Estatuas menos conocidas de Asturias que cuentan grandes historias En Asturias, más allá de las estatuas emblemáticas, existen obras menos conocidas que guardan historias significativas. La escultura de la Dama de los Picos , ubicada en un paraje natural, rinde homenaje a la figura de la mujer asturiana y su conexión con la tierra. Otra obra interesante es el Monumento a la Paz en Cangas de Onís, que simboliza la reconciliación tras el conflicto. Cada una de estas estatuas refleja la identidad cultural y los valores de la comunidad asturiana.
La escultura conocida popularmente como «La Lloca » o «Madre del Emigrante » se erige en Gijón como un símbolo conmovedor del sufrimiento de las familias que han vivido la emigración. Esta obra, realizada en bronce por Ramón Muriedas en 1970, está situada en el rinconín, un lugar que invita a la reflexión. lucrecia bertrand destaca su expresión «desencajada» y su «pelo al viento», que representan el dolor de una madre despidiendo a sus hijos. Mirando al horizonte, la madre parece esperar su regreso, mientras que su rostro refleja una «tristeza desgarradora», tal como señala Camino .
El paseo marítimo de San Lorenzo ofrece un acceso encantador a esta escultura, rodeada de zonas ajardinadas y vistas del mar que invitan a la meditación. Eduardo Alonso Alvarez enfatiza la importancia de este lugar como un refugio donde se puede «relajarse escuchando las olas del mar». La conexión emocional que se establece al contemplar la escultura es profunda; Paúl Llamazares menciona una «mirada perdida» que se aferra a la esperanza, ofreciendo a los visitantes una experiencia reflexiva mientras recorren la belleza del entorno. Sin duda, «La Lloca» es una parada imperdible que invita a recordar y honrar a quienes se han marchado.
La escultura a Woody Allen , situada en pleno centro comercial y peatonal de Oviedo, es una obra del escultor Vicente Martínez-Santarúa . Realizada en bronce y colocada directamente sobre el suelo, se ha convertido en un punto emblemático de la ciudad, aunque también ha sido víctima de vandálicos ataques que han dejado su característico detalle de las gafas desaparecido.
Este homenaje a Woody Allen reconoce su paso por Oviedo al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002. Al conocer la ciudad, el cineasta expresó en una placa adyacente que «Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas». La estatua no solo refleja la admiración del artista, sino también la conexión que muchos viajeros sienten al pasear por sus calles. Como señala un viajero, «la de uno de mis directores de cine favorito» genera mucha ilusión al ser vista, y otro describe el encuentro con la escultura como «una sorpresa» agradable durante su paseo.
Ubicada en una tranquila calle peatonal, esta escultura se presenta como un retrato fiel del director, siendo un lugar perfecto para tomar una foto y dejarse llevar por la magia de Oviedo.
La Estatua de Pelayo , ubicada en Covadonga, es un imponente homenaje al rey asturiano que lideró la resistencia contra la invasión musulmana en el siglo VIII. Situada a la izquierda del Santuario de Covadonga, esta estatua de bronce se ha convertido en un símbolo de Asturias y de la Reconquista. Tal como destaca un viajero, «el gran Pelayo a los pies del santuario de Covadonga» representa un momento crucial de la historia española.
La figura de Pelayo no solo es relevante por su liderazgo en la Batalla de Covadonga , sino también por ser «uno de los principales actores de la Reconquista». Esta batalla se considera el inicio de un proceso que jugaría un papel central en la historia de la península ibérica. Al visitar esta emblemática escultura, situada junto a un museo y la iglesia local, se puede absorber la rica tradición histórica que envuelve el lugar.
Los viajeros que han tenido la oportunidad de apreciar la estatua destacan su importancia cultural y su conexión con el pasado, describiéndola como «muy interesante» y un punto esencial en un recorrido por la historia asturiana. La Estatua de Pelayo no solo es una representación artística, sino un recordatorio viviente del legado del rey que luchó por la libertad de su tierra.
El Monumento a las Sardineras , ubicado en la hermosa localidad de Lastres, rinde homenaje a las valientes mujeres que en tiempos pasados se encargaban de llevar el pescado fresco a sus comunidades. Este tributo, considerado «un monumento a la mujer trabajadora», materializa el esfuerzo de esas mujeres que, tras realizar las tareas del hogar, caminaban kilómetros cargadas con sus cestas. Una viajera destaca que estas mujeres «se cargaban con [el pescado] hasta la cabeza, y caminaban kilómetros entre pueblos para venderlo». La escultura, obra del escultor asturiano Juan Zaratiegui, se sitúa en la Cuesta del Barrigón, frente a la oficina de turismo. Representa a una anciana con un paxu en la cabeza y procede de un metal que presenta un bello color verde óxido. Otro viajero menciona que este monumento «nos recuerda el esfuerzo que hacen en estos pueblos», resaltando la importancia de honrar oficios que a menudo pasan desapercibidos. Además, su enclave, rodeado de belleza natural, lo convierte en un lugar ideal para reflexionar sobre la tradición pesquera de la región .
La Gorda Botero , oficialmente titulada «La maternidad», se encuentra en la Plaza de la Escandalera , frente a la sede de Cajastur. Esta escultura del famoso artista Fernando Botero representa a una madre robusta abrazando a su hijo, una obra que ha suscitado tanto controversia como cariño entre los ovetenses. jrgil comenta que, a pesar de la polémica inicial sobre su coste y ubicación, «ahora es muy querida por la mayoría de los ovetenses».
Con el paso del tiempo, La Gorda se ha convertido en uno de los iconos más reconocibles de Oviedo. UBALDO PUCHE ACEBAL destaca que es un «lugar para quedar» y un punto de encuentro habitual para locales y visitantes. La escultura se inscribe perfectamente en el ambiente de la Plaza de la Escandalera, una zona animada y concurrida, ideal para disfrutar de una tarde en el centro de la ciudad.
Los ovetenses han adoptado cariñosamente a esta figura, que no solo es apreciada por su valor artístico, sino también por su simbolismo. Veronica Vazquez Florez señala que «los ovetenses la llamamos ‘la gorda’,» reflejando así la cercanía que han desarrollado con la escultura. Sin duda, un paseo por Oviedo no estaría completo sin una visita a La Gorda, que ha cobrado vida propia en la cultura y la memoria colectiva de la ciudad.
Asturias se presenta como un auténtico museo al aire libre, donde las estatuas no solo adornan el paisaje, sino que cuentan historias profundas de su cultura y tradiciones. Desde la emotiva escultura de la madre del emigrante hasta las contemporáneas y desafiantes obras, cada pieza es un testimonio de la riqueza artística y emocional de la región, invitando a la reflexión sobre la identidad asturiana.