Fue un viaje de casualidad, Amsterdan no estaba entre los destinos principales.
Nuestras maletas vagaban de un lado para otro entre casas inclinadas (dato curioso!), bicicletas, tranvías y puentes cada 5 pasos. No teníamos reserva para dormir esa noche y ninguno de nosotros sabía hablar inglés, toda una aventura...Al final, localizamos "The BullDog Hotel" y mientras esperaba a los demás para salir esa noche, encontré en la puerta del hotel: Un gato.Que para sorpresa mia no huyó ni de mí ni del perro(bulldog).
Como podéis ver, en Amsterdam reina el "buen rollo", hasta los perros y los gatos se llevan bien.