La Acrópolis de Atenas es sin duda el monumento antiguo más importante de Occidente y también uno de los más visitados. Es prácticamente visible desde todos los puntos de la capital de Grecia y destaca durante las 24 horas, por el día gracias al color blanco de sus edificios que relucen de forma increíble en cuanto sale el sol y adquieren un tono ambar prodigioso durante el ocaso, y por la noche gracias a la perfecta iluminación que posee y que hace que el Partenón parezca el monumento más importante de la tierra. Antiguamente la Acrópolis era un escaparate de edificios gigantes llenos de colores y de estatuas imponentes de bronce y oro que llegaban a tener incrustaciones de piedras preciosas. Era sin duda el símbolo de la riqueza y el poder de Grecia y, todavía hoy, es fácil imaginar la grandiosidad que tenía el recinto. Se puede acceder desde diferentes puntos y está adaptado para todo el mundo, las personas que van en sillas de ruedas pueden llegar hasta arriba gracias a un ascensor que hay junto a la entrada principal. Lo que recomiendo a todos los que vayan a visitar la Acrópolis es que si pueden lo hagan en una época diferente al verano, yo por ejemplo fui en enero y tuve mucha suerte, porque no había que hacer colas. El problema de los meses estivales es que además de estár lleno de gente hay que estar preparado para soportar un calor excesivo y no hay casi ninguna sombra, por lo que la visita puede llegar a convertirse en un auténtico infierno. Entre las cosas que hay que ver destaca el Partenón, por supuesto, pero tampoco debemos dejar de visitar otros monumnetos como el Erecteion y el Museo, que es nuevo y además de mostrar antiguos tesoros de la Acrópolis, permite también ver algunas de las ruinas más antiguas a través de suelos de cristal y pasarelas. Lo que tampoco debemos dejar de admirar son las impresionantes vistas que hay de Atenas desde cualquier punto de la Acrópolis. Se trata de un recinto impresionante donde como por arte de magia desaparecen las preocupaciones o las prisas que podamos tener. Es la mejor forma que hay de poder conocer el pasado de la humanidad.