"La luna en el mar riela en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y va el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Istambul..." Resuenan estos versos de Espronceda, de su "Canción del Pirata" cada vez que evoco Estambul. Esta ciudad es, sin dudar, una de las más mágicas que he visitado en mi vida. Cuna de civilizaciones, de intrigas, de la Historia con mayúsculas, del arte más fascinante. Pero también Estambul son sus pescadores en el Cuerno de Oro, su interminable Gran Bazar, un paseo en barco por el Bósforo, un delicioso té de manzana y un ascenso al cementerio del Barrio de Eyüp. Estambul es la metrópolis de Europa y de Asia, entre dos mundos, tomando lo mejor de los dos para crear algo único, diferente a todo, un constante flujo de inmigrantes, de ideas y de culturas... Estambul es una ciudad imprescincible, inolvidable, que marca un antes y un después. Como dice Espronceda, siempre "allá en su frente Estambul..."