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Qué ver en Damasco

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22 cosas que hacer en Damasco

Zonas de Compras en Damasco
Zoco Al-Hamidiyya
(1)
Al sur de la ciudadela se encuentra el zoco más importante de Damasco, el Al-Hamadiyya. Se trata de un gran mercado cubierto en pleno centro de la Ciudad Vieja. Recuerda un tanto a París, un tanto a unos almacenes, un tanto a un viejo mercado medieval. Se trata de un conjunto de calles empedradas con negocios y tiendas de todos los tipos (desde tiendas de velos, heladerias, joyerías o tiendas para novias). Toda la bóveda de hierro se encuentra moteada por pequeños agujeritos, como puntos de luz, que parecen pequeñas estrellas. ¡Estos agujeros son producto de los agujeros de bala que causaron las ametralladoras de la aviación francea durante la rebelión nacionalista de Siria en 1925! Un lugar muy divertido para pasear (aunque para comprar artesanías son más agradables las tiendas del casco histórico). Suele estar abarrotada de gente, por ello es mejor tomárselo con tranquilidad y disfrutar del ambiente sin prisas y con una sonrisa preparada para los pisotones. Este Zoco, junto con la Mezquita Omeya, es el principal punto de referencia para orientarse en esta maravillosa ciudad sin letreros de calles...
Centros de Internet en Damasco
Spotnet Cafe
Damasco es una ciudad preciosa pero, lamentablemente, como el resto de Siria tiene muy restringidas las comunicaciones por diversos bloqueos económicos y censuras. Esto se traduce en que sólo vamos a encontrar cajeros automáticos en Siria y en Alepo, por ejemplo. Y esto se traduce también en que en toda el centro histórico de Damasco sólo pueda encontrarse un cibercafé en buenas condiciones. El Spotnet Café posee cascos y micrófono para poder hablar por Skipe, también tiene varias "vías" abiertas para que puedan consultarse la mayoría de los servicios de Google (por ejemplo, Wordpress). Pero resulta imposible acceder a Facebook y a Youtube, a causa de la censura del Gobierno. La hora sale aproximadamente por un euro (precio estándar en toda Siria) y aunque la conexión no es demasiado rápida puedo aseguraros que es de las mejores que vais a encontrar en el país.
Museos en Damasco
Museo Nacional
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El Museo Nacional de Damasco es la galería más importante de Siria y vale la pena dedicarle un par de horas antes de seguir visitando otros lugares de interés del país. No nos esperemos un moderno museo europeo, interactivo, bien organizado y con correcta iluminación. Entrar en la Galeria Nacional es como retroceder a los museos de los años 40, esos que los Indiana Jones llenaban con sus "tesoros". Pese a todo la visita merece la pena. A la entrada veremos un frondoso jardín que alberga alguna de las piezas que no entra en esta desbordado museo. La fachada del edificio es imponente. Se trata de la entrada de un antiguo palacio-campamento militar del siglo VI situado en el desierto, cerca de Palmira y que fue trasladado piedra a piedra hasta Damasco. El interior del museo es verdaderamente caótico, así que conviene seleccionar bien lo que quiere verse para no acabar agobiado por el calor y la marabunta de objetos artísticos. Yo recomiendo especialmente la sinagoga del siglo II, famosa por las representaciones del Antiguo Testamento, la única con representaciones del mundo, ya que el Talmud prohibió muy pronto las representaciones humanas. Para acceder a esta parte del edificio es necesario pedir las llaves a uno de los guardias. También son imprescindibles el hipogeo de Yarhai, un conjunto de cámaras mortuorias que se encontraban en el Valle de las Tumbas en Palmira, con esculturas muy curiosas y expresivas. Por último, es recomendable pedir a uno de los guardias que nos abran (nadie las visita, al parecer) las salas de madera tallada que recrean una antigua mansión árabe omeya.
Miradores en Damasco
Paisaje de Maalula
Lo mejor de Maalula es, sin duda, el fantástico emplazamiento en el que se encuentra este pueblo. Situado en y dentro de un escarpado acantilado su visita resulta inolvidable por las maravillosas vistas del pueblo que pueden verse desde el Monasterio de Santa Tecla. Las casas subidas como por arte de magia en las rocas, viejos viendo pasar al tarde, niños jugando entre barrancos. Y la tierra ocre que parece hablar en arameo, la lengua de este pueblo, la lengua de Jesucristo y una de las más antiguas del mundo. No dejéis de acercaros por aquí, el atardecer es el mejor momento.
Monumentos Históricos en Damasco
Puerta del templo romano de Júpiter
Si se continúa hasta el final del Zoco Al-Hamidiyya, se regresará a la luz del día. A la evocadora puerta occidental del que fuera el templo romano de Júpiter y que ocupaba el lugar donde hoy en día está la Mezquita Omeya. En mí opinión, estas ruinas resultan tan evocadoras porque no se las ha aislado en una "vitrina", no son ruinas museo, sino que se hace vida en ellas, alrededor de ellas... Sus piedras son las paredes de muchos de los puestos de comida, zumos naturales y vendedores del Corán que merodean por la zona. Se trata de un lugar repleto de vida tanto de día como de noche. Una buena idea es sentarse un rato en las escaleras de la entrada de la Omeya y simplemente observar... O charlar con los sirios que seguramente se acercarán a preguntarte (primero en árabe y luego en inglés) de dónde eres y si estudias en la universidad (la mayoría de los turistas son en realidad estudiantes de árabe).
Mercados en Damasco
Zoco de Damasco
El zoco de Damasco, uno de los mayores de Asia, es un espectáculo digno de verse: Una explosión de colores y olores donde puede encontrarse prácticamente de todo: Especias, joyería, trabajos en cuero, en metal... Es especialmente recomendable sentarse a disfrutar de una pipa de agua mientras se observa pasar a la gente. Y por supuesto, regatear es una obligación!!
Pueblos en Damasco
Pueblo de Maalula
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Una aldea milenaria de las tres, junto a Jabadin y Bakha en la que se mantenía la lengua de Jesucristo, el arameo desde el siglo VII a.C. que se hizo famosa también por poseer los restos de Santa Tecla, una de las santas veneradas en el cristianismo. Que se encuentran en el convento de Mar Taqla y la gruta que visitamos a la vez. Fue especial escuchar el "Padrenuestro" en arameo, en un viaje que a estas alturas me parece irreal. Lo visitamos de camino a la ciudad de Homs, su escarpado aislamiento orografico, la mantuvo prácticamente aislada. Lo mismo que a la iglesia griega ortodoxa de San Jorge. Un pueblo de casas sencillas de suaves colores amarillo o azul violáceo, que está incrustada en la roca y protegida por el acantilado de piedra. Lo mismo que algunos monasterios con rasgos bizantinos.
Monumentos Históricos en Damasco
Estacion de ferrocarril de Hejaz
Una bella estación que data de 1917 y que fue durante mucho tiempo la estación de los peregrinos que se dirigían a la Meca. Destaca su bellísimo techo y las vidrieras de colores. Actualmente la estación permanece cerrada y se está pensando en qué hacer con el edificio. El vestíbulo puede visitarse y merece bastante la pena.
Iglesias en Damasco
Convento de Nuestra Señora
A simple vista, el moderno convento de Nuestra Señora, ortodoxo, podría confundirse con un castillo de los cruzados, sobre todo de noche. Sin embargo, es uno de los lugares de peregrinación cristiana más importantes de Oriente Medio, dado que sus muros custodian un retrato de la Virgen María supuestamente pintado por San Lucas al que se le atribuyen milagros. En tiempos de los cruzados, Seidnayya era considerada la segunda ciudad cristiana en importancia de la zona tras Jerusalén. La adoración de este icono continúa hoy en día, tanto por peregrinos cristianos como por musulmanes. El santuario que contiene la reliquia está en una oscura sala, que a mí me recordó a los misteriosos habitáculos en los que se adoran a las deidades semi-indígenas en Sudamérica. Todo el lugar huele a incienso, fe y a leyenda. Hay que acercarse con la cabeza cubierta, en silencio y con mucho respeto... Uno de los lugares más místicos que vi en toda Siria.
De interés cultural en Damasco
Estancias del monasterio de Seidnayya
Tras visitar la capilla del monasterio de Seidnayya resulta interesante vagabundear por los patios y subir hasta la azotea, desde donde pueden contemplarse unas vistas maravillosas de la ciidad. El edificio del monasterio, además de estar habitado por una comunidad de monjas, es un lugar de paso y de convivencia de todo el pueblo. Así, entre estampas de la Virgen iluminadas con luces de neón conviven señoras tendiendo la ropa o estrechos pasadizos que parece que estuvieran sacados de una leyenda medieval. Eso sí, hay que pasear por la zona con respeto y sin armar demasiado escándalo. ¡Hay que tener en cuenta que las estancias del monasterio son el hogar de mucha gente!
Monumentos Históricos en Damasco
Convento de Santa Tecla
El convento de Santa Tecla es el único lugar de interés (en visita) de todo el pueblo de Maalula. Para llegar a él es necesario subir un camino abrupto y llegar hasta la parte posterior del acantilado del pueblo. El convento está construido en torno a la ermita de Santa Tecla, una discípula de San Pablo considerada como una de las primeras mártires cristianas. Cuenta la leyenda que fue perseguida y condenada por su fe. Acorralada contra la pared del acantilado, rezó para que Dios la ayudase y, de repente, se abrió una hendidura en la pared por la que pudo escapar. El convento es un edificio moderno bastante feo que en sí mismo no reviste mucho interés, excepto la legendaria ruta de escape. Ésta es una abertura por la que se filtran las aguas, un estrecho desfiladero que nos recuerda al de Petra (pero en versión miniatura). A lo largo de este desfiladero se han escavado tumbas y hendiduras y varias zonas son perfectas para comer de picnic o descansar. Muy cerca se encuentra el monasterio de San Sergio, también del mismo estilo. Creo que la visita a este pequeño pueblo está justificada no sólo en sí misma, sino porque ayuda a comprender la diversidad de mentalidades y de cultos que podemos encontrar en Siria. Ayuda a unir, ayuda a comprender que todos venimos de las mismas raíces...
De interés cultural en Damasco
Mezquita de los Omeyas
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La mezquita Omeya es una de las más impresionantes construcciones del Islam y sin duda el edificio religioso más importante de Siria. Es el tercer lugar más sagrado para los musulmanes tras las mezquitas de la Meca y Medina, y su historia supera con creces a todas ellas... Este lugar era un espacio de culto religioso arameo hace 3.000 años y es nombrado en el Antiguo Testamento. Luego, durante el Imperio Romano, el lugar fue consagrado a Júpiter. Con los cristianos el templo fue dedicado a Juan Bautista. Con la llegada de los musulmanes, Damasco fue nombrada capital de los árabes durante mucho tiempo y el lugar se decoró con oro y piedras preciosas. De todo esto hacen ya más de 1.400 años... Y la mezquita aún se mantiene en pie. Todo en ella es impresionante, el oratorio en concreto tuvo que ser reconstruido en el XIX durante el Imperio Otomano. Hay que fijarse el extraño sepulcro que está cubierto con una cúpula de mármol verde. Es el sepulcro de Juan Bautista, donde se afirma que se encuentra su cabeza casi incorrupta. Los musulmanes conderan a Jesucristo y a Juan Bautista grandes profetas del Islam, así que el lugar resulta muy venerado. Además de su grandiosidad, al este de la mezquita también encontraremos el sepulcro de Hussein, nieto del profeta Mahoma y muy venerado por la rama chiíta de los musulmanes. Por ello, hasta la mezquita acuden muchos peregrinos de Irán, principalmente. Un lugar sobrecogedor.
Fiestas en Damasco
La noche en Damasco
En Damasco no hay apenas bares por razones obvias. Los musulmanes no pueden beber alcohol y Siria es un país donde se mantienen las costumbres tradicionales. Así que los únicos bares y "discotecas" que encontraremos en la ciudad se encuentran en el barrio cristiano y muchos son licorerías de mala reputación o están orientados a los jóvenes de clase adinerada. ¿Entonces no hay fiesta en Damasco? Sí, pero de forma privada. La gente, después de haber cenado en una de las maravillosos palacios de la ciudad, se reúne en los amplios patios de las casas de estudiantes. Estas casas son también antiguas residencias de gente adinerada que ahora se alquilan para los estudiantes de la universidad y para los extranjeros que vienen a aprender árabe a Siria (que son la mayoría). Buen ambiente, música, más comica y (aquí sí) algo de alcohol (ninca la cerveza del país, bastante mala, siempre la Efes turca). Pero lo mejor es el baile. Cuando los sirios empiezan a bailar, nadie parará hasta muy tarde. Ellos no entienden una fiesta sin comida, sin música y sin baile. Pronto se hace un círculo donde se baila sólo o en pareja, se improvisan maravillosos cuentos árabes cantados, se intenta aprender canciones españolas, alemanas, americanas... Vivir la noche así resulta, a mi juicio, lo mejor. Entre amigos y entre bailes, entre risas y narguiles. ¿Qué en Siria no hay fiesta? Sólo hay que tocar el postigo de sus pequeñas puertas, alguien siempre abrirá... Son las siete. En Damasco anochece pronto. Es el momento de que saques el mechero y quemes esa guía tan "informativa" que parece tu tercer brazo, tu pequeño Gran Hermano. Quémala de hecho o de metáfora, pero quémala. A la noche de Damasco hay que llegar sin prisas y con ganas de perderse. Disfrutar de las callejuelas que no llevan a ninguna parte, de los arcos repletos de banderines, de la luz ocre de las farolas, de los puestos de zumo de naranja. Sin prisa y con toda la calma del mundo. Damasco es muy, muy seguro para el turista. Nadie te molestará. Los restaurantes están abarrotados hasta la medianoche, después es el momento de té, la danza y los narguiles. A los sirios les encanta bailar, tocar la pandereta, cantar sus cuentos sin tiempo. A los sirios les gusta contar, les gusta que les cuenten, les gusta charlar y también estar en silencio. La noche está llena de bicicletas dormidas, de agua goteante en las fuentes (con el vaso apoyado en la piedra), de murmullos de fiesta en las casas. Esta ciudad es mágica, la de los cuentos de las Mil y una Noches. Esta sí. En uno de los cuentos de este libro también sin tiempo, el sultán encarga a un mercader encontrar la historia más maravillosa jamás contada. Los esclavos salen a buscarla y finalmente uno la encuentra: está en Damasco, en la boca de un hombre que borbotea cuentos todas las noches. Se llama Abu Shady y es el último de los grandes contadores de cuentos. ¿No tienes ganas de quemar la guía y salir a buscarle?
Mezquitas en Damasco
Patio de la Omeya
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Este maravilloso rincón es, sin ninguna duda, el patio más hermoso en el que haya estado nunca. Dejar los zapatos a la entrada, cubrirse con una túnica negra hasta los pies... Y pisar el cálido suelo de mármol blanco. Brilante, brillante. En el centro la bellísima fuente de abluciones, a un lado la Cúpula del Tesoro y al fondo... El alminar de Jesús, el más alto. La leyenda cuenta que aquí es donde Jesús aparecerá el día del Juicio Final. El Patio de la Omeya es mucho más... Son las familias alegres sentadas en el suelo, hablando sobre Dios y sobre berenjenas. Son los turistas de los Emiratos Árabes deseando hacere fotos contigo porque en su país no ven occidentales. Es el chico que, sentado en una esquina, dibuja, medita. Son los niños jugando al pilla-pilla, es el amable guardia encantado de explicarte qué significa cada relive, a ti, a la cristiana. Este lugar es un espacio privilegiado de vida, belleza y meditación. Podría pasarme horas paseando por ella, descalza, sintiendo el suelo en las plantas, escuchando el bullicio, meditando, fotografiando... Sin dudas la mejor hora para visitar la Omeya es el atardecer, justo antes de que cierren... En ese momento, por unos instantes, te quedarás solo ante la belleza y ante la Historia.
Mercadillos en Damasco
Mercadillo Azem Ecole
Sin duda es el mercadillo más bonito de todo Damasco. Está situado en una antigua madraza (o escuela coránica), de hecho, la mezquita aún sigue en "actividad". Aquí se pueden comprar piezas antiguas y muy singulares, joyas beduinas de hace dos siglos, prendas de seda tejidas a mano allí mismo. Quizás los precios no resulten tan baratos como en los puestos cercanos a la Mezquita Omeya, pero la calidad es excepcional. Recomiendo especialmente mirar las joyas de plata, verdaderas obras de arte. Normalmente se estipula el precio de la pieza pesándola o, si es antigua, valorando su rareza y antigüedad. Es posible comprar un collar de plata con cuentas de plata y de turquesas por unos 20-25 euros (eso sí, regateando un buen rato, el precio inicial pueden ser 100 euros). Las piezas antiguas son mucho más caras, pero absolutamente maravillosas. Aunque no se vaya a comprar nada, merece la pena pasear un rato por este pequeño mercado y mirar las obras de los pintores callejeros... Otro rincón inolvidable de Damasco.
De interés cultural en Darayya
Darayya
Una visita rápida a unos restos romanos
De interés cultural en Damasco
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Ciudades en Damasco
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