Una vida entera. Este es el tiempo que hace falta para conocer a fondo una de las ciudades con más historia del mundo. Cada callejuela, cada esquina, guada algún tesoro desconocido por la mayoría de las personas. De todos modos, podemos realizar una pequeña aproximación a esta ciudad en cinco días. Mi recomendación es que vayamos poco a poco y desde lo más grande a lo más pequeño. Al llegar a Roma todo el mundo se muere de ganas por conocer el Vaticano, así que creo que es lo primero que debemos hacer, ya que así nos quedaremos satisfechos al haber visto lo que creemos que es más importante. Para ver el Vaticano necesitamos todo un día. Lo principal es ir a primera hora de la mañana para intentar evitar en todo lo posible las enormes colas que surjen tanto para visitar el museo como para ver la iglesia de San Pedro. Los museos Vaticanos son muy extensos y la visita (sin pararse en todo) dura alrededor de 4 horas, así que hay que invertir toda la mañana o toda la tarde. Visitar la iglesia no supone tantas horas, el único problema son las colas. Y lo que no nos debemos perder es la Piedad de Miguel Ángel que hay en la catedral. Otro día lo podemos pasar recorriendo tranquilamente las principales calles de Roma y viendo así alguno de los edificios más emblemáticos, como la Fontana de Trevi, los edificios de la Roma Clásica: el Coliseo, el Foro Romano, el Circo Máximo y la Domus Aurea. Se necesitan también otros dos días para conocer las iglesias más importantes de la ciudad. hay muchísimas y todas ellas tienen maravillas en su interior. Mientras visitamos las iglesias podemos conocer los barrios más llamativos y conocidos, recomiendo dos sobre todo, el Campo Di Fiori, con su mercado callejero es uno de los lugares con más encanto de la ciudad, y por supuesto, el Trastevere, lleno de vida, de ambiente, de arte (hay que visitar la Iglesia de Santa María del trastevere) y de bullicio. Más lugares de obligada visita, el Castell de Sant Angelo, el Gueto, la Piazza del Popolo y un paseo por Gianicolo, donde podremos disfrutar de las mejores vistas de Roma. Hay mil cosas más en esta ciudad que como la Boca de la Verdad o la Villa Borghese, por ejemplo. En cuanto a la comida, a mi me encantó ya que adoro la pasta y ya sabéis que en Italia, la pasta es la protagonista por excelencia. Las mejores pizzas las podemos degustar en las trattorias. Una de las mejores zonas para comer es el Trastevere, está lleno de restaurantes y bares. Por cierto, los precios de la comida son muy asequibles y sale más barato comer fuera en Roma que en Italia. En cuanto a la bebida, el café es el mejor que he probado después del de Brasil y también es muy barato.