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Qué ver en Sankt Gallen

13 colaboradores

5 cosas que hacer en Sankt Gallen

Pueblos en Sankt Gallen
Sankt Gallen
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Sankt Gallen es otro lugar histórico, cercano ya a la frontera con Alemania, que merece la pena si estás pasando unos días por Suiza. Una ciudad pequeña que se recorre apenas en un rato y que tiene algunos lugares de interés que recompensan la parada.
Abadías en Sankt Gallen
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Palacios en Sankt Gallen
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De interés turístico en Sankt Gallen
Un paseo por St. Gallen
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Es una pena que tan poca gente visite esta pequeña pero gran ciudad de Suiza. Afortunadamente, en 1983, la UNESCO fue capaz de reunir todas las singularidades del emplazamiento y hacer un llamamiento urgente para su protección. Ahora, con esplendor y orgullo, los enclaves más importantes de St. Gallen son diariamente admirados por los visitantes que ven en lugares como la altísima catedral barroca o la biblioteca de la diócesis, hasta donde pudo llegar e su tiempo el esplendor de la ciudad. Hay estudiosos que la llaman "La ciudad de los libros", ya que nada menos que 140.000 documentos, muchos de ellos milenarios, tienen su sede en la biblioteca. No en vano en la Edad Media era un centro importante de formación y cultura, que junto con la fama que alcanzaron sus bordados, la localizaron permanentemente en los mapas de la Europa que salía de los Años Oscuros. Y precisamente oscuras no están sus casas, por lo menos por el humo de los coches, ya que la UNESCO exigió que el trafico rodado fuera totalmente prohibido, para salvar las valiosas pinturas y los rincones barrocos más interesantes de toda Suiza. Por fortuna, o por azar, sus calles siguen protegidas no solo por la UNESCO, sino por el propio entorno que rodea a la ciudad, puro campo, puras montañas y bosques que fueron el lugar elegido por los monjes benedictinos para fundar un monasterio en honor a San Gallo , el ermitaño que navegó y viajó por Europa junto a Colombano. Por un lado el monasterio trajo consigo cosas positivas, culturalmente hablando, ya que esa cantidad de conocimiento en forma de pergaminos y documentos no cesaba de de crecer a pasos agigantados; por otra, y amparado por el poder y las donaciones del emperador, mantuvieron al pueblo bajo el yugo de la religión durante muchos siglos. Hasta que llegó la Reforma y con ella los cambios en la sociedad. St Gallen se deshizo de los benedictinos y se sacudió el polvo de los siglos. Creció como sede de una Universidad especializada en Ciencias económicas, jurídicas y sociales y la industria textil y de bordados hicieron lo demás. Hoy es un lugar imprescindible para entender los cambios sociales que tuvieron lugar en los países centro europeos tras el radical cambio que supuso la Doctrina Reformista. Una joya más en la preciosa corona de maravillas de Suiza.
De interés turístico en Sankt Gallen
Balcones de St Gallen
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En las calles de la parte antigua de St Gallen, esas por las que gracias a la UNESCO sólo pueden circular los peatones, encontramos multitud de antiguos edificios adornados con "erker", que son preciosas ventanas con miradores de piedra o madera, con valiosos tallados y pinturas. Son tan queridas y cuidadas por los habitantes de la urbe que incluso tienen nombres de animales, como "Mirador del Camello", o "del Pelícano" o del poético " Cisne". También encontramos figuras burlonas que sacan la lengua o incluso el busto de una mujer de raza negra. Son nada menos que 111 los rehabilitados, ya que quedan algunos que pertenecen a familias que han movido su lugar de residencia y a los que no hay acceso público ni administrativo. Por eso, al visitar St Gallen, acabamos con un poco de dolor de cuello, ya que la mayor parte del tiempo debemos estar mirando hacia arriba para admirar los balcones y además acercarnos lo suficiente para poder disfrutar de todos y cada uno de los detalles. Cestas de frutas talladas, criaturas del agua mitológica, o incluso referencias a los continentes de la Tierra, como África o Asia. Comerciantes y burgueses, que gracias al comercio vivieron en primera persona o por boca de otros las maravillas de los lugares de donde provenía la seda, la pimienta o el papel, decidieron demostrar sus riquezas y el exotismo de sus mercaderías para demostrar que eran más afortunados y mas acaudalados que cualquier otro de los habitantes de la ciudad. Cuanto más decorados y exuberantes eran sus "erker" más declaraban su poder y lo mucho que conocían el mundo. El mensaje inequívoco era: "Soy más rico y más culto que tú." Gracias a esa competencia de preponderancia, podemos disfrutar hoy de estas joyas de Sankt Gallen.