Descripción:Pamukkale significa "castillo de algodón" en turco... Cuando uno llega a esta pequeña ciudad de 2.500 habitantes entiende por qué... La región está dominada por un risco, que se eleva como una cicatriz de una blanquedad extrema. Respisas, piscinas y estalactitas de travertino (carbonato de calcio) recubren esta impresionante montaña blanca. Estas formaciones fueron creadas a causa de la presencia de aguas termales en la zona, ricas en calcio. A medida que el agua bajaba en cascada, iba depisitando su rastro blanco durante siglos.. Patrimonio Mundial de la Unesco, su belleza era apreciada ya en tiempos de los romanos. Éstos, hace más de 2.000 años, construyeron sobre las turquesas balsas de agua una gran ciudad balneario, una gran ciudad de vacaciones: Hierápolis. Cuando uno asciende la colina, y vislumbra (sobre todo desde el Gran Teatro y desde el Martirio de San Felipe) las magníficas vistas, el contraste entre la montaña blanca y el campo en flor... entiende por qué venían aquí los romanos a descansar.
Durante los años ochenta y noventa del siglo XX, a causa del gran auge turístico de la zona y de la creación de muchas piscinas en el pueblo, las balsas de agua turquesa acabaron secándose y la blanquedad de la "montaña de algodón" se oscureció. Gracias a una política drástica de conservación del ecosistema (que prohibe bañarse en las piscinas) el lugar ha recuperado parte de su antiguo esplendor.
Un lugar único, un paisaje excepcional, unas ruinas preciosas, gente encantadora... ¿Qué más se puede pedir? Hierápolis y Pamukkale son un lugar excelente para pasar el día.