La perla del Adriático. Así es conocida la ciudad de Dubrovnik y la verdad es que no es para menos. A pesar de haber vivido una cruenta guerra hace pocos años es un lugar impresionante y con una belleza abrumadora. Llama la atención todo de esta ciudad. Podemos comenzar hablando de sus alrededores, unos alrededores preciosos, repletos de verdor y de montañas y al mismo tiempo del azul inmenso del mar Adriático. Además aquí vamos a poder encontrar varios camping que nos permitirán alojarnos a precios asequibles en Dubrovnik, ya que el gran número de personas que acude cada año hasta esta ciudad ha hecho que las tarifas de los hoteles se disparen. La ciudad es indescriptible, tiene un encanto impresionante, parece sacada de un cuento de hadas. Está completamente rodeada de murallas y fortificaciones que se conservan en un estado excelente y además se puede pasear por ellas y contemplar así unas vistas espectaculares e impactantes tanto de la ciudad como del mar. Cuando atravesamos las murallas el encanto no se pierde, todo lo contrario, aumenta más si cabe. La mayoría de las calles son empedradas y están protegidas por edificios preciosos y con mucha historia a sus espaldas. Dubrovnik no tiene unas playas de arena espectaculares pero cuenta con unas zonas rocasas preciosas donde vamos a poder bañarnos y disfrutar al mismo tiempo de una cerveza porque hay chiringuitos instalados en la parte más baja de las rocas. eso sí, hay que ir siempre con chancletas porque el mar está repleto de erizos. Otra de las cosas que merece la pena es la marcha que hay. En verano casi todas las noches se prepara alguna fiesta. Cuando yo fui hubo una fiesta pirata espectacular, todo el mundo iba vestido de Corsario y el ambiente era increíble. La mayor desgracia es que yo fui justo antes del gran incendio que el año pasado asustó y con razón a todos los habitantes de la ciudad. Fue un incendio impresionante que estuvo a punto de destruir esta maravilla del Adriático, afortunadamente no llegó hasta las puertas de la ciudad, pero mucho me temo que los alrededores que os he comentado hayan cambiado y tarden algunos años en volver a ser lo que eran. Eso sí, de lo que no dudo es de que la ciudad tenga el mismo encanto que tenía cuando yo la visité.