Vía Ferrata La Hermida Peñarrubia

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Vía Ferrata en Cantabria

Las vías ferratas son una nueva forma de conocer la montaña que empezaron a construirse en España en los 90, aunque ya se llevan haciendo desde el siglo XIX en las Dolomitas. Estas rutas horizontales o verticales nos facilitan el escalar una montaña y llegar fácilmente a lugares en los que sería necesaria la escalada, a base de apoyos de metal, tirolinas y puentes.

En esta vía ferrata de la hermida llegaremos a subir hasta casi la cima de la montaña, además de pasar sobre un puente tibetano (construido solo con cables de acero) de 35 metros, o sobre un puente colgante de 100 metros de longitud, una auténtica pasada.

Durante toda la ruta vamos perfectamente protegidos con casco y enganchados a un cable de acero mediante el arnés, para asegurarnos de que no nos caemos.

La ruta media dura aproximadamente unas 3-4 horas, en la que disfrutaremos "escalando" por la montaña, cruzando puentes y encontrándonos con la montaña. Al terminar la ruta, queda una hora de caminata hasta volver a la salida, por lo que es muy recomendable llevar una pequeña mochila con comida y bebida.

Además, también es necesario ir con calzado y ropa adecuada.

La vía ferrata es libre para cualquiera que cuente con el equipo necesario y sepa el recorrido. Si este no es el caso, podemos alquilar todo el equipo por 18€, y si no contratar una visita guiada por 40€. Si es la primera vez que hacemos una ruta de este tipo, lo mejor es ir con guía, ya que en algunos momentos podemos llegar a agotarnos, y su ayuda será imprescindible para poder terminar la ruta.

Si te gusta la montaña y quieres probar una nueva forma de recorrerla, pero no te atreves con la escalada, el recorrer una vía ferrata te va a encantar, pues es una actividad muy reconfortante y novedosa.

Esta vía ferrata se puede hacer con una forma física normal, aunque es importante no tener vértigo. Los niños a partir de 14 años pueden hacer el recorrido medio sin problemas.

Víctor Gómez
Víctor Gómez
hace 10 meses

Conecta con la Adrenalina

Sin ser un paseo excesivamente duro en cuanto a requerimientos físicos, la Vía Ferrata de la Hermida es una aventura interesante para los que, como yo, tienen un trabajo que les deja poco tiempo para hacer deporte.

El paseo comienza con una subida por medio de un bosque, con un camino pseudo marcado en el suelo hasta que llegamos a la vía ferrata propiamente dicho.

Para los que estéis un poco verdes, como yo en su momento, una vía ferrata consta de anclajes en roca viva, un cable que pasa por ellos y en el que te enganchas, y muchísimas escalones clavados también en la piedra.

En ésta vía concretamente la ascensión es bastante apreciable, puedes ver cómo La Hermida, el pueblo que está justo al lado del comienzo de la ruta, se va haciendo cada vez más y más pequeño mientras vas subiendo peldaños.

Hay tres rutas, yo hice la intermedia, que atraviesa un puente tibetano y un puente colgante con traviesas de madera.

Si tampoco sabes qué es un puente tibetano, yo te lo explico: básicamente son cuatro cables que van de un lado a otro de un abismo temible. Uno para que enganches tu arnés, dos para que te apoyes en ellos, y otro que es por donde vas a pisar. Piénsatelo bien antes de subir porque una vez te has lanzado a ello no hay vuelta atrás.

El puente colgante es más relajado, es igual que el tibetano pero con superficie donde pisar.

Aunque es una ruta sencilla, hay algunos puntos que no son precisamente un juego de niños, justo donde la vía te desafía un poco y te pone a prueba. El mejor tramo y el más bonito es tras el puente tibetano, que a su vez es donde está el chute de adrenalina más fuerte.

No apto para personas con vértigo.

Txema León
Txema León
hace 11 meses
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