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Qué ver en Schwangau

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6 cosas que hacer en Schwangau

Castillos en Schwangau
Castillo de Neuschwanstein
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El Nuevo Cisne fue construido en 1866, cuando ya no era necesario construir fortalezas estratégicas, así que Luis II, el rey loco, levantó un castillo de fantasía como residencia idílica. Un monumento espectacular de la época moderna que participó en la eleción de las nuvas maravillas del mundo. El paraje en el que se emplaza, la Baviera fronteriza con la región austriaca del Tirol, enmarca la construcción en un decorado wagneriano; es más, la influencia del compositor alemán en la romántica mente del monarca es absoluta, tanto que Richard Wagner fue invitado perpetuo en el castillo que en su interior está decorado exclusivamente con cuadros y tapices de las operas del compositor, incluso una estancia representa una falsa caverna también de una opera de Wagner. El Consejo del monarca intentó aconsejar al rey Luis y disminuir sus extravagancias, pues su amistad despilfarradora con Wagner, la nunca comentada identidad sexual del rey, cuyo séquito en el castillo se componía únicamente por varones, y su lánguida existencia nocturna, en la que recibía audiencias rodeado de velas e inciensosy otros productos humeantes "más populares", facilitaron su destronamiento y su turbio asesinato a tiros en un lago.
1 actividad
Lagos en Schwangau
Lago Alpsee
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En la localidad de Hohenschwangau, tras haber realizado una visita previa a los bonitos pueblos de montaña de Seefeld y Mittenwald, se llega a Garmisch, a los pies del Zugspitze, la cima más alta de Austria, desde donde se divisa una de las mejores vistas de los Alpes. Desde Garmisch, pasando por los pueblos Bávaros se llega a Hohenschwangau, donde divisarás el enorme y precioso lago de Alpsee. Tras haber disfrutado de un paseo en barca, podrás visitar uno de los castillos del Rey Loco, concretamente el de Neuschwanstein. Como curiosidad decir que este castillo es en el que se basó Walt Disney para el castillo de la Bella durmiente de Disneyland París y que participó en la elección de las nuevas siete maravillas del mundo.
Miradores en Schwangau
Monte Tegelberg
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En mi viaje por Alemania, obviamente no perdí la oportunidad de ver el famoso castillo de Neuschwanstein, pero además de hacer la ruta que todo el mundo hace, decidí subir al Monte Tegelberg para poder tener una panorámica de la zona. Las vistas desde ahí son inmejorables, además durante el trayecto en teleférico (17€ ida y vuelta) puedes disfrutar de las mejores vistas del castillo de Neuschwanstein, por si la "foto postal" desde el puente Marienbrücke que tiene todo el mundo te sabe a poco. Arriba disfrutarás de estupendas vistas, hay un restaurante con unos precios razonables teniendo en cuenta la localización (yo me comí un currywurst con patatas fritas y cocacola, acompañado de cuervos que venían a ver si les dabas algo). Hay que mencionar que desde ahí salen vuelos en parapente que hacen un descenso por toda la zona, cuestan unos 120€ aprox, yo me quedé con las ganas de hacerlo, pero el tiempo no me lo permitió.
Castillos en Schwangau
Castillo de Hohenschwangau
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El castillo de Hohenschwangau o castillo del Gran Condado del Cisne (traducción literal) fue la residencia de infancia del Rey Luis II de Baviera, construido durante el reinado de su padre, el Rey Maximiliano II de Baviera. Está situado en la localidad de Schwangau cerca de la ciudad de Füssen, perteneciente al Condado de Ostallgäu en el sudoeste de Baviera, Alemania, muy cerca de la frontera con Austria. Hohenschwangau es un castillo de estilo neogótico de muros amarillos y formas delicadas. Aunque más que un castillo propiamente dicho es un Palacio, pero la denominación permanece porque se levantó sobre las ruinas de un edificio medieval erigido por guerreros durante el S.XII. Cuando el Rey Maximiliano II de Baviera, padre de Luis II, viajó a la zona en 1829 y vio los restos de la vieja fortaleza, se quedó tan enamorado del entorno que se encargó de que allí se construyera la que estaba destinada a ser su residencia de verano. Luis II de Baviera fue muy feliz en este lugar, tanto que insistió en levantar su propio castillo en un lugar muy próximo desde el cual el monarca observaba las obras de su sueño: el fantástico Neuschwanstein, posteriormente Walt Disney lo tomó como modelo para la película de dibujos animados “La Bella Durmiente” y para ser la imagen de los Disneyland que hay en el mundo. Se pueden adquirir entradas para visitar el interior de los castillos de Hohenschwangau y Neuschwanstein de forma conjunta o por separado, en las taquillas del Ticket Center, que se encuentran a los pies del primero o reservar por internet, recomendable en épocas de mayor afluencia turística. La visita al castillo de Hohenschwangau dura en torno a los 30 minutos, se hace siempre acompañado de un guía que se ocupa de activar en cada sala los respectivos capítulos de las audioguías explicativas que te entregan a la entrada. También se ocupa de cumplir la norma estricta de no realizar ni fotografías o vídeos a las estancias que forman parte del recorrido por el interior del castillo. Comentar que a mí particularmente no me impresionó en absoluto el interior del castillo, lo mismo me ocurrió con el de Neuschwanstein, lo espectacular desde mi punto de vista es el entorno que los rodea, las visitas interiores de ambos me parecieron perfectamente prescindibles.
Senderismo en Schwangau
Poellat Gorge
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El castillo de Neuschwanstein, capricho del excéntrico rey Luis II de Baviera, está construido y maravillosamente integrado en un marco natural de impresionante belleza: el desfiladero o garganta del río Pöllat. La mejor forma de conocer este desfiladero es a través de la ruta que parte del monte Tegelberg de 1730 metros de altitud y que se encuentra cerca de la localidad de Schwangau. El camino, de algo más de 3 horas, desciende por praderas alpinas con pinos negros hasta adentrarse en el precioso valle del Pöllat. Un paisaje muy alpino con vistas a los picos más altos del entorno, como el Säuling de 2.047 m y aquellos que forman el telón de fondo de los lagos Alpsee y Schwansee. Tras casi 2 horas el sendero llega, atravesando un denso hayedo-abetal, al borde de la garganta de Pöllat. Para salvarla, incluso antes que el castillo, se construyó un puente que el rey reformó y bautizó con el nombre de su madre: Marienbrücke (puente de María). La actual construcción es un sólido puente de hierro colgado a 92 metros de altura sobre el abismo de la garganta que nos ofrece una de las vistas más espectaculares de Neuschwanstein y de su entorno. Debajo del puente de Marienbrücke hay una cascada de 45 metros de altura. El desfiladero del Pöllat conforma un entorno natural privilegiado que merece la pena explorar y no quedarse sólo en la contemplación del magnífico castillo de Neuschwanstein. Recomiendo hacerlo fuera de temporadas turísticas ya que durante estas la zona está muy masificada.
Iglesias en Schwangau
Iglesia St. Coloman
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Tenía ganas de visitar el castillo de Neuschwanstein en invierno, y poder fotografiarla repleto de nieve. Me llevé una gran sorpresa cuando vi la iglesia de Coloman entre esas praderas de nieve. Reconozco que no me había llamado la atención cuando la vi por primera vez con sol y praderas verdes, pero nevada me pareció una belleza. Pequeña, sutil pero con un encanto especial.