja indiferente a nadie. Además, el MUJA es accesible, ofreciendo entrada gratuita todos los miércoles , lo que atrae a muchos visitantes. La combinación de aprendizaje y diversión lo convierte en una experiencia imprescindible, especialmente para las familias.
Asturias Oriental se revela como un destino donde cada rincón narra una historia y cada mirador ofrece vistas que se quedan grabadas en la memoria. Desde bulliciosos pueblos pesqueros como Tazones hasta el majestuoso Naranjo de Bulnes, la diversidad de paisajes y cultura invita a explorarlo a fondo. Descubrir sus encantos ocultos es un viaje que enriquece y despierta el espíritu aventurero.