Nueva York es una ciudad que no dejará indiferente a nadie. Sus rascacielos que no acaban, sus amplias avenidas, sus taxis amarillos, sus hamburguesas... todo es una experiencia para el que se adentra en esta ciudad, sobre todo la primera vez. Un sinfín de sensaciones están disponibles en Nueva York, una ciudad moderna, ruidosa, encendida y que no duerme. Haría falta mucho tiempo para recorrersela bien, pero en siete días uno saldrá encantado y con ganas de volver otra vez a por más y más. Todo es grande, todo impresiona y todo recuerda, de una u otra forma, a una película. Es como estar un un escenario, ya que todo ha salido ne numerosas películas. Sólo hay una posibilidad en Nueva York: Disfrutar con los ojos bien abiertos.