Desde un helicoptero sobrevolando la ciudad de San Francisco, California, el mundo se para, se para bajo tus pies, mostrando la majestuosidad del poder del hombre, los colores en un atardecer parecen fundirse en el fondo y sin embargo la fotografia del momento captado empieza a coger la formula del buen cine, de aquel en blanco y negro, donde lo importante son las formas que dibujan y no el relleno de las mismas.
San Francisco no es una ciudad plagada de rascacielos, pero sí tiene los suyos. Además, su peculiar orografía hace que algunos parezcan más altos de lo que son. Eso sí, es muy bonita vista desde lo lejos o desde lo alto de una colina. Personalmente, me gustó mucho, aunque en este caso más de día que de noche.