San Marino es uno de esos pequeños rincones del mundo que están llenos de magia. Es bastante probable que nadie piense en esta pequeña república a la hora de organizar sus vacaciones, sin embargo, yo recomiendo a todos los que vayan a pasar cerca que se paren y disfruten durante uno o dos días con sus maravillosas calles y sus torres. San Marino se encuentra entre las regiones italianas de Emilia-Romaña y Marca, y es el tercer Estado más pequeño de Europa, después de Mónaco y el Vaticano. Personalmente, este hecho es el que más me llamó la atención para visitarlo, ya que ya me había acercado hasta el Vaticano y hasta Mónaco. A todos aquellos que les guste la montaña y el senderismo he de decirles que es un buen sitio, ya que San Marino está lleno de subidas y bajadas, cuenta también con el monte Titano, donde están ubicadas las dos torres, y además, está cerca de los Montes Apeninos, ya sabeis, los del pequeño Marco. En cuanto a la comida, es bastante cara e igual que la que podemos disfrutar en Italia. Los cafés, al igual que en el país vecino, son muy ricos.