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Monumentos Históricos en Topas

monumentos históricos en Topas

Monumentos Históricos en Topas
Volar en globo en el Castillo del Buen Amor
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Si se une un entorno espectacular, un alojamiento único y original, una agradable cocina y las sensaciones inolvidables de un vuelo en globo, tendremos una experiencia de altura que no olvidaremos jamás. Y eso es lo que puede conseguirse cuando uno se aloja en el Castillo del Buen Amor, en Salamanca. Amanece cerca de la localidad de Topas, en Salamanca. Las primeras luces del amanecer iluminan las piedras calizas del Castillo del Buen Amor, donde hemos pasado la noche. La primera imagen del castillo sorprende al visitante pues se encuentra en un estado de conservación excelente. Lleva en ese mismo lugar desde el siglo XI, soportando tormentas como las que se desataron la noche anterior a nuestro vuelo. Mientras montan el globo disfruto del entorno tan especial desde el que despegaremos esa mañana. Las habitaciones son todo un lujo y la cena fue exquisita, pero ya tenía ganas de que llegase el momento del despegue. Si las condiciones lo permitían trataríamos de despegar del mismo parking, a 15 metros del foso donde ahora hay una preciosa piscina. Y aunque la noche se cerró con negros nubarrones y una tormenta cuajada de relámpagos, la mañana se presenta tranquila, tanto que el globo ya está llenándose de aire junto al castillo. Cuando suena el quemador tememos que se despierten los demás huéspedes. Despegamos suavemente, para admirar bien la magnífica construcción medieval del Castillo del Buen Amor. El viento nos empuja suavemente hacia Topas, pero las vistas mientras nos elevamos son espectaculares. Sobrevolamos un valle en el que se ha embalsado la niebla y que ahora parece atrapar las nubes bajo nuestra barquilla. El vuelo transcurre silencioso, tranquilo, sobre paisajes que invitan al recogimiento. Una hora después y tras un aterrizaje algo movido brindamos con cava, como se hace siempre que se vuela en globo, en cualquier lugar del mundo. Los pasajeros recibimos con ilusión nuestro diploma de bautismo aéreo y regresamos al castillo. Todavía tenemos todo el día por delante. La noche en el castillo ha sido mágica, como el vuelo en globo. Hemos pasado dos días inolvidables y decido que tengo que contarlo para que otros puedan disfrutar de esas sensaciones: Un alojamiento cómodo y original, un entorno único, una agradable cocina, un trato excepcional y además la posibilidad de volar en globo... Que más se puede pedir.