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25 pueblos con encanto en Castilla y León

Arévalo, un poblado histórico de Castilla y León.
Alfonso Navarro Táppero
Minube

La antigua tierra de Isabel la Católica es ideal para hacer una escapada rural y descubrir su rico legado. No te pierdas los 25 pueblos con encanto de Castilla y León.

¿Quieres saber cuáles son los pueblos más bonitos de Castilla y León?

Iglesias románicas, yacimientos paleolíticos y una gastronomía única son el reclamo de cientos de viajeros que visitan las tierras castellanoleonesas. Y es que, si eres amante del medio rural, cualquier de sus pueblos te encandilará para siempre. 

El empedrado de Pedraza, la historia de Mogarraz, la impresionante Arévalo o el misticismo de La Alberca son algunos de los reclamos para pasar un día en alguno de los lugares con encanto en Castilla y León. No te pierdas la siguiente lista de recomendaciones. 

"Recorres las tierras sorianas y de pronto llegas a un pueblecito donde parece que el tiempo ha anidado." SerViajera
Frías, uno de los pueblos con encanto en Castilla y León.

Bajo el título de “la ciudad más pequeña de España” se encuentra Frías, un coqueto pueblo medieval que posee un enorme castillo sobre el peñasco de La Muela. Esta fortaleza presume de tener un estado de conservación extraordinario y desde su torre del homenaje hay unas vistas impresionantes. ¿Pensabas que las casas colgadas solo estaban en Cuenca? Pues te equivocas, si viajas a este enclave burgalés contemplarás una arquitectura muy similar.

Candelario, a los pies de la Covatilla.

No es extraño que después de pasar un día disfrutando en la nieve de La Covatilla, los viajeros pasen por Candelario. El frío se cuela por todos los rincones en este pequeño poblado y es muy habitual reponer energías con una rica sopa castellana o alubias estofadas en el restaurante El Ruedo.

Palacio de Gaudí en Astorga, uno de los pueblos con encanto en Castilla y León.

El patrimonio de Astorga es incomparable a cualquier otro; huellas romanas, trazado y edificios históricos y hasta una obra de Gaudí. ¿Sabías que Gaudí solo realizó 4 obras fuera de Cataluña? Si viajas a esta población leonesa te deleitarás con el Palacio Episcopal, un conjunto neogótico que te dejará con la boca abierta.

Vista panorámica de Hontoria del Pinar.

Para sentirse como un verdadero centurión, basta con caminar sobre el puente romano de Hontoria del Pinar. Este viaducto de tres arcos se levanta sobre el río Lobos creando una postal de los más bucólica. ¿Qué no deberías perderte? Su ermita románica consagrada a San Juan es otro de los tesoros del municipio.

Puente de Ledesma.

Si hablamos de uno de los pueblos con encanto en Castilla y León, no podemos dejar de mencionar Ledesma. En esta villa salmantina encontrarás restos de muralla prerromana del siglo VII a. C., un castillo de planta tropezoidal y un curioso verraco (una escultura con forma de cerdo o jabalí de la época de los vetones).

Entramado medieval de Arévalo.

Arévalo, la “ciudad de los cinco linajes”, atesora un casco histórico declarado Bien de Interés Cultural. Además, al pasear por sus calles, se puede observar gran cantidad de edificios de arquitectura mudéjar castellana. ¿Sabes por qué está relacionado este rincón con los Reyes Católicos? Se cuenta que Isabel de Portugal, enajenada por la muerte de su marido, vagaba por los pasillos de la fortaleza del municipio. Después de contemplar sus bellos monumentos, podrás disfrutar su célebre tostón.

Entrada de la muralla de Urueña.

Aunque no dejarás de fotografiar las murallas y el castillo de Urueña, a las afueras te encontrarás con un maravilla románica lombarda que no te pasará desapercibida: la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada. ¿Qué pueden hacer los más pequeños? En la localidad vallisoletana se encuentra el Museo del Cuento, donde se encuentran representaciones de historias infantiles como Blancanieves, Peter Pan o Pinocho.

Atardecer en Puebla de Sanabria.

Uno de los puntos más importantes de Puebla de Sanabria es la iglesia de Santa María de Azogue, que posee en su pórtico figuras románicas adosadas fustes, en las que se puede observar los atavíos de la época. Si quieres conectar con la naturaleza, a 25 minutos en coche, podrás deleitarte con el espectacular lago de Sanabria. ¡La mayor laguna glaciar del país!

Plaza de Pedraza, una de las más bonitas de España.

Pedraza es uno de los destinos favoritos de Castilla y León, su gastronomía y su cultura son un referente para los segovianos. Nada más adentrarte en ella, observarás atónito su peculiar plaza irregular balconada. Sus edificios pertenecían a nobles del siglo XVI que veían las corridas de toros desde la comodidad de su hogar. ¿Lo mejor? Tendrás la oportunidad de comer una rica carne a la brasa en el afamado restaurante Casa Taberna.

Tobera desde las alturas, uno de los pueblos con encanto en Castilla y León.

El río Molinar, que baña la aldea de Tobera, fue un lugar muy importante para la prensa de la Edad Media. ¿No sabes por qué? La ciudad de Burgos abastecía sus imprentas con el papel que se creaba en los molinos hidráulicos de este municipio durante los siglos XV y XVII.

Retratos en las fachadas de Mogarraz.

La arquitectura civil de madera y piedra y los más de 700 retratos de vecinos que cuelgan de las fachadas, han convertido a Mogarraz en uno de los pueblos con encanto en Castilla y León. Además de eso, su ubicación junto al Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia lo sitúa en un punto de referencia para los amantes del senderismo.

Arquitectura vernácula de La Alberca.

La Alberca está unida a Luis Buñuel y su célebre documental “Las Hurdes, tierra sin pan”, ya que fue justo en esta aldea donde el célebre director comenzó su rodaje en 1933. Te llamarán la atención sus casas vernáculas y sus estrechos callejones, por donde cada noche la Moza de Ánimas, junto con más mujeres, llaman a la oración a los vecinos. ¿Conoces la leyenda negra de Las Hurdes? Historias tenebrosas inundan cada recoveco de este místico enclave.

Iglesia de Támara de Campos.

Son muchos los historiadores que creen que en Támara de Campos tuvo lugar la batalla de Támara, que dio lugar a la unión de los reinos de Castilla y León en el año 1037. Lo que más llama la atención de este pequeño poblado es la iglesia de San Hipólito, que debido a sus grandes proporciones parece una catedral.

Plaza de Peñafiel, un pueblo castellano tradicional.

“La peña más fiel de Castilla”, gritó Sancho García en el año 1013. Y de ahí nació el nombre actual de Peñafiel. Pero no todo son monumentos y patrimonio, porque los amantes del vino podrán disfrutar de una copa de Ribera del Duero en cualquiera de sus bares y restaurantes.

Monasterio de San Salvador, en Oña.

En primavera, Oña se viste de flores para dar cabida a un escenario único de perales, cerezos y manzanos. Aparte de visitar su esplendoroso monasterio de San Salvador, se puede hacer una ruta de trekking de una hora y media que llega hasta la Mesa de Oña, una meseta que ofrece unas vistas incomparables de la Cordillera Cantábrica.

Calatañazor, aldea medieval castellanoleonesa.

Si bien es sabido que Calatañazor es conocida por Almanzor y su bonito entramado de casas de madera y piedra, son unos pocos los que conocen el otro tesoro de la villa. Hablamos de una reserva de sabinas con más de 1000 años de antigüedad, que posee ejemplares con 14 metros de altura. ¡Un sitio ideal para postear en Instagram!

Casas empedradas de Castrillo de los Polvazares.

Las casas arrieras de Castrillo de los Polvazares mantienen la esencia de antaño, cuando los comerciantes maragatos las habitaban. Estos mercaderes se iban hasta las costas de Galicia para traer pescado en salazón y ya en su territorio cargaban con embutidos para repartirlos por Madrid, León, Extremadura y otros muchos lugares. Una vez allí, debes probar su particular cocido, un guiso que se come al revés que el resto, se comienza por la carne y se acaba con la sopa. Curioso, ¿verdad?

Palacio Ducal de Lerma.

Como no podía ser de otra manera, Lerma está relacionada íntimamente con el duque del mismo nombre, que fue también valido del rey Felipe III. Uno de los edificios que más te llamará la atención será el Palacio Ducal, que sirvió como prisión durante la Guerra Civil Española y, actualmente, es parador de turismo. ¿Tienes hambre? Los lermeños son expertos en cordero asado. ¡Buen provecho!

Iglesia de Toro, pueblo zamorano del vino.

La colegiata de Santa María la Mayor es uno de los referentes románicos del país, además de estar ubicado en la Ruta del Románico de Zamora. Aunque en Toro existe un reclamo turístico aún mayor, el vino tinto y rosado, que nacen de las vides que crecen en las orillas del río Duero.

Ayllón desde las alturas, uno de los pueblos con encanto en Castilla y León.

Ayllón posee el privilegio de tener el título de uno de Los Pueblos más Bonitos de España. En su casco viejo destaca la iglesia de Santa María la Mayor con su gran espadaña y las murallas árabes de las afueras, denominada Los Paredones.

Ermita de San Miguel en Maderuelo.

Maderuelo, situado en lo alto de una colina bañada por el río Riaza, fue uno de los puntos estratégicos de la defensa castellana en el siglo X. A las afueras se erige una auténtica joya, la ermita de la Vera Cruz, una basílica templaria que albergó pinturas murales del siglo XII similares a las de San Clemente de Taüll. Si quieres verlas, tendrás que ir al Museo del Prado de Madrid.

Casco viejo de Caleruega.

Caleruega fue el lugar de nacimiento de Santo Domingo de Guzmán y prueba de ello es el gran conjunto monumental que lleva el nombre del beato. Una parroquia, un torreón, un convento dominico, una iglesia y mucha historia conforman esta agrupación eclesiástica

Vista panorámica de Sanchorreja, uno de los pueblos con encanto de Castilla y León.

Aparte de ser uno de los pueblos con encanto en Castilla y León, Sanchorreja es también uno de los lugares más fríos de la provincia abulense. Situado a más de 1300 metros de altitud, este pueblo hace las delicias de los kamikazes escaladores. Pero los arqueólogos también acuden a este lugar para investigar el Castro de los Castillejos, habitado hasta el 400 a. C.

Montemayor del Río, enclavado en la sierra de Béjar.

Su situación estratégica junto a la Vía de la Plata, que une Andalucía, Extremadura y Castilla y León, dio a Montemayor del Río durante la Edad Media la jurisdicción de 14 pueblos. Solo basta echar un vistazo a su castillo, ermitas y puentes para saber que no fue un enclave cualquiera. Hoy, es estupendo para que disfrutes de un fin de semana al más puro rural y veas las maravillas artesanales de cestería de castaño.

Molinaseca, uno de los pueblos del Camino de Santiago Francés.

Uno de los rincones fundamentales del Camino de Santiago Francés es la aldea leonesa de Molinaseca, dentro del territorio de El Bierzo y muy cercana a Galicia. Su más idílica postal es el puente de los Peregrinos, un viaducto sobre el río Meruelo con siete arcos de medio punto. ¡Momento foto!  

Después de descubrir cuáles son los pueblos con encanto en Castilla y León, no tienes excusa para hacerte una escapada rural y de desconexión.

Esperamos que esta lista de los pueblos más interesantes de Castilla y León te haya servido de inspiración para tu próxima escapada.

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