La ciudad en sí no es nada del otro mundo, salvo que sirve de punto de salida para los ferrys que van a la isla de Fraser (Fraser Island). Sin embargo, sí hay cosas que hacer como avistar las ballenas o dar un paseo por puerto y su centro.
Es un lago de un increíble color verde esmeralda. Aunque pueda dar reparo darse un chapuzón, el calor te incita y mucho a hacerlo. Los peces pasan muy cerca de ti y puedes verlos claramente. La arena semidesértica, le confiere un aspecto de oasis.
Supuestamente es el "spa natural" de la isla. En realidad, es una entrada rocosa en el mar que provoca mucha espuma (de ahí su nombre, "piscinas de champagne") y poco más. Está bien para darse un refrescante baño. Yo estuve en primavera (octubre) y el sol apretaba y mucho.
Se trata de un montículo de arena coloreada. El color rojo del óxido confiere un aspecto algo peculiar a este montecillo, que sirve como parada para foto para los turistas. Llamarlo cañón es casi una osadía, pero bueno, las fotos están ahí. Juzgad vosotros mismos.
Un barco naufragado en 1935 debido a un ciclón es otra de las atracciones turísticas de Fraser Island. Para la isla, es su "monumento histórico", aunque en realidad, al menos para mí, no sobrepasa la anécdota. El hierro oxidado por el continuo paso del agua da imágenes algo insuales...
Creo que es de los pocos acantilados que hay en la isla. Al ser isla de arena, y la más grande del mundo, a los turistas nos cuentan que no son rocas, sino arena que se ha transformao en piedra con el paso del tiempo. Subir puede costar un poquillo a los menos ágiles, pero las vistas merecen la pena. Se ven las playas, el inmenso océan...
En el tour te ofrecen montarte en una avioneta unos 20 minutos para sobrevolar la isla por unos 70 dólares. No lo pensé ni un segundo y mereció la pena. Vaya que si mereció la pena. Creo que fue lo que más me gustó del recorrido por la isla, y eso que el recorrido me encantó. Apreciar la isla en su conjunto desde el aire fue muy es...
Es el lago más famoso de la isla. Sus aguas cristalinas aturquesadas y su blanca arena lo convierten en un lugar paradisíaco. Es incluso más bonito en la realidad que en las postales. Darse un baño ahí no tiene precio.
Es alucinante que se pueda ver claramente el fondo de este riachuelo. Es más, si no te fijas bien, ni siquiera creerías que es un río. Alucinante la vegetación, el silencio, los gigantes árboles que poblan esta parte de la isla. Más increíble es que en la isla de arena más grande del mundo pueda crecer tanta vegetación. Cómo pen...
Es la primera parada del tour por Fraser Island. Se trata de un lago de aguas transparentes, famoso en la isla por albergar grandes tortugas. Yo no llegué a verlas, pero el blanco de la arena deslumbra y el verde entorno natural que rodea el lago es fascinante.