Una vez en Guayaquil (Ecuador) cogimos el vuelo hacia Galápagos por la Compañía AEROGAL. En el mismo aeropuerto se pasa un control exhaustivo, no se permite llevar ningún tipo de alimentos o semillas y plantas al objeto de salvaguardar las islas de cualquier contaminación.
Se nos comentó de los abusos de antaño habiendo llegando incluso a restringir el acceso al archipiélago autorizando solo un número determinado de visitantes por año, para ello había que solicitar la entrada con debida antelación.
Actualmente se ha establecido una tasa de entrada de 100 $ que son cobrados a la llegada, ello ya de por sí, junto con los 350 $ que cuesta el vuelo, constituye un filtro dosificador para evitar visitas multitudinarias. La Tasa va destinada a la conservación del Parque Nacional de Las Galápagos, paraíso natural y único en el mundo, por ello debe estar súper protegido. Todas las excursiones tienen que ir acompañadas por guías oficiales que reciben una formación específica. Gracias a todo ello se intenta consiguir que las Islas se conserven y no se degraden.