Estoy totalmente de acuerdo, no siempre se saben apreciar los restos de otras culturas, y lo más fácil es ignorarlas, pero bueno, debemos alegrarnos de que con Zaragoza se ha hecho el esfuerzo y se ha expuesto todo, para que conozcamos lo que en otras épocas era nuestra tierra.
Si podéis, a última hora hacen un pase nocturno, en el que despliegan unas pantallas enormes que rodean todo el teatro, por las que pasan un audiovisual de como era el recinto en esa época. Es una bonita experiencia y distinta a otros museos, pues te colocan en lo que seria el escenario y puedes imaginar, gracias a las imágenes y la música lo que era estar ahí,con las gradas llenas de gente. Está muy conseguido, merece la pena verlo así.
Y además es de agradecer, que esté adaptado para sillas de ruedas, no debería ser algo a remarcar, pero todavía nos queda mucho por hacer.
Los vestigios romanos en Cesaraugusta están diseminados por toda Zaragoza, la Zaragoza antigua. Y quizás uno de los más espectaculares sea el Teatro Romano, abierto de nuevo al público hace más bien poco, tras 19 años de excavaciones y obras para adecuar los hallazgos a la oferta cultural de la ciudad.
De hecho, merece la pena sacarse el ticket que incluye las termas romanas en la visita.
Digo que es sorprendente en primer lugar porque el teatro se encuentra en medio de la ciudad, hay que callejear para acceder a él. Siempre ha estado integrado a la ciudad moderna, no como otros casos más emblemáticos como el de Tarragona.
Bien es cierto que se ha tardado muchos años en tomar en serio las ruinas históricas de Zaragoza; ya que gobiernos incompetentes los ha habido sin parar. Sin embargo, actualmente se ha dado una vuelta de tuerca a la situación con la creación del Museo del Teatro, el museo del foro romano, las ya comentadas termas o el museo del puerto romano; todos ellos visitables con el mismo abono. Prueba de ello es la cubierta de malla de barras tubulares (como las de Mike Oldfield, sí) que se instalo en el teatro para protegerlo de la intemperie y la suciedad.