Es un lugar excepcional, patrimonio mundial de la humanidad. Desde el centro de Sofía, lo mejor es tomar un taxi, te sale unos 5 euros y pueden ir varias personas, porque conduciendo estás a 20 minutos del centro, pero en bus y tranvía tardas muchísimo. La entrada cuesta 5 euros, y es mejor ir con un guía, simplemente porque para entrar en lo que era la iglesia antes, hay que ir por grupitos de 10 personas, incluyendo un guía y un guardian que se asegura que no tomas fotos a dentro. Entonces si vas solo hay que colarte con un grupo y puede que esperes mucho.
La iglesia fue construida en tres etapas, la primera en el siglo X, luego en el siglo XI, y por fin alrededor de 1250.
Lo que ves adentro son los restos de las pinturas murales de los santos. Las primeras decoraciones, del siglo X parecen dibujos de niños. Todavía los artistas no sabían realizar retratos con dimensiones, los pies son planos, mientras los frescos más recientes representan perfectamente a los personajes.
La iglesia es muy pequeña y por eso no pueden entrar más de 10 personas a la vez.
La parte del fondo es la más antigua. Lamentablemente no exponen mucha información.