En 1873, las ciudades de Buda y Pest, separadas por el río Danubio, se unieron dando lugar a lo que hoy en día es la capital de Hungría, la bella ciudad de Budapest. El visitante se encontrará, nada más pisar tierra, con un lugar de gran majestuosidad que, sin embargo, es fiel reflejo de la crudeza de algunos episodios de la historia. Budapest es una ciudad en la que merece la pena detenerse, observar y entender. O al menos tratar de. Todo es historia, todo es leyenda y todo dice algo. Desde la orilla del Danubio hasta las murallas del castillo, pasando por las grandes avenidas y frondosos jardines. La ciudad no dejará indiferente a nadie. Dos días quizás sean pocos para conocer la ciudad, pero si que sirven para descubrir gran cantidad de "tesoros" que hacen casi obligado un segundo viaje a esta bella ciudad.