Puedo ser un poco repetitiva porque de cada ciudad croata que hablo digo que es una auténtica maravilla, pero es que esa es la realidad, este país tiene miles de rincones fascinantes e incomparables, y la ciudad de Trogir es otro de ellos. Se encuentra muy cerquita de Split y está comprimida entre las altas montañas del norte y el mar. Es una ciudad amurallada que posee numerosos edificios románicos y renacentistas y tiene tanta belleza que la UNESCO la declaró patrimonio Mundial en 1997.
Las murallas son del siglo XV y se encuentran en un estado de conservación perfecto. Tras ellas se encuentra en centro histórico de la ciudad, donde se pueden encontrar los monumentos más bellos de la misma, además, también hay que destacar la puerta norte de la muralla, que es de estilo renacentista y contiene en lo más alto una escultura de san Ivan Orsini, que es el protector de la ciudad.
Entre los edificios más destacados se encuentra la catedral de San Lovro, que fue construída entre los siglos XIII y XV y tiene una belleza abrumadora. Consta de tres naves y en su exterior se pueden contemplar numerosas esculturas excepcionales, como los leones que se encuentran a los lados del portal románico del edificio y que son el símbolo de Venecia. El interior de este edificio también es espectacular y además, se puede subir hasta la torre de la catedral, que tiene una altura de 47 metros.
Más edificios que no hay que perderse en Trogir, el ayuntamiento, que también fue construído en el siglo XV y que posee un patio gótico que está decorado con armas y con una cabeza de piedra, el Palacio Cipiko, la iglesia de San Juan Bautista, que tiene un portal tallado impresionante que representa el duelo de Cristo, el palacio de Lucic o la fortaleza de Kamerlengo, que es un fuerte medieval que fue construído en el siglo XV.
Como veis Trogir tiene muchísimos monumentos espectaculares y con una gran historia, pero hay muchas otras cosas también. Por ejemplo, las calles del centro son una auténtica maravilla. Son callejuelas estrechitas empedradas que tienen preciosas casas de piedra a los dos lados.
Otra de las cosas que no nos debemos perder es el puerto de la ciudad y, sobre todo, el paseo marítimo, que nos conduce hasta varios de los edificios antiguos. En definitiva, Trogir es un lugar obligado para todos los que se acerquen hasta Croacia.