Descubre los lugares más emblemáticos de Oviedo que enriquecen tu experiencia turística Oviedo es una ciudad llena de historia y cultura, con lugares emblemáticos que aportan una visión única de su patrimonio. La Catedral de San Salvador , con su impresionante estilo gótico, es un punto de referencia imprescindible. En el casco antiguo, el antiguo Mercadín de El Fontán ofrece una experiencia auténtica con sus productos locales. Además, el Parque de San Francisco es un oasis en medio de la ciudad, donde disfrutar de la naturaleza y relajarse entre estatuas y fuentes. Visitar el Teatro Campoamor , conocido por su obra musical, añade un toque artístico a la experiencia turística, mientras que el paisaje que rodea la ciudad invita a explorar la belleza asturiana.
Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo son dos joyas del prerrománico asturiano que no puedes dejar de visitar en Oviedo. Ambas iglesias, situadas en las laderas del monte Naranco, están rodeadas de un paisaje impresionante que ofrece vistas espectaculares de la ciudad y su entorno. El viajero luisfernando comenta que la edificación de Santa María del Naranco “es una construcción rectangular con dos pisos”, y destaca la importancia histórica de este lugar, que fue inaugurado en el año 848.
Por su parte, Ignacio Izquierdo señala que estas iglesias formaban parte de un mismo complejo arquitectónico en el siglo IX, aunque actualmente están separadas. El viajero javolemalo añade que «no me cabe la menor duda de que ir a Oviedo y no subir a ver Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo es pecado mortal», reflejando la maravilla que provoca el contemplar estas construcciones.
La paz y el silencio que rodean a San Miguel de Lillo crean un ambiente afable, como señala Miskita , quien aprecia el cuidado con el que se han preservado los elementos arquitectónicos. La visita a estos lugares se convierte en una experiencia inolvidable , alejada del bullicio de la ciudad, tal como menciona Roberto Marcelo Peñalva . Sin duda, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo son paradas obligatorias para cualquier viajero que desee conocer el rico patrimonio de Asturias .
La Catedral del San Salvador de Oviedo , un majestuoso ejemplo de arquitectura gótica , se ha convertido en un punto de referencia para quienes visitan la ciudad. Este impresionante monumento se alza sobre una basílica de origen prerrománico, construida en el siglo IX, y fue erigido entre los siglos XV y XVI. El viajero Rikkupikku destaca su «pórtico sustentado por arcos bellamente decorados», además de la notable puerta central de madera que celebra a Santa Eulalia y San Salvador.
La catedral también alberga la Cámara Santa, que contiene reliquias de gran relevancia histórica, como la cruz de la Victoria y el Santo Sudario. dualma resalta que «quien va a Santiago sin pasar por El Salvador, visita al siervo y no al Señor», señalando la catedral como vital punto de peregrinación en el Camino de Santiago.
Con acceso al museo diocesano que presenta objetos religiosos de gran valor, así como una visita a diversos retablos barrocos y el claustro, la Catedral del San Salvador de Oviedo es una parada obligatoria que «merece la pena visitar» para todos los que buscan una experiencia cultural profunda en Asturias .
La Plaza Trascorrales es una de las joyas del casco antiguo de Oviedo, situada a pocos pasos del ayuntamiento y rodeada de un ambiente acogedor. Famosa entre los ovetenses, esta plaza es un punto de encuentro ideal , donde «hay interesantes locales de vinos y restaurantes». La viajera Enma destaca su relevancia, mencionando que es «un lugar pintoresco tanto por los edificios como por la escultura» que rinde homenaje a las lecheras de antaño.
En el centro de la plaza se encuentra esta entrañable estatua de una lechera y su burra, que otorgan carácter al lugar. Según Luanco08 , es «una plaza muy bonita y tranquila», perfecta para hacer una pausa tras visitar los monumentos cercanos. Además, la oferta gastronómica es notable, con terrazas en varios restaurantes, como El Raitán, que permiten disfrutar de la buena comida asturiana. Como indica Sabri Rios Astorga , «genial los días de verano para tomar una sidra». Si buscas un rincón encantador y con historia , la Plaza Trascorrales es una parada obligada en Oviedo.
El Monte Naranco es uno de los lugares más emblemáticos de Oviedo, y así lo reflejan sus visitantes. Para muchos, es el sitio ideal para disfrutar de «las mejores vistas de todo Oviedo «. Mewy Fernandez Gonzalez destaca la impresionante escultura gigante del Sagrado Corazón de Jesús , que con sus 30 metros de altura, «representa a Cristo de pie, con los brazos extendidos, protegiendo y abrazando simbólicamente a la ciudad». Además, el lugar cuenta con un merendero y rutas senderistas que permiten explorar la historia, pues fue una antigua zona de combate durante la Guerra Civil.
Dany Duarte también resalta la experiencia de la subida en coche, con paradas en las iglesias de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. Una vez en la cima, la panorámica de la ciudad es impresionante, aunque menciona que el centro comercial de Calatrava rompe la estética del entorno. Lo que hace del Monte Naranco un sitio especial es su tranquilidad, ideal para merendar, aunque se aconseja llevar abrigo debido al frío.
Con un ambiente propicio para perderse y encontrarse, este monte es un destino que invita a disfrutar de la belleza de Oviedo desde las alturas, garantizando una experiencia inolvidable en cada visita.
La escultura de Woody Allen , situada en pleno centro comercial y peatonal de Oviedo, es una de las atracciones que no puedes pasar por alto en tu visita a la ciudad. Creada por Vicente Martínez-Santarúa , esta obra en bronce reposa a nivel del suelo, lo que la hace vulnerable a actos vandálicos, especialmente en sus gafas, que han perdido su lugar con el tiempo. La escultura se erige como un homenaje al cineasta estadounidense, quien recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002 en el Teatro Campoamor. En una placa junto a la escultura se pueden leer sus palabras sobre la ciudad: «Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera… Oviedo es como un cuento de hadas».
Paseando por sus calles, es inevitable encontrar esta figura que ha generado emoción entre los visitantes. Un viajero recuerda cómo le llenó de ilusión ver la escultura, considerando a Allen como uno de sus directores de cine favoritos. Además, la escultura es un escenario ideal para recuerdos, como lo hizo otro visitante al regalarle simbólicamente sus gafas de sol. La estatua, con un detallado rostro que recuerda al actor, se encuentra en un entorno peatonal , haciéndola aún más accesible para quienes desean capturar una fotografía en su compañía . Sin duda, esta escultura es un reflejo del cariño que Oviedo siente hacia sus visitantes célebres y una parada obligada para los amantes del cine.
La Plaza de El Fontán , un rincón emblemático de Oviedo , destaca por su belleza y su ambiente acogedor . Este espacio alargado y porticado, diseñado por el arquitecto Francisco Pruneda y Cañal en 1792, presenta una estética única que encanta a sus visitantes. Un viajero resalta que «es de belleza tan sublime como la de El Fontán», subrayando la singularidad de la plaza en comparación con otros espacios de la ciudad.
La plaza es también un punto de encuentro para disfrutar de la gastronomía asturiana . Según Lali Moreno , «se come muy bien» y hay «muchas mesas para tomar algo y comer». Además, el mercadillo que se establece a menudo añade una vitalidad especial al lugar. Los colores de las casas que la enmarcan y los bares donde se puede degustar un café o un aperitivo son aspectos que la visitante María Salazar describe como «placita muy mona».
El Fontán no solo es un lugar para relajarse y disfrutar de la comida, sino que invita a dar un paseo a cualquier hora del día. David Alonso Iráculis menciona que es ideal para «llenarte de vida» con un simple paseo por la mañana . Sin duda, la Plaza de El Fontán emerge como una visita obligada para quienes desean experimentar lo mejor de Oviedo.
La Iglesia de San Juan el Real , conocida como «la catedral del ensanche «, es uno de los monumentos más emblemáticos de Oviedo. Construida entre 1912 y 1915 por el arquitecto Luis Bellido, esta iglesia presenta un estilo neorrománico con influencias góticas , destacándose su planta en cruz latina. Según el viajero Jorge Martínez , su «corrales de inspiración gótica» y «la cúpula de una belleza espectacular» son características que hacen de este lugar un punto imprescindible en la ciudad.
Los visitantes también elogian la atmósfera mágica que se crea durante la noche. La viajera Emi señala que es «preciosas de noche» junto al sonido de las campanas, una experiencia que transforma la iglesia en un lugar realmente especial. José Luis Blanco también comparte su admiración, afirmando que «pocas hay como esta», subrayando lo impresionante que es ver la iglesia iluminada.
La Iglesia de San Juan el Real es un sitio que no solo deslumbra por su arquitectura, sino que también ofrece una conexión emocional con la historia y la cultura de Oviedo, dejando a los visitantes maravillados.
La Iglesia de San Julián de los Prados , también conocida como Santullano, es una auténtica joya del prerrománico asturiano que no puedes dejar de visitar en Oviedo. Declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1998, su importancia histórica y artística la convierte en un lugar clave para los amantes de la cultura. Joxu menciona que este monumento «es la otra joya del prerrománico asturiano» y destaca su ubicación en el parque de Santullano, aunque el acceso en coche puede resultar complicado.
El viajero David Alonso Iráculis subraya la buena conservación de las pinturas interiores, lo que hace de esta iglesia «uno de los mejores monumentos prerrománicos de Oviedo». Su interior alberga frescos únicos que han sido restaurados, algo que destaca también Alma Fernández al afirmar que esta iglesia «es la única que conserva parte de sus frescos interiores».
Además, Irene Pérez Menéndez menciona que «puede visitarse porque se usa para el culto», lo que permite a los visitantes experimentar un espacio aún vivo y funcional. Tampoco hay costo para la visita, lo que la convierte en una opción accesible. El entorno verde que rodea la iglesia hace que sea un lugar ideal para pasear y disfrutar de la belleza del paisaje. No olvides explorar los jardines y apreciar cada detalle de este monumento excepcional durante tu visita a Oviedo.
La Gorda Botero , oficialmente titulada «La maternidad», es una emblemática escultura ubicada en la Plaza de la Escandalera , frente a la sede central de Cajastur. Creada por el reconocido escultor Fernando Botero, esta obra representa a una madre robusta sosteniendo a su hijo. Aunque en su llegada generó cierta controversia por su coste, hoy en día es un símbolo querido por la mayoría de los ovetenses. Según un viajero, «ahora es muy querida por la mayoría de los ovetenses», lo que refleja su aceptación en la comunidad.
Aparte de su significado artístico, La Gorda se ha convertido en un punto de encuentro en la ciudad . Una viajera menciona que «Los ovetenses la llamamos ‘la gorda’ y ya es un punto de encuentro», lo que subraya su importancia social en la vida cotidiana de los ovetenses. Este monumento no solo aporta valor estético y cultural, sino que también representa un lugar donde la gente se reúne y socializa, consolidándose como uno de los iconos más reconocibles de Oviedo. Su localización en el centro de la ciudad la hace aún más accesible, convirtiéndola en una parada obligatoria para quienes visitan la capital asturiana.
La visita a Oviedo promete ser una experiencia inolvidable, llena de historia y cultura. Cada uno de sus emblemáticos lugares, desde la majestuosa Catedral de San Salvador hasta la singular escultura a Woody Allen, ofrece un vistazo único a la identidad asturiana. Sumergirse en sus plazas y monumentos permite apreciar la esencia de una ciudad que, sin duda, deja huella en quienes la recorren.