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Reservas Naturales en Comillas

reservas naturales en Comillas

Reservas Naturales en Comillas
Monte Corona
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Otra ruta circular accesible por senderos y tramos de pista forestal, de unas 4 horas, con un desnivel suave de unos 243 m, hace tiempo tenia pendiente realizar, por el interior del Parque Natural de Oyambre. Quedamos en encontrarnos en un pueblo, La Hayuela en su plaza frente, a su bolera típico deporte del norte, los bolos. Bien os diré que hay que llegar a Cabezón de la Sal, allí me salí de la autovía y a mano derecha te sales en la CA-131, antigua carretera de montaña que te lleva hasta Comillas, preciosa que te acerca a la costa. Allí se inicia uno de los "Bosques de Secuoyas" una maravilla, ¡queda para otra ruta! Un conjunto de montes suaves, tal vez sea más correcto la definición de bosque autóctono entre los municipios de Udías, Comillas y Valdáliga forman "Monte Corona" y claro, canales como el de Lalín o San Antonio, las Dehesas de Rubarbón, Caviedes, poblaciones para ir descubriendo sin duda. Iniciamos la senda por este amplio y frondoso cajigal, cada vez más disminuido por donde esta la torre de los forestales, como referencia dentro del Monte Corona, entre grandes robledales, hayas maravillosas, alguna por algún rayo quebrada casi muerta parecía. Y sin embargo resistiendo este bosque primario con brotes vigorosos , troncos caídos que siguen alimentando el subsuelo. Un recorrido entre otras especies por repoblación como (robles americano con bonitas hojas dentadas, pinos, eucaliptos cada vez menos y las hermosas secuoyas). Un bosque con importantes especies autóctonas (arces, fresnos, acebos en cantidad, castaños y como no hayas). Caminos y pistas desde donde planificar las rutas, por el interior del monte o ruta por sus ermitas, como la de San Antonio o San Esteban que la encuentras en el alto Corona, permitiendo unas vistas estupendas. Siempre encuentras momentos de disfrutar de su silencio, una delicia que nos regala la propia naturaleza, a través de profundas raíces, mostrando al visitante su riqueza desde lo más profundo, la explosión de la vida en plena primavera. Parajes húmedos por sendas dignas de ser estampados en lienzos, con una amplia paleta de verdes, cubiertas de una desbordante vegetación. Sendas interminables con brotes tiernos, setas, mariposas, las florecillas, centauras en morado y el sanalotodo en amarillo con las abejas captando su néctar de camino al encuentro del río que baja por la arcilla en tono chocolate, Ríoturbio. Un lugar especial fue en una explanada de troncos lleno de ocupas como es este hongo de aspecto leñoso Ganoderma, la seta del artista un xilófagos que desgarra la corteza y debilitando al árboles de hoja caduca y contribuyendo a su pudrición blanca. Y entre los trinos de pájaros que te hechizan, por este bosque casi de cuento, nos fuimos aproximando al merenderos de piedra, tan agradables como el de Charola.