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De interés cultural en Gambela

4 de interés cultural en Gambela

De interés cultural en Gambela
Aldeas del sur de Etiopía
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Después de visitar el hospital de Abobo continuamos nuestra visita a Etiopía por la carretera que hay hacia el sur y en este trayecto pudimos contemplar y visitar varios poblados maravillosos que se encuentran inmersos entre la salvaje vegetación etíope. La mayoría de las casas de estos poblados son casas tradicionales de Etiopía, es decir, chozas circulares bastante pequeñitas que tan sólo se utilizan para dormir. Los habitantes de esta zona son los Oromo, la tribu más importante de Etiopía y son cristianos coptos. Toda la población de Etiopía en general es muy pobre, pero en esta zona lo son aún más, aquí apenas tienen recursos de nada. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando visitamos estos poblados es que para calentar las casas a la hora de dormir lo que hacen es crear un fuego en el interior, por eso, se pueden ver unas humaredas impresionantes saliendo de las chozas (se ve en las fotos). Tienen que tener mucho cuidado porque al menor descuido pueden incendiar su vivienda, pero sobre todo porque muchos niños sufren quemaduras bastante graves, sobre todo en la cabeza, porque se quedan dormidos cerca del fuego. Son situaciones increíbles que tan sólo se pueden llegar a comprender cuando visitas estas zonas.
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Poblado de Itag
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Itag se encuentra cerca de Gambela y casi al lado de la frontera entre Sudán y Etiopía, así que se ha convertido en un lugar de refugiados al igual que la ciudad de Gambela pero con una diferencia, en Itag muchos de los refugiados son Nuer y Anuak que no se han occidentalizado tanto como los de Gambela y que aún conservan costumbres ancestrales. En Itag hay varias zonas. Por un lado se encuentran las típicas chozas africanas que están construidas con paja y tienen forma circular. Cuando la familia es numerosa se construyen varias casas par dar cobijo a todos que se colocan en círculo y el medio se convierte en el lugar donde se hace la vida, ya que todo se hace al aire libre excepto dormir. La otra zona se podría decir que está algo más occidentalizada, aquí las casas son bajas y de forma rectangular, además, están construidas con madera, así que se asemejan algo más a las que estamos acostumbrados a ver. Cuando fuimos era temporada de lluvias, así que la mayor parte de Itag estaba completamente inundada, algunos no podían ni siquiera acceder a su vivienda a no ser que se metieran en charcos enormes. En este poblado no hay apenas infraestructuras, no hay ni siquiera hoteles, así que lo mejor es llevar una tienda de campaña y quedarse a dormir en cualquier parte, porque Itag está repleta de vegetación.
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Escuela de primaria Don Bosco
Gambella capital cuenta con varias escuela y la mejor de ellas es la conocida como Don Bosco Primary School of Gambella. Esta escuela de primera de Gambella a pesar de que para un europeo sería bastante estándar para cualquier etíope es todo un lujo poder estudiar aquí. En la actualidad cuenta con los cursos comprendidos entre el grado 1 con 5 años hasta el grado 12 con el final de la primaria y la secundaria. Algo muy interesante y diferente en este lugar es que a partir del grado 6 se realizan gran parte de las clases en inglés y no en amharico como en el resto del país.
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Tribus de Itag
En Itag lo más fascinante es la gente. En este poblado situado cerca de la frontera entre Sudán y Etiopía se pueden conocer de cerca las costumbres de tribus como la Nuer y la Anuak, ya que aquí hay refugiados de estas tribus que no se han occidentalizado tanto como los refugiados que viven en Gambela. En Itag todavía se conservan costumbres tribales que a mi personalmente me dejaron alucinada. Como anécdota os puedo contar que cuando nos presentamos al imán de la tribu, que es la persona más respeta y la más sabia, a quien todos los demás guardan respeto, lo primero que hizo fue escupir en la cabeza a uno de mis compañeros. Yo me quedé alucinada, hasta que finalmente, el guía que llevábamos nos comentó que eso es un ritual para dar suerte, así que el pobre Jorge no tuvo más remedio que sentirse agradecido por el escupitajo. Es un lugar que hipnotiza, a mi me encantó, la gente es muy pobre, pero aún así disfruta del día a día. Ves como con cualquier cosa los niños son felices, en la época de lluvias, por ejemplo, lo que más les gustaba a los pequeños era meterse en los charcos, que como os podéis imaginar estaban repletos de suciedad y eran un foco de infecciones impresionante. La mayor parte de esta gente se dedica a la ganadería a muy pequeña escala, es decir, como mucho tienen dos vacas famélicas y con eso sobreviven. Toda la vida la hacen en la calle y la mujer es la que se encarga de todo, desde coger la leña hasta cuidar a los niños. Aquí se observan muy bien las diferencias físicas de los habitantes con respecto al resto de los etiópes. Los nuer son muy delgados y altísimos y además, en esta zona, todos llevan las marcas en la frente. La gente es bastante amable y nosotros no tuvimos ningún problema en la zona, es más, todos estaban encantados de vernos y fueron muy hospitalarios.