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Qué ver en Waikaretu

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2 cosas que hacer en Waikaretu

Bosques en Waikaretu
La reserva de Naikaretu
Cuando los Woodward compraron los terrenos, la segunda joya de la corona (la primera y principal es la cueva Nikau), venia con el paquete. Declarada reserva natural hace 30 años, se accede mediante un puente flotante situado en una de las curvas justo antes del Café Nikau. Un pequeño cartel indica que hay una área de descanso, pero lo que uno nunca imaginaria, es que al cruzar el puente uno aparece en un oasis en medio del desierto de granjas de la región. El río que marca el valle y que lleva hasta una magnifica catarata, es la fuente de la explosión de vegetación y fauna de este pequeño rincón. Un recorrido de 25 minutos a pie, permite sumergirse en bosque sacado del Hobbit. Por momentos unos cree que la tele transportación existe y que sin ser avisado a sido tele transportado a otra parte del país. Además gracias a dos estudiantes holandeses que trabajaron y desarrollaron planes medioambientales y de marketing para el Café Nikau, el recorrido cuenta con una serie de indicadores de la flora del lugar que gracias a un libro facilitado en el café, proporcionan abundante información sobre las especies del lugar (algunas de ellas con nombres curiosos).
Cuevas en Waikaretu
Cueva Nikau
El paraíso bajo tierra. Andrew el hijo de Anne y Phillip Woodward, licenciado en Geología, hace de guía. A veces también lo hace Phillip. Y es que la cueva de Nikau, es la principal joya de la corona de los Woodward. Imagínese poder ser espeleólogo por unas horas, sin prisas, sin riesgos, con un geólogo como guía, entre millones, si si, millones de estalactitas y estalagmitas. Los primeros 15 minutos del recorrido uno los realiza deslizándose por grietas, gateando por túneles de no mas de medio metro de altura (no apto para personas de gran tamaño ni para aquellos que sufran de claustrofobia), y con la admiración de ver como Andrew es capaz de pasearse por esos túneles sin ni siquiera encender su linterna. La segunda parte, empieza a mostrar los miles y miles de formaciones milenarias que la piedra caliza ha ido realizando. El espectáculo es sobrecogedor y a uno pronto se le terminan los adjetivos. La tercera parte, cuando uno ya no sale de su asombro y piensa que ya ha visto lo mas de lo mas, tiene reservada las mejores sorpresas. El Gran Finale. Lo primero, el gran hall de 20 metros de altura, que una vez apagadas la linternas, muestra la galaxia bajo tierra. Las miles de estalactitas que invaden el techo y las paredes, ofrecen un espectáculo único. El cielo existe también bajo tierra, y uno puede incluso divisar-imaginar constelaciones. Es verdaderamente increíble. Después las mas variopintas formaciones de piedra caliza van mostrándose una tras otra. Bosques de estalactitas, columnas, formaciones que desafían cualquier ley física, un espectáculo impagable. Un autentico tesoro. Por suerte, los Woodward son conscientes de su tesoro, y lo disfrutan como niños, y no tienen ni la mas remoto intención de convertirlo en un negocio masivo. Aun siendo desconocido para el gran publico, cuenta con dos mil visitantes anuales, pero jamás en grupos de mas de 10 personas. Solo Philip y Andrew hacen las visitas. No hay nuececitas de colores, ni pasarelas flotantes, ni se han puesto nombres a la formaciones, es un paraíso natural y virgen en su máximo esplendor. Es necesario reservar con antelación, pues no es su actividad principal, y solo muestran la cueva cuando alguien reserva. El precio actual es de 90 dólares por visita guiada, y aunque puede parecer caro, cuando uno sale de nuevo al exterior, esta dispuesto a pagar lo que sea por tal espectáculo natural. Recomendable llevar ropa adecuada y de repuesto, pues mojarse es inevitable. En caso de querer realizar fotografías llevar cámaras sumergibles es indispensable. Sin lugar a dudas, un rincón top10, una experiencia vital. Las fotografías que acompañan este rincón han sido facilitadas por el Café Nikau.