Templo de Shiva
Aparecen junto a la carretera, o al final de un camino vecinal, o en la playa. La convivencia de religiones
en la isla, hace que un templo como éste pueda estar frente a frente con una iglesia cristiana o con una mezquita musulmana y que sus feligreses se relacionen sin ningún tipo de roce ni problema.
En especial, este de Goodlands, es uno de los mayores de la isla, y aparece en su calle principal, o sea que pasas por delante de él sí o sí. No hay problema en parar para verlo. Simplemente paramos el coche a un lado,( como es costumbre en la Isla), ponemos los intermitentes y a disfrutar del templo. Eso sí , del exterior, ya que sólo los hindúes pueden entrar.
Por fuera siempre hay alguien, que viendo tu cara de asombro te cuenta cosas como que los hindúes nunca celebran una boda o un entierro dentro del templo, ya que es el hogar de las divinidades y sólo se debe usar para practicar su culto.
El motivo de acudir a un templo hindú es, más bien, el de visitar a la deidad correspondiente que lo habita, para recibir su buena influencia o su bendición.
La gran cantidad de mano de obra de la India, que trajeron los ingleses, se nota muchísimo en la sociedad de la Isla, ya que la mayor parte de ella es hindú, y son ellos los que ocupan los puestos más importantes dentro de la misma. La mayor parte provenían del sur de India, por lo que este tipo de templo, más grande y espectacular, es su característica arquitectura, al contrario de los pequeños y bajos del norte.
Son muy llamativas las formas de representar a las distintas deidades de los hindúes. A veces son esculturas impresionantes y muy detalladas, mientras que otras son figuras casi amorfas. Lo importante para ellos son los rasgos o atributos que acompañan a esa representación, ya que les permiten reconocerla. Por ejemplo a Shiva se la puede reconocer por el tridente, el collar de la cobra, el tambor o el tercer ojo…
Me encantó inspeccionar el tejado con el macro de la cámara y disfrutar de cada detalle, el colorido y la magia del lugar.