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Qué ver en Padrones de Bureba

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2 cosas que hacer en Padrones de Bureba

Cataratas en Padrones de Bureba
Cascada de la Huevera
(1)
La preciosa cascada de la Huevera se encuentra a unos dos kilómetros del pequeño pueblo de Padrones de Bureba. En pleno Valle de Caderechas burgalés, este paraíso escondido ofrece dos saltos de aguas esmeralda dentro de un paraje inolvidable. Es uno de esos lugares que no te puedes creer que aún no aparezcan en las guías de viaje. Lo mejor es que es una cascada poco conocida. Es difícil que te vayas a cruzar algún turista durante el camino. De hecho, para llegar hasta ella deberás preguntar a algún paisano del pueblo. El camino no está indicado y, aunque muy sencillo y corto, es posible que sin indicaciones puedas perderte. La mejor época para visitarla es durante la primavera puesto que en otras épocas del año la puedes encontrar completamente seca. Y si, además, lo haces coincidir con la floración de los cerezos del Valle de las Caderechas, disfrutarás de un gran espectáculo natural. El propio pueblo de Padrones de Bureba se merece una visita. Su plaza principal es de auténtica postal.
Carreteras en Padrones de Bureba
Carretera de Páramo de Masa
¡Pero como pasa el tiempo! de como todo cambia, aunque si sabes decidir la ruta, quizás no tanto!!! Camino a Santander, parada tradicional en el #Hotel Landa, ya cerca de Burgos, donde aún conservan su tradicional estilo, lo cual se agradece y mucho. Y ya al salir de Burgos, la gran decisión, hacia lo moderno, o hacia lo tradicional; la monotonía, frente a la diversidad, yo ¿que escojo? Pues bien queridos compañeros de trayecto, hace tiempo que la modernidad ganó la batalla, pero para los nostálgicos nos alegró las vacaciones, hacia el pequeño mundo de los caracoles, que cuales "Principitos", no sin peligros oscuros, se deslizan lenta, y descaradamente por la noches húmedas del norte. La carretera hacia Cantabria por el Páramo de Masa, es la antigua carretera del norte, y así se ha quedado, antigua, muy antigua. Solo transitada por algunos camiones, y aun menos nostálgicos, la carretera se adentra por mesetas y puertos. Transcurre por espartanos #pueblos #castellanos, azotados por el extremo frío invierno, antiguas gasolineras que ya hoy han apagado sus surtidores y bares de obligada parada, que ahora han cerrado sus puertas, pues compañeros, ya ni los coches, ni sus pasajeros, requieren de ellos. La carretera conserva aún tramos de lo que fue, y agradeces la sofisticación de los coches actuales, pero también percibes restos atrapados por la maleza que jamás volverán a sentir el rodar del turismo. Aun recuerdo esa curva, la curva en donde un camión decidió dejar una viga como recuerdo de su transporte. La pobre jamás formó parte de un nuevo puente, pero si como estructura de zarzas y otra maleza, que supongo que con el tiempo y con el agua como aliada, irá agrietando y perdiendo la batalla. Pero no quiero hablar del pasado y tristeza, si no de la nostalgia y de la alegría interior, que experimento cuando la veo, cuando paso por mis pueblos, cuando mi vehículo se queja dulcemente, por las arrugadas carreteras del páramo, arrugas de la vejez del tiempo con suerte vivido, y que ahora sus historias me susurra con las ventanas cerradas (menos este año, que la ventana trasera va y se cae), cuando volvemos a parar en algún sitio aun abierto en donde nos tratan con fría dureza amable y personal. Si, claro que si, paras en cualquier lugar y eres especial, por que te tratan especial, y lo recordaré como especial. Queridos compañeros, para mi, pasar La Cabrera, supone un cambio radical de aires, parar en El Landa, o de vuelta en Milagros, me supone tradición, atravesar en línea recta el camino a Santander, me hace retroceder a mi mismo como hijo y hermano, sentir la humedad en el Puerto del Escudo, acelera mi corazón, dormir en #LasCincoCalderas (#Galizano), me hace sentir en mi casa y descansar, y por último, estar en #Cantabria, me permite fotografiar hermosas y limpias playas, acantilados, rías, vida y naturaleza. Todo es mi pasión, mi tranquilidad espiritual, mi descanso del mundanal ruido"