Córcega es la isla bonita del Mediterráneo. Aquí tienen cabida todos los tipos de turismo que os podais imaginar. Los montañeros no encontrarán una zona con más desniveles que se encuentre ademças tan cerca del mar, los aficionados a los deportes acuáticos podrán sumergirse en unas aguas cristalinas en las que hay hasta barcos sumergidos en el gondo, los que prefieren el sol y la playa tienen en Córcega una arena fina y unas aguas lapislázuli impresionantes, los amantes de la historia van a poder visitar ciudadelas impresionantes... Todo lo que os podáis imaginar se puede realizar en esta isla porque tiene absolutamente de todo y, por si fuera poco, a pesar del gran número de turistas que llegan cada año a la isla, todas las ciudades conservan ese toque de tranquilidad y de paz que nada tiene que ver con las aglomeraciones. Gracias a los fuertes controles que se han realizado en diversas materias como la construcción, Córcega conserva un encanto impresionante y no se encuentran en ninguna parte grandes bloques de hormigón o enormes edificios turísticos que afean los paisajes. Nosotros fuimos 12 días pero si hubiéramos tenido alguno más hubiera sido mejor. La verdad es que en esta isla puedes estar perfectamente más de un mes y todavía se te hace corto, sobre todo, si eres amante de los deportes. Muchos de los turistas que llegan aquí en verano se dedican a realizar la GR-20, que es la ruta más famosa de Córcega. Tiene una duración de entre 10 y 20 días, así que todos aquellos que deseen realizar van a tener que contar con un mes por lo menos para poder ver también la costa corsa, que es algo impresionante. Al no contar con tanto tiempo, nosotros los que hicimos fue dividir los días de tal forma que tuviéramos tiempo para realizar senderismo y conocer algunas partes de las rutas más famosas y al mismo tiempo conocer toda la costa de la isla y las ciudades más importantes, que son una auténtica maravilla. Antes de ir a Córcega hay que saber bien qué es lo que se quiere hacer porque no todo es posible en determinadas épocas del año. La mejor fecha para acercarse a la isla es mayo, porque así no nos encontraremos con los lugares abarrotados de turistas, podremos bañarnos en las playas ya que los días son soleados y podremso practicar todo tipo de montañismo y senderismo ya que todavía no hace un calor excesivo y además la nieve ya ha desaparecido. Por motivos de trabajo nosotros tuvimos que ir en abril. La ventaja gue que teníamos todo para nosotros, ya que no había apenas turistas, pero el problema fue que las montañas estaban repletas de nieve y hielo y el ascenso era complicado y se necesitaba un buen equipo. Además, aunque las temperaturas no eran del todo malas tampoco hacía para bañarse y por último, en muchas localidades no encontrabas ni un sólo establecimiento abierto, ya que sólo abren en temporada alta. Por cierto, los que vayan a hacer montaña deben saber que los refudios están abiertos pero no tienen servicio, es decir, ni se dan comidas ni hay camas calentitas para poder dormir. De todos modos, fue un viaje inolvidable que me encantó y en el que conocí lugares que siempre llevaré grabados en mi mente.