El enorme arco que anuncia la entrada recuerda a una mezquita, pero aquí un botones no tarda en aparecer para recoger las maletas. Palmeras, piscina, baño de vapor, narghile, terrazas y té con hierbabuena, muy cerca de las murallas de la medina, de su colorido y su vida ajetreada. Un rincón para disfrutar del encanto del Islam desde l...
El cielo encapotado y ni una gota de agua: se aproxima una tormenta de arena. Apenas se ve un alma por la calle. Menos mal que ya hemos llegado a Ouarzazate y a su Kasbah de Taouririrte. Este es el comienzo de la llamada ruta de las kasbahs, algo así como la española ruta de los castillos, solo que en vez de roca, las kasbahs son fortal...
Entre Marrakech y Ouarzazate se encuentra el atlas. Desde lo alto de la cordillera que divide Marruecos, se domina una vista imponente. Las cumbres son rojas, áridas. Muertas y el viento parece gritar furioso para echarte de allí. Muy lejos de la última aldea siguen apareciendo niños que tratan de vender pequeñas hierbas aromáticas ...
Un vergel en medio de la nada. Los suelos arcillosos se agrietan por la sequía, kilómetros de llanuras y de pronto, un camino verde aparece a lo lejos. No son las cascadas más grandes ni las más caudalosas del mundo, pero si son sobrecogedoras. Cien metros de caída libre. Abajo se puede acampar y esta noche hay festival con los Gnawa...
Las paredes blancas recuerdan ligeramente a las vecinas ciudades andaluzas. Las murallas de la medina también de blanco encalado dan paso a una de las ciudades más bellas de Marruecos: Essaouira. Significa la bien diseñada por haber contado con un plan urbanístico. Aunque está mejor organizada que otros centros urbanos, no deja de se...