Senegal es un país al que merece la pena viajar. No es ni lo más turístico ni lo más bonito, pero no dejará indiferente a nadie. Estamos ante un país de contrastes, donde todo vale y donde la gente sólo se preocupa de ser feliz, sin preocuparse de que fuera hay mejor vida. Pero algunos si que se preocupan de esto último y toman un cayuco en busca de una vida mejor. Es un país para recorrer, sentir y entender, desde lo que hubo hasta lo que hay. Hay que perderse por las calles de Dakar, cruzar la sabana, subir hasta Saint Louis... sitios de obligada visita, como el mercado de los esclavos de la isla de Goree o el mercado kermel de Dakar. Estamos en un país seguro, donde -salvo en la zona de la Casamance- no suele haber peligro. El único, el calor y los vendedores ambulantes, que son muy pesados. Pero nada más. Hay dos épocas: lluvias (mayo-octubre) y seca (noviembre - abril) Cuando llueve... llueve bien y cuando hace sol... os moriréis de calor y, sobre todo de humedad. Por mucho que bebáis no dejaréis de tener calor y si es alcohol, jamás os emborracharéis... ya veréis. Bienvenidos a este hermoso país con miles de secretos que enseñar. Sólo queda pisar tierra y comenzar a recorrerla. Nadie saldrá defraudado.