En vacaciones siempre tendemos a ir a sitios que están muy lejos. Pues bien, a mí particularmente me suele gustar hacer en Semana Santa siempre una escapada "cercana", es decir, hago una rutilla con mi coche por España conociendo sitios que jamás me imaginaba que podría encontrar. Esta vez tocó la zona de Castilla y León, empezando por Segovia, ciudad a la que le tenía muchas ganas, tanto al acueducto como al cochinillo. ¡Qué rico! Desde Segovia, ya moviéndonos en distancias no muy largas con el coche, hemos ido a Ávila capital para admirar su majestuosa muralla. De allí, todavía en la misma provincia de Ávila, accedemos a la Sierra de Gredos, alojándonos en Hoyos del Espino, acceso principal a la sierra. Al día siguiente nos sorprende una copiosa nevada en pleno 7 de Abril que nos trastoca los planes de hacer una ruta partiendo de la Plataforma de Gredos, con lo que realizamos una ruta bajo la nieve siguiendo el precioso curso del Río Tormes. Entorno maravilloso. Volvemos a dormir en Hoyos del Espino, para a la mañana partir hacia Salamanca pasando por el Bárco de Ávila, donde visitamos el castillo de Valdecorneja y Béjar. Al ser Semana Santa, tenemos la ocasión de ver en la Plaza Mayor de Salamanca la procesión de Semana Santa correspondiente. Esa misma tarde tiramos hasta Toro, donde cenamos maravillosamente a base de tapitas. El siguiente toca hacer maleta y volver para la tierra. Bonita y entretenida ruta. Segovia, Ávila pero sobre todo y la sierra de Gredos, paisajes alucinantes.