Sarajevo es una ciudad impresionante donde todavía está presente el horror de la guerra. Las calles continúan vigiladas por la ONU y es muy fácil encontrar vehículos de la Guardia Civil española. Los edificios conservan las marcas de la crueladad, a pesar de que desde hace varios años se están haciendo importantes esfuerzos para restaurar todo. Impresiona también eso mismo, las grandes diferencias que podemos encontrar de una calle a otra. Las calles más céntricas tienen aspecto europeo, están repletas de tiendas y se han creado grandes aceras, mientras que las callejuelas de los barrios están mucho más abandonadas y se encuentran protegidas por casas repletas de tiros y agujeros. En Sarajevo podemos encontrar también edificios muy emblemáticos y significativos como la biblioteca, que se convirtió en un auténtico símbolo de la guerra. Además, es de las pocas ciudades en las que convivien cuatro religiones totalmente diferentes, los ortodoxos, los musulmanes (son mayoría), los cristianos y los judíos. Esto nos permite descubrir y disfrutar de numerosos edificios religiosos, iglesias, sinagogas, etc. Además, llama mucho la atención ver los diferentes tipos de religión en sus gentes, puedes encontrarte una musulmana con su velo o un judío con su gorro y sus barbas. Sin duda la sociedad de Sarajevo tiene una gran historia tras de sí, e incluso es de los pocos lugares donde todavía hay muchos sefardíes. Otra de las cosas que me llamó muchísimo la atención es la belleza de esta gente, en serio, tanto las chicas como los chicos tienen unos cuerpazos impresionantes. Además, todo el mundo es muy hospitalario e intenta ayudarte siempre que puede, por ejemplo, nosotros íbamos en furgoneta y un día acampamos al lado de una casa con jardín. Nada más llegar salió el propietario y en lugar de decirnos que molestábamos, a través de gestos, porque no sabía nada de inglés, nos invitó a acampar en su jardín y a utilizar su baño. Nosotros por no causarle molestias le dijimos que no hacía falta y a los dos minutos salió su hija diciéndonos que por favor nos alojáramos en su terreno porque sino su padre se iba a sentir mal. Estas cosas os aseguro que no se encuentran en todas partes.