Hay muchas formas de viajar a Grecia desde España, lo más habitual es hacerlo en avión pero yo os ofrezco una alternativa, ir en Ferry. Bueno, la verdad es que es ir en furgoneta y ferry. Yo salí de españa en furgoneta y tras dos días de viaje llegué a Venecia, donde cogí un ferry gigantesco y perfectamente equipado que me llevó hasta Hegumenitsa. Al llegar recorrí con la furgoneta todo Grecia. Comencé con el norte, visitando sitios tan extraordinarios como los lagos Prespa, Tesalónica o Meteora (podéis verlos en el plan de viaje del norte de Grecia). A continuación llegué a Atenas, una de las ciudades más increíbles del mundo (plan de viaje Atenas). Tras visitar Atenas viajamos con la furgoneta hasta el Peloponeso donde vimos Micenas, Monemvasia o Nauplia, (plan de viaje del Peloponeso), conocí también la isla de Hidra y llegué hasta Patrás, donde cogí de nuevo un ferry que me llevó a Ancona y de ahí a España en furgoneta. Es un viaje único, lleno de sensaciones, que recomiendo a todo el mundo. La duración es de un mes aproximadamente si queremos ver todo. Pero ahora me centraré en el ferry que es lo único que no he contado en los rincones. El ferry que te lleva de Italia a Grecia (son casi iguales el de Venecia - Hegumenitsa y el de Patrás - Ancona) es idílico. Nada más verlo en el puerto te quedas impresionado ya que son barcos que tienen 11 pisos, cinco están dedicados a aparcamiento y el resto son camarotes y lugares de ocio. El barco cuenta con una piscina al aire libre que tiene además un bar para poder estar tomándote algo mientras disfrutas del baño. Hay dos restaurantes, uno más elegante y otro de buffet libre. En cuanto a bares podemos elegir por tres tipos diferentes, uno más tranquilo que cuenta con unas vistas increíbles, otro que siempre está lleno de gente jugando a todo tipo de juegos y otro que suele elegirse para desayunar por la cercanía a los camarotes. Es impresionante ver el mar en todo su explendor, ver sólo azul por todas partes. Yo nunca había hecho un crucero y es interesante vivir esta experiencia al menos una vez en la vida. Los camareros como os podéis imaginar son más que amables y siempre están a tu entera disposición para todo. El único inconveniente que vi es el de los baños, porque a pesar de que están muy limpios y bien cuidados es complicado adaptarse al movimiento, sobre todo las chicas.