Augsburg me recuerda a una ciudad herida. Enmarañada en cables de tranvía sin los que no creo que pudiera vivir, y fría, muy fría. La ventisca es a Augsburg como el sol a Sevilla, algo innato y sin lo que no podría llamarse así. Esta es mi...leer más
Cuando uno ha sido ‘erasmus’ y vuelve, años después, a aquella ciudad que fue su casa durante algún tiempo, siente que, a pesar de que casi nada ha cambiado, todo es diferente. Salen personas desconocidas del lugar que fuera tu hogar....leer más