El Siq es un desfiladero absolutamente espectacular al que se accede tras caminar durante un buen rato desde la entrada a Petra y que finaliza con la espectacular fachada de El Tesoro, la zona más conocida de esta ciudad nabatea.
Para el turista, pasear por el Siq es de esas cosas que no tiene precio. Abrumado por la inmensidad de las paredes rojas que le rodean y bajando, normalmente, rodeado de cientos de turistas, la sensación es casi inenarrable. Se nota que se trata de un sitio especial.
El tiempo que dura ese kilómetro y medio serpenteado es tiempo de admiración y sorpresa. De comprensión sobre las razones por las que ese lugar permaneció oculto durante tanto tiempo y de fascinación sobre la inexpugnabilidad de esa ciudad durante siglos gracias a su situación geográfica.