Explora las calas menos conocidas de Costa Blanca que no te puedes perder En la Costa Blanca se esconden calas que, aunque menos conocidas, son auténticas joyas por descubrir. La cala de La Granadella destaca por sus aguas cristalinas y su entorno natural, perfecto para el esnórquel. Otra opción es la cala del Moraig , que ofrece un paisaje rocosa impresionante y un ambiente tranquilo, ideal para escapar del bullicio. La cala de Llebeig , accesible solo a pie, brinda una intimidad única. Visitar estas calas permitirá disfrutar de la belleza del litoral mediterráneo.
Cala del Moraig , situada en Benitachell, es un verdadero tesoro escondido del litoral mediterráneo. Este rincón encantador es accesible en menos de cinco minutos en coche desde el pueblo, donde los viajeros pueden preguntar por «la cumbre del sol» para llegar sin complicaciones. Una viajera comparte que lo considera «uno de los sitios que más me gustaron» en su visita a la costa alicantina, destacando su belleza y la tranquilidad del lugar. Su aguas cristalinas y su entorno natural la convierten en un punto ideal para disfrutar en familia y practicar buceo, como señala un viajero que califica esta zona como «fantástica» para los amantes del snorkel y las exploraciones acuáticas.
La cala también cuenta con un chiringuito que ofrece bebidas y comidas, permitiendo a los bañistas disfrutar de un día completo sin preocuparse por llevar provisiones. Este detalle es apreciado por quienes valoran el mantenimiento de la limpieza del entorno, ya que «siempre hay lo que necesites de beber y comer». Con la atención de socorristas y las opciones para comer, Cala del Moraig se presenta como un lugar ideal para relajarse, disfrutar del mar y experimentar un día memorable en la Costa Blanca.
Cala Blanca, ubicada en Jávea, España, es un enclave que enamora a quienes se adentran en su belleza natural . Aunque el acceso puede resultar un poco complicado, esto contribuye a su encanto. Según la viajera Maria Peiró, «mejor sigue un poco más para adentro, que es donde está tranquilita la cosa». Así, quienes se aventuran a explorar más allá de las primeras impresiones se verán recompensados con una cala de aguas transparentes y rocas blancas, ideales para disfrutar de la paz.
El snorkeling es otra de las actividades destacadas en esta cala. Vicente Mayor menciona que al bucear en sus aguas, «parece que los bancos de peces de varias especies… considerándote una especie natatoria». La visibilidad suele ser excelente, lo que convierte Cala Blanca en un auténtico acuario natural.
Además de su belleza acuática, por la zona hay rincones que merecen ser descubiertos en un agradable paseo. Edu Herrero apunta que «lo que de verdad merece la pena es el mirador», un lugar privilegiado donde se puede contemplar la impresionante vista de la costa. Con opciones como el chiringuito «La Caleta» para degustar tapas junto al mar, Cala Blanca es perfecta para una escapada reconfortante y memorable.
Cabo de las Huertas es un rincón emblemático de Alicante que atrae tanto a locales como a visitantes. Aquí, la belleza del litoral mediterráneo se combina con la tranquilidad necesaria para desconectar del bullicio cotidiano. Juan Antonio, un viajero que lleva años disfrutando de este lugar, menciona que «para mí, como alicantino, representa y reúne perfectamente todo lo que significa mi ciudad». Su cariño por el cabo se refleja en sus paseos y en la calma que experimenta al observar el atardecer.
La puesta de sol es, sin duda, uno de los grandes atractivos de este enclave. juan faustino lo reafirma al decir que «uno de los mejores sitios para observar una puesta de sol , es sin duda el Cabo de las Huertas». Marina también alaba el esplendor de este lugar, destacando que «en invierno es una pasada ver el atardecer allí».
Cabo de las Huertas no solo es un magnífico mirador, sino también un lugar perfecto para disfrutar de actividades al aire libre . Ana comparte que se puede disfrutar «en bici, con el perro, con amigos, con pareja, con familia». La belleza natural de este paisaje invita a la relajación y a la conexión con el entorno. José A. transmite esta sensación de paz cuando señala que «este paisaje siempre me ha gustado por la sensación de tranquilidad que me transmite». Sin duda, este rincón de Alicante es una joya escondida donde el mar y la naturaleza se funden en perfecta armonía.
Cala Racó del Conill , en Villajoyosa, se presenta como una joya escondida del litoral mediterráneo, conocida por su agua cristalina y su atmósfera tranquila. Viajero archy describe este lugar como un «cala de ensueño», donde la naturaleza se encuentra en su estado más puro, rodeada de montes vírgenes y con un paisaje que recuerda a las calas menorquinas. Sin embargo, advierte que es un entorno naturista , por lo que no es recomendable para aquellos que busquen privacidad total.
La belleza de esta cala se realza con sus impresionantes atardeceres, que muchos sienten son «uno de los atardeceres más bonitos que se pueden encontrar en toda la costa mediterránea». El viajero también menciona cómo las piedras brillan en un dorado intenso mientras el sol se oculta tras la montaña, creando un espectáculo de luces que deja sin aliento.
Otros visitantes como Olga y Iban refuerzan la idea de que Racó del Conill es un «paraíso» y un lugar privilegiado, ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza . Aunque es una cala nudista, muchos, como Angel, aprecian la posibilidad de disfrutar de espacios que preservan su esencia natural lejos del bullicio turístico. Cala Racó del Conill es un sitio que merece ser explorado, especialmente en los meses menos concurridos, donde se puede disfrutar de su auténtica belleza .
Cala Ferrís, ubicada en Torrevieja, es un pequeño vergel que sorprende a quienes la descubren, incluso a los que viven a pocos minutos de distancia. Miguel R Bailén describe este lugar como «un pequeño vergel en tierras alicantinas «, ideal para quienes buscan un rincón donde relajarse. Con sus palmeras y la serenidad que ofrece, algunos viajeros llegan a sentirse transportados a «una paradisiaca isla caribeña».
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Juan Daniel Pastor Maiquez lamenta el estado actual, señalando que «ahora la tienen abandonada con muchas algas en la orilla», lo que puede afectar la experiencia de los visitantes . A pesar de esto, Miguel Ángel Villar la considera «la única playa natural que queda en Torrevieja», perfecta para contemplar un amanecer o una puesta de sol.
Laura López Pérez menciona que, a pesar de ser un lugar «precioso», la abundancia de grandes piedras dificulta el acceso y la posibilidad de nadar. Por otro lado, Jose Antonio Bermudez destaca su idoneidad para pasear con mascotas , aunque recuerda que se deben llevar bolsas para recoger los desechos. A pesar de sus imperfecciones, Cala Ferrís sigue siendo un destino que mezcla belleza natural con la serenidad del mar.
Cala Pinets , ubicada en Benissa, es una joya del litoral mediterráneo que ofrece una experiencia tranquila y rejuvenecedora . Este pequeño rincón, accesible tanto en coche como a pie desde la cercana Cala Fustera en un agradable paseo de solo cuatro minutos, está rodeado de un impresionante paisaje. Como comenta una viajera, “el trayecto no es pesado”, lo cual la convierte en una opción viable para todos, incluso para quienes buscan un momento de conexión con la naturaleza.
La cala se caracteriza por su mezcla de grava y arena, así como por sus aguas cristalinas . Su tranquilidad es uno de sus mayores atractivos, lo que la convierte en un destino ideal para quienes desean evitar las multitudes. Un visitante menciona que, a pesar de ser un día de verano, “no hemos tenido problemas de aparcamiento ni masificación de gente”. Esto facilita disfrutar de una jornada de snorkel explorando los vibrantes fondos marinos que la rodean.
Aunque Cala Pinets carece de servicios como duchas, la cercanía a Cala Fustera garantiza opciones para comer y refrescarse . Además, su cercanía a otras calas como «La Mar Morta» y «Les Roques Negres» brinda la oportunidad de descubrir más rincones mágicos en la costa de Benissa. Cala Pinets es un lugar perfecto para relajarse y disfrutar de la belleza natural de la Costa Blanca .
Cala La Barraca , también conocida como Cala Portixol, es un auténtico refugio en Javea , donde la belleza del litoral mediterráneo se fusiona con la tranquilidad. Desde elMirador de la Cruz del Portitxol, los viajeros pueden disfrutar de impresionantes vistas que anticipan lo que encontrarán al descender por un sendero que, «incluso para los que no son amantes del arte de caminar», resulta agradable y accesible. En solo unos veinte minutos, se alcanza esta cala escondida, ideal para quienes buscan un lugar poco concurrido fuera de la temporada alta.
La cala se caracteriza por su combinación de grava y piedras, además de sus aguas cristalinas, de un profundo color azul, que son perfectas para el buceo. «En sus proximidades se encuentra el pequeño islote de Portitxol», un lugar privilegiado con formaciones rocosas que fascinan a los amantes del snorkel.
Los viajeros aprecian las antiguas casas de pescadores que adornan la playa, dándole un toque especial y auténtico. También destacan la opción de relajarse en las tumbonas, aunque su alquiler puede resultar un poco costoso. Por último, se puede disfrutar de una bebida refrescante en el restaurante cercano, haciendo de Cala La Barraca un destino perfecto para una jornada de relax y belleza natural en plena Costa Blanca.
Cala Coveta Fumá , situada en El Campello, es un pequeño paraíso al que se accede a pie desde la Playa de la Coveta Fumá. Los viajeros destacan la belleza natural de este rincón, donde «la vegetación… atrae a montones de peces de todos los tamaños». Con un fondo rocoso de entre 6 y 7 metros de profundidad, es un lugar ideal para el snorkel y el buceo. Fernando, un visitante, recuerda su visita diciendo que encontraron «un lugar tranquilo y muy cómodo», con un acceso sencillo que incluye sombrillas de madera sobre una plataforma que lleva al mar.
Además de la belleza del agua cristalina, el ambiente en Cala Coveta Fumá es destacar. Muchos viajeros han disfrutado de momentos de tranquilidad, con escasa afluencia de turistas, lo que permite gozar de un espacio íntimo y relajante. Sioni relata un «atardecer espectacular «, con cielos rojos que deslumbran mientras el sol se oculta en el horizonte. Este rincón de El Campello se presenta como un lugar perfecto para aquellos que buscan disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, un verdadero refugio en la costa mediterránea.
Cala Les Bassetes , ubicada en Calpe, es una pequeña joya del litoral mediterráneo que atrae a aquellos que buscan tranquilidad y belleza natural . Los viajeros coinciden en que su acceso a través de una ruta pintoresca desde Cala Calalga añade un toque de aventura a la experiencia. Paula menciona que la presencia de algas en la playa es un indicativo de la calidad del agua , lo cual es un buen augurio para quienes disfrutan de un baño en sus aguas cristalinas.
Este rincón se caracteriza por su ambiente relajado, perfecto para la práctica de deportes acuáticos como el buceo y la pesca, una afirmación respaldada por Turismo Calpe . Los visitantes también aprecian las impresionantes vistas del Peñón de Ifach, que se pueden disfrutar desde la cala. Chesca destaca la cercanía de un club náutico que ofrece servicios de restauración y actividades de aventura, como el alquiler de kayaks y catamaranes.
Mari Carmen resalta la importancia histórica de la cala, donde los antiguos admiraban la fauna marina y practicaban la pesca. Con una longitud de 70 metros y una anchura de 5 metros, Cala Les Bassetes se presenta como un lugar ideal para disfrutar de un día de sol y mar en un entorno cautivador.
Cala Baladrar, situada en Benisa, es un auténtico refugio natural que sorprende a quienes la descubren. Este rincón mediterráneo, con su cala de grava y bolos, es valorado por su paz y tranquilidad. El viajero p4bl0 destaca la suerte de haber hallado este lugar alejado de la multitud, resaltando que «nos gustó por ser un sitio con muy poca gente». Además, a pocos metros se encuentra un bar-cabaña donde se pueden disfrutar de hamacas a la sombra y espectaculares vistas al mar.
Las aguas de Cala Baladrar son un deleite, con su cristalino azul turquesa que invita al baño. Luis Tamarit Nieto comenta sobre la belleza del paisaje, afirmando que «cada amanecer y cada atardecer regala unos colores y unas texturas cada día distintas». Esta cala también ofrece fácil acceso y cuenta con parking, como señala la viajera Silvia Quiles Sanchez , lo que la hace aún más atractiva para aquellos que buscan un día de relax. Es un lugar ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión.
La Costa Blanca revela un mundo de calas escondidas que prometen momentos de serenidad y belleza natural. Desde la tranquilidad de Cala Ambolo hasta las aguas cristalinas de cala del moraig , cada rincón invita a ser descubierto. Estas joyas del litoral mediterráneo son perfectas para quienes buscan disfrutar de un entorno idílico , alejado del turismo masivo, donde cada visita se convierte en una experiencia única.