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Qué ver en Orio

27 colaboradores

10 cosas que hacer en Orio

Playas en Orio
Playa de Orio
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Es un lugar estupendo para ir con niños. Justo antes de la playa hay una enorme campa de hierba donde la gente va de picnic. Allí se encuentran dos enormes parques infantiles con arena (uno en cada esquina), lo que te permite poder disfrutar del sol y tener los niños vigilados ¡se lo pasan bomba! La playa está justo al lado, aunque la mar es bastante peligrosa. Hay olas fuertes, corrientes... Con lo que hay que estar muy pendientes de ellos. Al final de la playa hay una pendiente muy empinada, donde encontraremos 2 miradores. Desde allí se divisa "el ratón de Getaria", que es un isla (monte San Santón) que está unido a Getaria por medio de un espigón artifical y tiene forma de ratón. Según me han dicho hay un paseo muy bonito para hacer ¡pero todavía no he ido! No tardaré mucho... Desde este camino podemos llegar hasta San Sebastián-Donostia por un sendero, según me han dicho. En la parte anterior a la campa de hierba, hay una mini-granja con patos, ocas, gallinas, gallos, pollitos...A los niños les encantaba darles de comer. Si os animáis a ir ¡¡¡muchísimo cuidado con dejar bien aparcado el coche!!! La policía municipal anda al acecho poniendo multas (yo las he visto de 150€). ¡Incluso si no pagas el aparcamiento! (en temporada alta). El día te puede salir caro. Recientemente han cambiado el parque infantil.
Pueblos en Orio
Orio
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Orio es un pequeño pueblo de la costa de Guipuzkoa que mantiene un fuerte carácter pesquero. El casco antiguo esta conservado, con calles empedradas y antiguas iglesias restauradas y abiertas al publico. El casco antiguo esta situado al lado de una ría, que es donde se encuentra el puerto pesquero. Paseando llegamos a la playa de Orio, donde en los últimos años se han levantado apartamentos para el turismo.
De interés turístico en Orio
Comarca del Monte Ernio
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Fue en San Sebastián donde por primera vez escuché hablar del Monte Ernio. Una amiga nacida en Asteasu, uno de los pequeños pueblos que como perlas de un collar orlan a la gran montaña, me contó sobre la belleza de la comarca y me relató leyendas protagonizadas por seres con poderes extraordinarios. No sé si fue lo fabuloso de las historias o el cariño con que hablaba de su tierra, lo cierto es que ya no pude sustraerme al encantamiento de ese lugar medio apartado del mundo que no conocía. En mi siguiente viaje a San Sebastián –y dados los pocos kilómetros que separan la comarca del Ernio de la ciudad- la tenía irremediablemente en mis planes. Desde Orio, la carretera GI-2631 se estrecha entre grandes árboles donde trepan enredaderas y se convierte en una cinta de raso gris en el paisaje esmeralda. El césped crece en rincones inverosímiles, el musgo invade las cercas de madera y le da una pátina aterciopelada a las piedras. La humedad del mar está en todas las cosas, sobre todo intensísima en los colores: Verdes los valles, rojas las hojas ya caídas bajo los árboles, encalados los pueblos, marrones las torres de las iglesias, oscura la tierra, amarilla la paja en los graneros. Sobre ese fondo pastan grandes rebaños de ovejas, moteando de blanco toda la escena. El camino asciende por colinas suaves, se va entre oscuros pinares. A veces bordea casonas agrícolas de techos a dos vertientes sostenidos por gruesos tirantes de madera, con bloques de piedra en los vanos de ventanas y puertas. En todas ellas se repiten imágenes: Fardos, parvas enormes, mulos, tractores, huertas, pilones de leña. En una curva, a lo lejos distingo al pueblo de Aia, y cuando entro a dar una vuelta por sus callecitas empinadas me doy cuenta que desde aquí todavía muy nítido y brillante se ve el mar. En las tierras de Aia se cultiva la vid con la que se hace el Txakoli, ese maravilloso vino joven, blanco y ligeramente carbónico. Demás está decir que en las pocas tiendas del pueblo hay botellas para elegir. La carretera me lleva a Andazarrate, y allí cojo el camino a Iturriotz, la aldea elegida por montañeros y peregrinos como punto de partida cuando ascienden a la cruz enclavada en el Ernio. El siguiente pueblo es el encantador Asteasu, desde donde subo a Larraul, sólo para contemplar la vista del valle desde las alturas. Unos kilómetros después cojo la carretera a Alkiza, que avanza profunda hacia las estribaciones del Monte Ernio. El camino es de una belleza sin igual. Menos poblado, más angosto, más solitario, a veces acompañado por un arroyo cristalino, voy con la sensación de que entre los árboles se dejará ver un duende... La próxima aldea es Hernialde, un pequeño y apacible poblado agrícola ubicado alto en las faldas del Monte Ernio, con vistas maravillosas del valle del río Oria. Luego de atravesar la medieval villa de Tolosa, tomo la GI-37144 que va a Albitzur y Bidegoian, siguiendo una ruta que bordea al Ernio por su otra vertiente. Más allá el camino trepa al Monte Iturburu, donde las vistas espectaculares de la villa de Errezil y del Monte Ernio hacen que me detenga extasiada a contemplar el increíble paisaje. En Artzailuz, al desviarme hacia el diminuto caserío de Etumeta, comienza otra aventura: La de conducir por una estrecha carretera -sólo para un coche- que parece que nunca dejará de subir. El camino es realmente impresionante. Cuando llego a la cima, bajo la ventanilla, respiro profundo y escucho: Huele a pino y a campo, suenan cencerros y ulula el viento en el atardecer. Bajo luego hasta las aldeas de Aizarna y Aizanazábal. Manchones rojos de sol todavía resplandecen hacia el norte, donde está el mar. El Ernio y los montes que lo rodean han quedado atrás, cubiertos de espesa bruma blanca. No habrá luna, la noche será oscura. Entonces recuerdo lo que me ha contado mi amiga: “...Si te quedas muy quieta y en silencio a campo abierto una noche sin luna, tal vez podrás ver a Mari, rojiza su figura de fuego, volando sobre las cumbres por el cielo”.
Carreteras en Orio
Carretera Orio Igeldo
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Aunque es cierto que la carretera es estrecha y hace que el cuidado deba ser extremo. No sólo son espectaculares las vistas, sino que lo verdaderamente sorprendente es el final de dicha carretera: Monte Igueldo. Un antiguo parque de atracciones, pero que dispone de unas vistas asombrosas de San Sebatían. Por mi parte es de lo más recomendable del viaje.
Cementerios en Orio
Cementerio de Orio
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Deambulaba por los alrededores de Orio, buscando un mirador de toda la bahía cuando me topé con este cementerio. Es verdad que la tradición católica esta muy arriegada en la sociedad vasca, pero me llamó la atención lo cuidado que estaba. Para quien quiera visitarlo, está en la parte alta del pueblo, a menos de 1 km del centro, siguiendo el camino de Santigo.
Puertos en Orio
Puerto deportivo de Orio
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Situado entre la playa y el pueblo, en la orilla oriental del río Oria, es el típico puerto de ría, y tiene una capacidad para albergar 300 embarcaciones. Un pequeño paseo que bordea el río nos llevara desde el pueblo a este puerto, y siguiendo el camino nos encontraremos con la playa y el dique construido para facilitar la entrada de los barcos.
Iglesias en Orio
Iglesia de San Nicolas de Bari
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Fue terminada a principios del siglo XVII y sustituyó a la antigua más pequeña (todavía se pueden apreciar restos de la anterior iglesia). De estilo barroco, aúna la grandiosidad y espectacularidad, propios del estilo. Tiene tres puertas de acceso en los laterales a través de dos atrios cubiertos (al norte y al sur) y comunicados entre sí por medio de un curioso pasadizo. Un gran altar barroco conformado por columnas salomónicas, soporta un gran óvalo que enmarca la figura de San Nicolás, al que escoltan dos grandes trompas con forma de concha. Lo que más llama la atención es el barco que esta sujeto del techo en mitad de la iglesia.
Iglesias en Orio
Ermita de San Martín de Tours
Siguiendo la calle Mayor (camino de Santiago), que sale de la iglesia de San Nicolas, en un paraje tranquilo y no lejano de Orio (poco después de pasar el cementerio), nos encontraremos con este pequeña ermita consagrada al patrón de los peregrinos, construida antes del siglo XIII, pero renovada en el siglo XVI. Merece la pena dar un paseo hasta la ermita, además creo que alguno de los caminos te lleva directamente a la playa de Orio.
Calles en Orio
Calle Mayor
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Esta calle (Kale Nagusia en euskera), camino de Santiago, atravesiesa el pequeño pero coqueto casco medieval de Orio. Nace en la iglesia de San Nicolas de Bari y su estrecho trazado recorre numerosas casas solariegas, entre las que destacan ejemplos de edificios de los siglos XV, XVI y posteriores (con su correspondiente cartel indicando los datos más representativos). Uno de estos edificios, el palacio Iturriaga, es el Centro de Interpretación del Camino de Santiago.
Ríos en Orio
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Actividades en Orio y cerca
Civitatis
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Tours y visitas guiadas
Autobús turístico de San Sebastián
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Tours y visitas guiadas
Visita guiada por San Sebastián
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Pub Crawl ¡Tour de fiesta por San Sebastián!
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Tour de pinchos por San Sebastián
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Clase de surf en Zarautz
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