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hace 9 meses, 27 días 0_30x30 Fernandoo nos conto su viaje::

En 1873, las ciudades de Buda y Pest, separadas por el río Danubio, se unieron dando lugar a lo que hoy en día es la capital de Hungría, la bella ciudad de Budapest. El visitante se encontrará, nada más pisar tierra, con un lugar de gran majestuosidad que, sin embargo, es fiel reflejo de la crudeza de algunos episodios de la historia. Budapest es una ciudad en la que merece la pena detenerse, observar y entender. O al menos tratar de. Todo es historia, todo es leyenda y todo dice algo. Desde la orilla del Danubio hasta las murallas del castillo, pasando por las grandes avenidas y frondosos jardines. La ciudad no dejará indiferente a nadie. Dos días quizás sean pocos para conocer la ciudad, pero si que sirven para descubrir gran cantidad de "tesoros" que hacen casi obligado un segundo viaje a esta bella ciudad.

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    Budapest El primer día puede arrancar en una de las estaciones de la ciudad, la del Este, Kelety, en la zona de Pest.. Aquí llegan trenes de ciudades como Bratislava, Praga o Viena. Desde aquí se puede iniciar un recorrido por las calles, observando siempre atentamente los edificios, en lo que se pueden ver aún los agujeros de bala, triste recuerdo del paso de la Segunda Guerra Mundial, que destruyó gran parte de la ciudad.
    Bajando dirección al río llegaremos a la confluencia de la calle Jozsef Korutz (son varias las calles de miembros de la familia Kortuz y son las que forman como anillos concéntricos del ría hacia fuera). Desde allí las posibilidades son infinitas, pero lo mejor es dejarse de mapas y rutas y seguir el propio instinto, con un poco de lógica para no repetir sitios. Uno puede empezar a callejear y descubrirá pequeñas placitas, parques inimaginables y callejuelas imposibles. Por toda la ciudad hay símbolos y estatuas que recuerdan las épocas de la Guerra y la influencia soviética.
    Cuando uno llega al imponente Danubio, se abre ante él la otra cara de la ciudad, Buda. Si Pest es una zona plana y sin apenas elevaciones notables, Buda se levanta sobre una colina con el majestuoso bastión de los pescadores, declarado patrimonio de la humanidad y un lugar que es obligatorio visitar si se va a Budapest, sobre todo de noche, ya que las vistas son impresionantes. A su alrededor, las casas y edificios se distribuyen de forma caótica formando un paisaje único. Para cruzar al otro lado existen varios puentes, aunque quizás el más famoso y espectacular sea el de las cadenas, que parte de la Plaza de Roosvelt, a los pies del castillo.
    Para tratar de conocer mejor la zona de Pest, uno puede hacer un viaje de día por las calles paralelas al río y luego volver por las avenidas más céntricas y amplias.
    Y así, callejeando y descubriendo se llega a uno de los símbolos más famosos de la ciudad, el Parlamento. Clavado en la orilla del Danubio, este edificio neogótico es el lugar en el que se forja y desarrolla la legislación húngara. Muy cerca hay un par de museos y ministerios, además de numerosas estatuas y monumentos soviéticos y en memoria de los fallecidos en la guerra.

    Para comer, lo mejor algo típico, como el gulash, lo más recomendable es hacerlo en los pequeños restaurantes de las calles pequeñas, ya que están menos masificados y son menos "turísticos" que los de las avenidas principales. Eso si, tampoco hay que meterse en los que peor pinta tengan, que hay varios.
    Tras la comida, se puede seguir el paseo por la catedral de San Esteban, a unos dos kilómetros al este del puente de las cadenas. POr allí también merece la pena perderse por las calles y descubrir lugares que no recomiendan las guías y que dejarán una imagen más viva de lo que es la ciudad. La ciudad es, el edificio religioso más grande de todo Hungría y uno de los más altos de la ciudad. Su sobriedad exterior contrasta con la majestuosidad interior. En ella se guarda la mano del rey Esteban I.
    El día puede concluir cenando en algún restaurante de la avenida principal, más aptos para las comidas nocturnas y con mucha más vida que los demás, uno más o menos bueno es un casino-restaurante que está en la confluencia de las calles Jozsef Korutz con Baross. No recuerdo el nombre pero se comía de maravilla y por un precio bastante razonable. Justo al terminar se pueden jugar unas partiditas en el casino y a dormir sin haber perdido mucho dinero.
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    Budapest El segundo día de la visita a Budapest incluye el bastión de los pescadores, la isla margarita, los jardines varolslijet y los baños termales. Además de un paseo en metro que pasa por una de las estaciones de metro más antiguas de Europa (Bajcsy-Zsilinszky), que guarda su "vestimenta" inicial casi intacta. Parece que en esa estación el tiempo se ha detenido y algunos trenes de esa línea son auténticos museos sobr raíles.

    La visita arranca en el puente de las cadenas, a los pies de la colina en la que se asienta el bastión de los pescadores. La subida es mejor hacerla a pie para poder ir observando la bella vista que vamos teniendo según ascendemos. Se sube de varias formas, aunque una es por unas escaleras de sillares enormes que parecen sacadas de un libro de historia. Al llegar a lo más alto, nos encontraremos con un recinto amurallado con varias torres en el que hay que tomarse un buen rato para conocerlo bien. Además del castillo, la iglesia... dentro de las murallas hay un par de hoteles y varios restaurantes, además de unas termas. Lo emjor es pasar aquí toda la mañana, recorriendo sus pasadizos, viendo el castillo y echando la imaginación volar al pasado para recordar épocas doradas de castillos, carruajes y grandes riquezas en los jardines de ese bastión. La comida en cualquiera de los restaurantes del lugar es una buena opción.

    Tras esto, bajamos hasta la orilla del río y vamos callejeando dirección norte hasta llegar un poco más arriba del Parlamento y encontrarnos con una pequeña islita, la isla margarita. Allí hay varios recintos deportivos, un audiorio, restaurantes y un enorme parque por donde pasear o hacer deporte. Desde el puentecito que la cruza (el puente magarita) hay unas bonitas vistas de la ciudad. Una vez hemos descansado y repuesto fuerzas para seguir, iremos andando por la calle que sigue del puente (en Pest), hacia la calle Bajcsy Zsillinszky, donde caminaremos hasta la parade de metro con ese mismo nombre. Hasta llegar a ella, cruzamos una gran avenida en la que hay una iglesia que se puede visitar y varios edificios dignos de ver. Una vez en la estación de metro cogemos la línea 1, la más antigua, y nos dirigimos hacia Hosok tere, que está justo a la entrada de los jardínes más grandes de la ciudad y que guardan unos de los baños termales más importantes de la ciudad y de todo el país.
    Si están abiertos, no es una mala opción tomar un relajante baño para acabar el dái, y sino, tampoco está mal darse un paseo por los jardines. Si es invierno, hay una pista de patinaje sobre hielo justo en la entrada del parque que está todos los días a rebosar.
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Mapa del viaje Budapest (Hungría)

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