Muchos de los turistas que se acercan a Grecia se limitan a visitar Atenas y alguna de las islas o el Peloponeso, sin embargo, el norte de Grecia está repleto de lugares llenos de encanto y de magia y en los que además, como no hay tanto turismo, vamos a poder conocer en profundidad el carácter y las costumbres de los griegos. Son lugares como las aldeas de Zagoria, los Lagos Prespa o incluso Tesalónica, que aunque es muy grande no es tan conocida como Atenas. Si me dieran a elegir me quedaría con esta zona del país ya que me pareció mucho más auténtica. Aquí es normal ir a un restaurante y ver cómo se baila el Sirtaki (uno de los bailes típicos) porque en cuanto suena la música todos se ponen a bailar. La gente es amabilísima y siempre está dispuesta a echarte una mano. El único problema que podemos encontrar es que al no ser una zona tan turística no todos hablan inglés y es recomendable llevar un diccionario en el bolsillo por si las moscas.