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Exposiciones en Santander

2 exposiciones en Santander

Exposiciones en Santander
Palacete del Embarcadero
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El Palacete del Embarcadero está situado justo en el corazón de Santander y de su bahía. Se construyó en 1920 y es obra del arquitecto santanderino Javier González Riancho, uno de los arquitectos encargado del diseño del Palacio de la Magdalena de Santander. Inicialmente fue construido como estación de pasajeros, posteriormente se usó como cuartel de la Policía Armada, y desde el año 1985, se utiliza como sala de exposiciones itinerantes. Siendo actualmente la entrada gratuita. A mí, personalmente, me parece que, tanto por la ubicación del edificio como por la fachada del mismo, es uno de los edificios más singulares que tenemos en Santander.
Exposiciones en Santander
Fundación Marcelino Botín
La Fundación Marcelino Botín organiza diversas y variadas actividades culturales relacionadas con las Artes Plásticas, la Música y las Ciencias Sociales. La fundación cuenta con 3 edificios, todos ellos en el centro de Santander. -La sede de la Fundación, en la C/ Pedrueca, 1, donde se encuentran las oficinas administrativas, además de un salón de actos (donde cada semana suele haber alguna actuación musical de artistas noveles), una sala de seminarios y la biblioteca de investigación. -La Sala Iris, en el Paseo Pérez Galdós, 47 (en la zona del Sardinero), dedicado a exposiciones de artistas noveles y a talleres para niños. -La sala de exposiciones de la C/ Marcelino Sanz de Sautuola, 3, donde se realizan exposiciones temporales relacionadas con el arte moderno y la arquitectura. No recuerdo de quién era la exposición que yo ví, pero desde luego si eso es "arte"... A la entrada de la sala había un pasillo en el que había -ocupando todo el ancho del mismo- un tablón de madera inclinado pues estaba apoyado por la parte inferior en su parte central sobre una bola. Forzosamente tenías que pisarlo y pasar por encima, y entonces el tablón, con el peso, bajaba hacia el otro lado (contigo encima), provocando un estruendo verdaderamente desagradable que retumbaba en todo el edificio. Una vez en la sala, había unas cuerdas de tender la ropa de un lado a otro de las paredes, con recortes de periódico colgados con pinzas, y otros por el suelo. La verdad, no entendí nada de lo que con eso quería expresar el autor.