En la plaza Jakobs Torg destaca la iglesia de San Jacobo por sus paredes de color rojo intenso. Fue construida a mediados del siglo XVII en honor al apóstol Santiago, y es de estilo gótico tardío.
Esta plaza está llena de bellos edificios, uno de ellos fue un palacio privado, y cuenta la leyenda que su dueño, Jacob de la Gardie, salió a admirar su mansión, calificándola de la más bella de la ciudad. Así despertó la ira de Dios por su falta de humildad, y lo condenó a la ceguera. De la Gardie aceptó su culpa y de esta manera donó dinero para embellecer la iglesia vecina. Con esta donación se financió la construcción de la torre de St. Jacobs Kyrka.