Bratislava, capital de la República Eslovaca, es una pequeña ciudad prácticamente desconocida que pocos se animan a visitar pese a encontrarse muy cerca de ciudades tan importantes y conocidas como Viena (65 km) o Budapest (poco más de 150 km). No nos encontraremos ninguna ciudad maravillosa ni impresionante, pero si que descubriremos un lugar diferente, muy arraigado aún a la época comunista, lo que se ve mucho en sus construcciones y costumbres. Es una ciudad joven que trata de acercarse al futuro, con gente muy abierta. Si se está realizando el típico circuito Vinea, Praga, Budapest, no está de más sacar uno o dos días para visitarla. Además, es una ciudad muy barata.