La ciudad roja de Italia es una parada obligatoria para todos los amantes de la cultura y para aquellos que prefieren el turismo gastronómico, en definitiva, es una ciudad que lo tiene todo. El centro histórico de Bolonia, capital de la región de Emilia-Romaña, no tiene nada que envidiar al de ninguna otra ciudad, para mi tiene una belleza tan particular como la mismísima Roma. Todas las fachadas y los tejados de los edificios son de color rojo, de ahí el nombre de la Ciudad Roja, y esta peculiaridad hace que Bolonia sea única. También hay que destacar las innumerables callejuelas estrechas y largas que no sabes nunca hacía dónde te van a llevar, y cómo no, el bullicio que hay a cualquier hora del día. Para comer Bolonia tiene mil restaurantes para todos los gustos y los bolsillos, personalmente recomiendo a algunas de las muchas vinacotecas que hay repartidas por la ciudad, ofrecen unos vinos excelentes a precios asequibles que se pueden tomar con un buen plato de pasta. Si el viajero quiere conocer a fondo Bolonia tendrá que pasar allí toda su vida, ya que hay millones de rincones que sorprenden cada día, pero si nos conformamos con conocer los lugares más emblemáticos, entonces recomiendo que como mínimo pasemos dos días en esta ciudad.