Llegar a Belice es sorprendente. Pasamos del Guatemala salvaje, la selva poco domada, unas casitas con techo de paja por aquí por allá, al césped perfectamente cortado como un gigante terreno de golf, casas criollas coloradas, de madera, con un...
Después de una carretera bastante aburrida entre la llegada a la región del Petén y Flores, la vista al lago de Peté Itzá, la perspectiva de buenos chapuzones, pescados a la plancha y un día de descanso me pone feliz. Cuidado, para pasar ...